Hijos de ¿quién?

lunes, 2 de agosto de 2010

MÉXICO, DF, 28 de julio (apro).- Lectores de todos mis respetos: el que ésta escribe, creyente, considera, ustedes juzgarán si equivocadamente o no, que dura, muy dura de asumir es la situación de los Legionarios de Cristo y los jerarcas de la Iglesia católica que, después de que el Vaticano reconoció y declaró que el fundador de esa legión, Marcial Maciel, era un hombre sin escrúpulos y de conducta criminal, siguen reconociéndolo y refiriéndose al mismo como “nuestro padre”, y peor aún, que no falten entre ellos y más bien sobren los que intentan explicar de manera absolutoria e incluso justificar el inmoral y hasta criminal comportamiento de tal individuo.

Verdad irrebatible es que, en no pocos casos, la paternidad sea un problema para el hijo, pues ese hecho biológico no es para nada democrático, ya que nadie pregunta al futuro infante si está de acuerdo o no en ser hijo de Fulano, Zutano o Perengano, sino que los tales mentados se limitan a engendrar con más o menos responsabilidad y a éste no le queda más que apechugar con el padre que le haya tocado en la rifa de la vida. ¡Qué friega! ¿O no es así? Lo bueno es que cuando el hijo crece, si no está conforme o por lo que se guste y mande no soporta a su progenitor, tiene la oportunidad de hacerlo a un lado, cambiar de nombre y apellido y hasta de cambiarse de lugar para no ser reconocido como el hijo de Fulanito el prángana, Mengano el irresponsable, Zutano el gandaya y Zutano el delincuente, en el caso de que le haya tocado un padre con alguna de esas características tan poco edificantes.

Hay también otra posibilidad. Un joven y hasta un adulto de paternidad insatisfecha, pueden sentirse atraídos por otro adulto, por lo que representa, por lo que es, por lo que ofrece, para tomarlo de ejemplo, de padre sustituto, por padre simbólico o espiritual. En esta decisión se puede dar el caso que el hijo en busca de un padre se engañe o pueda ser engañado por la hipocresía del elegido; que siendo el mismo un autoritario, abusador de los poderes que tenga y un corrupto en toda la línea, se finja y se presente como todo lo contrario de lo que en realidad es. Si se equivocó o fue embaucado, ese hijo en busca de un padre espiritual o simbólico, es una víctima, un inocente libre de culpa; mas la situación cambia cuando los hijos tan canallescamente burlados se enteran por sí mismos o les hacen saber la clase de sujeto que era su padre de elección, y con todo y eso se empecinan en seguir llamándolo “nuestro padre”, intentan defenderlo contra viento y marea, e incluso justificarlo con sinrazones, con decires contra verdad y justicia y fuera de la realidad.

En este último caso, que es el de más de los que sería de desear en los Legionarios de Cristo ¿cómo calificarlos?, ¿de estúpidos?, ¿de fanáticos?, ¿de cínicos? Lectores de todos mis respetos: ¿Qué opinión les merecen los mismos?

Para juzgarlos no hay que perder de vista que el Vaticano tuvo sobradas razones para declarar que Marcial Maciel fue un hombre sin escrúpulos y de conducta criminal, pues como sacerdote no fue un hombre de Dios, como tenía que haber sido, sino que más bien fue un hijo de Satanás, pues consciente, voluntaria y libremente, de manera deliberada, no cumplió con las obligaciones morales prescritas por la Iglesia católica, cayó en pecado mortal, pues ofendió a Dios, fue hipócrita e injusto con el prójimo y con la sociedad, atentó contra la dignidad de sus hermanos en la fe, la de sus hijos espirituales, y la de sus hijos biológicos incuso, y contra su propia dignidad como hijo y representante que era de Dios sobre la Tierra. En él no hubo ignorancia, muy bien sabía lo que hacía, como lo demuestra la maligna malicia de su actuar y así cortó, según la Iglesia católica, las relaciones de amor y caridad que unen a todo cristiano con Dios y mató su vida de gracia.

Por lo anterior, seguir defendiendo y hasta justificar la manera de ser, la memoria de un ser juzgado como un hombre sin escrúpulos y de conducta criminal con la elástica dialéctica de que su fundación ha rendido y sigue rindiendo buenos frutos, ¿no es tanto como admitir y regirse, dejarse llevar por el nefando precepto que defiende, disculpa y hasta exalta a los medios por sus fines, por sus resultados? Recuerden la sangre, sudor y lágrimas que han costado a la humanidad tal precepto.

Tan desfachatado uso de la dialéctica, ustedes dirán si justifica o no el que otros cristianos piensen y digan que los legionarios de Cristo que a esta altura del partido se empecinan en seguir reconociendo y declarando a tal personaje, Marcial Maciel, como “nuestro padre” y explicar de manera absolutoria y hasta justificar su conducta falta de escrúpulos y criminal, o bien son unos estúpidos, unos fanáticos, unos cínicos o unos hijos de Satanás, ¿pues no nos enseña la Iglesia católica que el pecado no viene de Dios, sino que Satanás es el padre del pecado?, ¿y los pecadores no son hijos por ello de Satanás?

Estos hechos son como para pensarse. ¿O no es así, lectores de todos mis respetos?

Con amor para todos y sin odio para nadie, reciban el sincero abrazo de un arrepentido.

HIJO DESOBEDIENTE