Celibato, difícil en un mundo "tan erotizado": Obispo Arizmendi

miércoles, 5 de mayo de 2010

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis., 5 de mayo (apro).- El obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, reconoció que “en este mundo tan erotizado” no es nada fácil para los represenrantes de la Iglesia mantenerse célibes, sin embargo, aclaró que ello no significa que tenga que desaparecer, como han proclamado algunos “comentaristas ignorantes”.

En un documento difundido este miércoles, Arizmendi Esquivel se refirió a las declaraciones del cardenal Tarcisio Bertone, el colaborador más cercano del Papa Benedivto XVI, quien señaló que “el celibato no es intocable” y que no tiene ninguna relación con la pederastia. Sin aceptar explícitamente que existan casos de pederastia dentro de la Iglesia católica, el obispo pidió apoyo de la comunidad: “Debe ayudarnos a vivir nuestra vocación y corregirnos, si nos desviamos.”

Arizmendi Esquivel dijo que, en efecto, el celibato no es un dogma de fe, que lo haría intocable; no es una imposición arbitraria e inhumana; y que “tampoco es causante de los abusos de niños por clérigos, pues se dan muchísimos más casos de este delito en las familias y por parte de personas casadas”. Indicó que “comentaristas ignorantes” de la vida de la Iglesia, pero que “presumen y alardean como si supieran”, de inmediato dijeron que se abría una puerta para acabar con el celibato obligatorio para los sacerdotes. Agregó que otros repitieron lo que siempre dicen: que el celibato es antinatural, que es una aberración contra la naturaleza, que es imposible de vivir, que es un control eclesial para tener poder y dinero. “¡Cuánta insensatez! Como ellos no viven ni siquiera castos, se imaginan que este estilo de vida no es humano.

Como para ellos el libertinaje sexual es su norma de vida y no pueden vivir sin goces genitales de cualquier tipo, se burlan de quienes hemos hecho del celibato una opción gozosa y fecunda”, dijo Arizmendi Esquivel. Indicó que el hecho de que haya fallas, no justifica su abolición: “Es como si, por el hecho de que muchos esposos y esposas son infieles, por ello habría que eliminar la unidad y la indisolubilidad del matrimonio… O pedir que, porque muchos se emborrachan, se drogan, mienten y roban, por ello fueran legítimos estos excesos… Nada más absurdo.”

Mencionó que el celibato sacerdotal no es una cadena, sino un don, una gracia, un carisma que no a todos se concede, un llamado de Dios, una vocación, a la que se responden libremente, si así se quiere: “Quien no quiere, o no puede mantenerse casto, o no descubre signos de ser llamado a este estilo de vida, no se compromete a vivir célibe.” Según él, es una libre opción de vida, inspirada en el modelo que escogió Jesús para sí y que recomendó vivamente. “¡No es fácil mantenerse célibes, en este mundo tan erotizado en que vivimos! Por ello, la comunidad debe ayudarnos a vivir nuestra vocación, y corregirnos, si nos desviamos.

Los presbíteros han de ser prudentes, vigilantes, orar mucho y no dejarse engullir por el medio ambiente”, concluyó.

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