Crean Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños

martes, 23 de febrero de 2010

PLAYA DEL CARMEN, Q. Roo, 23 de febrero (apro).- La conclusión de la “Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe” no fue tersa. Ciertamente, se logró el objetivo de constituir un organismo nuevo, que será un espacio regional propio, al que finalmente bautizaron como “Comunidad de estados latinoamericanos y caribeños” y que cobrará forma, realmente, hasta la próxima cumbre, en julio de 2011, en Venezuela.
    Aunque fue unánime la decisión de crear el nuevo ente, las asperezas y los golpeteos entre presidentes estuvieron a la orden del día en la última jornada de la Cumbre. Fuera y dentro de los trabajos formales de la reunión.
    El primero, casualmente, fue el siempre mesurado y cortés Oscar Arias, el Premio Nobel de la Paz que por segunda ocasión es presidente de Costa Rica.
    Quizá influido por el desaguisado que protagonizaron la noche anterior Hugo Chávez y Alvaro Uribe, los siempre tirantes presidentes de Venezuela y Colombia, respectivamente, Arias fue pródigo en reflexiones y consejos, pero ácido en sus críticas –aunque elípticas-- a los gobiernos “autoritarios” y “populistas” de la región, con clara dedicatoria a Hugo Chávez.
    “A pesar de los discursos y de los aplausos, lo cierto es que nuestra región ha avanzado poco en las últimas décadas; en ciertas áreas  ha caminado resueltamente hacia atrás”, dijo.
    Luego, la crítica velada: “Muchos quieren abordar un oxidado vagón al pasado, a las trincheras ideológicas que dividieron al mundo durante la Guerra Fría.”
    Fue mucho lo que dijo, con Chávez en su mente; Cuba, inclusive: “Hay en nuestra región gobiernos que se valen de los resultados electorales para justificar su deseo de restringir libertades individuales y perseguir adversarios.”
    O bien: “Un verdadero demócrata si no tiene oposición, debe crearla; demuestra su éxito en los frutos de su trabajo y no en el producto de sus represalias: Demuestra su poder abriendo hospitales, caminos y universidades y no coartando la libertad de opinión y expresión.”
    En realidad, eran los países de la famosa ALBA, la chavista Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América –destacadamente Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia--, los destinatarios del discurso de Arias: “Un verdadero demócrata demuestra su energía combatiendo la pobreza, la ignorancia y la inseguridad ciudadana, y no imperios extranjeros y conspiraciones imaginarias.”
    Fue mucho lo que criticó veladamente el presidente de Costa Rica en su última intervención en la Cumbre –“hay gobernantes a los que les queda grande la camisa democrática”, dijo--, pero remató con que “es lamentable que en esta Cumbre de la Unidad se reúnan países que se arman unos contra otros”.
    Pero no sólo fue el saliente mandatario de Costa Rica –“es mi última participación en una cumbre”--, el que se despidió aplicando algunos raspones a sus homólogos.
    Lo hizo también el boliviano Evo Morales, quien nunca ha ocultado sus simpatías por el venezolano Hugo Chávez, a quien defendió hoy en sus diferendos con el colombiano Álvaro Uribe.
    Fue directo el de origen aymará: “El presidente Uribe, que sólo vino a la foto y al almuerzo, provocó al presidente Chávez, quien pacientemente escuchó lo que le decía Uribe.
    “Mi conclusión es que venimos a debatir una nueva organización sin Estados Unidos, pero los agentes de Estados Unidos (Uribe) vienen a empantanar el encuentro.”
    Pero fue justo el presidente Venezolano quien se llevó la nota. Aprovechó la expectativa que había creado su pleito con Uribe la noche anterior, que optó por ofrecer una conferencia en la sala de prensa internacional.
    Gustoso que es de los reflectores, ofreció hablar por cinco minutos. Se llevó casi dos horas. Como siempre, habló mucho; dijo poco. Que Uribe lo agredió, “en un acto penoso, vergonzante, lamentable”, al acusarlo de emprender contra Colombia un bloqueo comercial similar al de Estados unidos contra Cuba.
    “Eso es un chiste; no lo cree ni un niño de cuarto o quinto grado”, afirmó Chávez. Ante los improperios de Uribe, recalcó el militar, “recuerdo que hablé con voz muy baja. Pero obligado por las circunstancias, le  respondí con argumentos” en una discusión que subió de tono e incluyó el tema de la  existencia de las bases militares de Estados
Unidos en Colombia, donde Uribe se exaltó y esto propició “que nos dijéramos todo lo que nos dijimos”.
    Al final de la conferencia –espectacular, que llenó la sala de prensa--, Chávez dijo, sin embargo, que ese altercado no mancha ni opaca el triunfo de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe”, por que se logró crear un nuevo organismo regional con el que ha renacido el sueño de Simón Bolívar.”