Ofrece EU 2MDD por información de "La Barbie"

viernes, 11 de junio de 2010

MÉXICO, D.F., 11 de junio (apro).- El gobierno de Estados Unidos ofreció hoy una recompensa de 2 millones de dólares a quien aporte información que conduzca a la captura de Edgar Valdez Villarreal, La Barbie, quien dirige una facción de la organización que comandaba hasta antes de su muerte Arturo Beltrán Leyva El Barbas.

Tal disposición se dio a conocer luego de que una Corte federal acusó La Barbie, y a cuatro cómplices más de importar y distribuir cocaína, así como planificar el lavado de dinero en el este de Estados Unidos de 2004 a 2006.

Los otros acusados son: Carlos y Juan Montemayor, de 37 y 45 años; Rubén Hernández, de 38, y Roberto López, de 31. De todos ellos, Villarreal, Hernández y López son ciudadanos estadounidenses.

De acuerdo con los fiscales, intervenciones telefónicas en otro caso en Atlanta, en enero de 2008, permitieron identificar a Villarreal, de 36 años de edad, como la fuente de miles de kilos de cocaína importadas a Estados Unidos en esos años.

Y señalaron que de acuerdo con testigos, algunos camiones llevaban casi 300 kilos de cocaína a Estados Unidos, y regresaban a México con millones de dólares en efectivo.

El jefe de la oficina de la agencia antidrogas (DEA) en Atlanta, Rodney Benson, manifestó que el caso de La Barbie, uno de los capos más esquivos del narcotráfico mexicano, ''apunta al corazón de la dirigencia de los cárteles mexicanos''.

La acusación de la corte federal señala que Villarreal pertenecía al tristemente célebre cártel de Sinaloa, hasta que uno de los cabecillas se separó para crear su propia organización.

Y añade que ahora hay una guerra por el control del narcotráfico, y las autoridades mexicanas creen que los cadáveres que se han hallado –mutilados y decapitados– son víctimas de esa pugna.

Asimismo, agrega que uno más de los acusados, Jesús Ramos, está preso en Atlanta, pero aún no se han presentado los cargos en su contra.

De acuerdo con la PGR, el liderazgo de la organización Beltrán Leyva puede disputarse entre La Barbie; Sergio Villarreal Barragán, El Grande –cuyo feudo está en Coahuila–, y Héctor Beltrán Leyva, a quien se identifica como el lavador de activos del grupo. El mejor posicionado de los tres y quien tiene el apoyo del cártel de Sinaloa es Valdez Villarreal, a juzgar por el mensaje de la narcomanta colgada el martes 22 en Cuernavaca, la cual investiga ya la PGR.

Conocido como La Barbie por su tez blanca y su cabello rubio–, Valdez Villarreal es un estadunidense que ha militado en varios cárteles.

Nació el 11 de agosto de 1973 en Laredo, Texas, y tiene un hermano, Abel Valdez Villarreal, que estudió criminología y trabajó para el gobierno de Texas.

La escuela nunca fue lo suyo. Aparentemente el sicario no cursó más allá de la secundaria y desde temprana edad se dedicó a distribuir droga en Laredo, además de viajar por Estados Unidos.

Sus antecedentes criminales revelan que fue reclutado por el narcotráfico en 2001 y posteriormente se convirtió en uno de los principales factores de violencia en la frontera con Texas.

Según los reportes policiacos sobre su trayectoria, uno de sus primeros contactos en el narcotráfico fue Dionisio Román García Sánchez El Chacho, traficante afincado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, a quien se identificó con el cártel de Sinaloa. Fue ejecutado el 13 de mayo de 2002.

Otro de sus aliados era Juan Sergio Castillo Ortiz, El Checo, con quien después se confrontó y quien fue ejecutado presuntamente por Los Zetas el 31 de agosto de 2004 por extraviar un cargamento de droga.

Primero, las autoridades federales mexicanas relacionaron a La Barbie con el cártel del Golfo, pues se dio a conocer como estratega al crear Los Halcones, un grupo de espías conformado por policías, taxistas, meseros y boleros que informan a los narcos sobre los movimientos policiacos y militares.

En 2004, tras desligarse del cártel del Golfo, Valdez Villarreal se vinculó al de Juárez y recibió la encomienda de expulsar de Nuevo Laredo –conocida como la joya de la corona– a la banda encabezada por Osiel Cárdenas Guillén y sus entonces sicarios, Los Zetas.

En aquel año trágico que vivió Tamaulipas, feudo del cártel del Golfo, las cartas de presentación de Valdez Villarreal fueron un abanico de 10 ejecutados, antecedentes carcelarios en Estados Unidos, una orden de aprehensión por narcotráfico emitida por la Corte Federal del Distrito de Nueva Orleáns y los 40 pistoleros bajo su mando.

Pero La Barbie dio el verdadero salto en el mundo del narcotráfico cuando un amigo suyo, con antecedentes de distribución de drogas en Houston y San Antonio, lo presentó con Arturo Beltrán Leyva. En ese tiempo éste era operador de Amado Carrillo en el estado de Nuevo León.

Según su ficha, quien presentó a Valdez Villarreal con Beltrán Leyva fue Javier Martínez Pérez, que tenía 29 años y era originario de Laredo, Texas. Tiempo después Martínez se convirtió en una pieza importante del Ejército para lograr la captura del capo Armando Valencia Cornelio, El Maradona, cabecilla del cártel del Milenio.

Pronto La Barbie se convirtió en jefe de sicarios de Arturo Beltrán. Uno de los primeros homicidios que se le atribuyen a Valdez Villarreal es el de Rolando Hinojosa, en Nuevo Laredo, en 2002. Pero de octubre de 2004 a febrero de 2005 se le relacionó con varios asesinatos, como ejecutor o como autor intelectual.

Un ejemplo de la saña con que suele actuar La Barbie es la matanza del 10 de mayo de 2004: ese día ordenó la ejecución de Luis Alberto Guerrero, El Guerrero, identificado por la PGR como miembro de Los Zetas y quien fue masacrado en Matamoros junto con el expolicía Leandro García y dos mujeres. La camioneta en la que viajaban recibió 200 balazos.

En la averiguación previa PGR/SIEDOUEIDCS/013/2003, Marcela Hidalgo Salas, una regiomontana que conoció a La Barbie en la capital de Nuevo León, narra parte de la vida social que en esa ciudad llevaba Valdez Villarreal:

“Aproximadamente en el año 2000, me reunía con un grupo de amigas con las que salía a dar la vuelta a todos lados, al cine… y en aquellas épocas recuerdo que mi amiga de nombre Verónica Diamantina Cervera conoció a un grupo de chavos en el bar La Habana, que se ubica en calzada de San Pedro Garza García de la ciudad de Monterrey… Ella me habló y me dijo que había conocido a unos muchachos muy guapos que eran de Laredo, de nombre Gerardo y Rogelio, y que a uno de ellos le decían Batman…

El encuentro en un bar, narra, fue más o menos así:

“Llegó Roy y fue a nuestra mesa a ver a Verónica, a quien invitó para que fuéramos a sentarnos con ellos a su mesa en la que estaba con sus amigos, ubicada en un privado que se localiza en la segunda planta. Nosotras no aceptamos la invitación, retirándose Roy en ese momento y regresando más tarde en compañía de una persona que se presentó como Fernando. A veces ellos se equivocaban y lo llamaban por el nombre de Rogelio, de quien me enteré por los periódicos que su nombre era Édgar Valdez… Utilizaban carros blindados, acondicionados con gases y cohetes…

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