"Alicia en el país de las maravillas" ... poco sorprendente

domingo, 11 de abril de 2010

MÉXICO, D.F., 7 de abril (apro).- Alicia en el país de las maravillas era una de las cintas más esperadas del año, en parte por la tradición literaria que conlleva, en parte por el genio de Tim Burton, y otro tanto por la participación de Johnny Depp.
Todo el paquete, por decirlo de alguna manera, era sumamente prometedor, de ahí la decepción que provoca la cinta, cuyos resultados son bastante mediocres.
Alicia en el país de las maravillas presenta a una Alicia prácticamente adulta, rebelde y poco convencional, que está a punto de casarse con un hombre que no ama. En un arranque de duda y con el antecedente de haber visto un conejo blanco, como había ocurrido hace años, Alicia se escabulle al bosque y cae de nueva cuenta en el agujero que lleva al País de las Maravillas.
Una vez ahí, Alicia se encuentra otra vez en un mundo que apenas comprende y que medio recuerda en sueños. Sin embargo, todos parecen conocerla y esperan que les ayude a derrocar a la Reina de Corazones (Helena Bonham Carter), quien tiene aterrorizado al reino.
Alicia no sabe bien lo que ocurre y no está segura de querer participar en dicha revuelta, mucho menos desea quedarse en aquel lugar. Pero poco a poco, conforme diversos personajes van apareciendo, como la Liebre de Marzo y el Sombrerero Loco (un Johnny Depp bastante chocante), Alicia se involucra poco a poco en la problemática de ese mundo y en la responsabilidad de ser Alicia, la única capaz de matar a una bestia alada, pieza clave del poder de la Reina de Corazones.
Alicia en el país de las maravillas es un viaje de autoconocimiento y madurez, un viaje que Alicia debe enfrentar, quiera o no quiera hacerlo; es el último paso hacia la adultez, hacia convertirse en lo que ella realmente quiere ser, independientemente de la presión social.
La idea suena muy linda, pero el desarrollo de la misma divaga entre diversos personajes que, si bien en el papel resultan curiosos, no tienen repercusiones reales en el desarrollo del personaje principal.
Así pues, la historia pierde contundencia y su conclusión se acerca a un mensaje de tarjeta Hallmark.
Los escenarios virtuales son interesantes, pero no sorprendentes, mientras que los personajes moldeados en 3D contrastan en demasía con los de carne y hueso, y cabe mencionar que después de Avatar este tipo de cosas no deberían pasar, si bien son cintas casi simultáneas.
En resumidas cuentas, Alicia en el País de las maravillas es una de las peores películas de Tim Burton.

Comentarios