Busca Obama aumentar presencia de agentes en la frontera con México

jueves, 7 de julio de 2011
WASHINGTON, D.C. (apro).- El presidente estadunidense Barack Obama busca incrementar la presencia de agentes federales de su país en México en el marco de la Estrategia Antinarcóticos de la Frontera Sur 2011, enfocada a apoyar al gobierno de Felipe Calderón en su guerra contra el crimen organizado. La nueva estrategia, plasmada en un documento de 95 páginas que hoy fue expuesto por la Casa Blanca en Nogales, Arizona, advierte además que el aumento de la presencia de agentes de Estados Unidos en México se debe concretar lo antes posible. “La expansión expedita de la presencia de agentes de Estados Unidos, asignando a personal con experiencia en los lugares donde operan los cárteles, permitirá hacer más cercana la colaboración con nuestros aliados mexicanos”, indica el documento en su página 25. Sin embargo, en el texto no se establece con precisión cuántos agentes más quiere asignar el gobierno de Obama para trabajar dentro del territorio mexicano, pero es conocido el interés de Washington de incrementar la presencia de elementos de las agencias Antidrogas y de Investigaciones (DEA y FBI, por sus siglas en inglés), Aduanas e Inmigración, así como de las oficinas de espionaje, entre las que destacan las del Departamento de Estado y del mismo Pentágono. “Debido a la amplia geografía de México y al impacto directo que tienen para Estados Unidos el tráfico de drogas y las actividades relacionadas a esto dentro del territorio mexicano, las agencias federales estadunidenses deben, con el consentimiento del gobierno de México, trabajar para incrementar la presencia de sus agentes en ciudades mexicanas clave, ubicadas a lo largo de la frontera, y en otros lugares para fortalecer la investigación y el proceso judicial en contra de las organizaciones criminales transnacionales”, subraya la estrategia de la Casa Blanca. En tanto, el zar antidrogas, Gil Kerlikowske, y la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, coincidieron en que el combate al narcotráfico procedente de México, al flujo de indocumentados y al tráfico de armas y dinero que va de norte a sur, se fortalecerá de manera notoria con la nueva estrategia y que, para ello, se usará como base la Iniciativa Mérida. Al dar a conocer la estrategia, Kerlikowske reconoció que “la demanda de drogas ilícitas en Estados Unidos es un factor de incitación a la violencia, adicción y para el crimen que afecta a ambos lados de la frontera”. Por ello, sostuvo, “debemos continuar desmantelando las organizaciones criminales transnacionales que han tomado como presas a nuestras comunidades, al mismo tiempo que debemos reducir el consumo de drogas en Estados Unidos y en México”. El nuevo proyecto de la Casa Blanca también apunta a que del lado estadunidense se incrementará la cooperación entre las autoridades federales, estatales y locales, con el propósito de apoyar a México en esta tarea que compete a ambas naciones. “Terrorismo y crimen organizado” Napolitano aseguró que “por medio de esta estrategia el gobierno de Obama continuará fortaleciendo sus esfuerzos coordinados para interceptar a los traficantes de drogas y romper sus lazos con el terrorismo y el crimen organizado”. El procurador general de Justicia, Eric Holder, resaltó que la estrategia cuenta con todo el respaldo del gobierno federal, ya que para la Casa Blanca es una prioridad el garantizar la seguridad de la frontera sur. “Atacar y desmantelar a los cárteles de la droga de México y a sus organizaciones del trasiego que operan en ambos lados de la frontera es una prioridad de la DEA”, destacó Michele Leonhart, que encabeza esta agencia y quien también acudió a Nogales para la difusión del proyecto. De acuerdo con el documento, el “objetivo estratégico” de Obama es “reducir sustancialmente el flujo de drogas ilícitas, las ganancias que genera este trasiego y los instrumentos de violencia asociados que afectan a la frontera sur”. Además, bajo el nuevo plan se busca incrementar el intercambio de información de inteligencia entre todas las agencias estadunidenses y a todos los niveles gubernamentales, y hacerlo también de manera coordinada con el gobierno mexicano. Asimismo, fortalecer y aumentar la vigilancia de los cruces fronterizos, tanto terrestres como aéreos y marítimos; desmantelar los grupos de operación de los cárteles mexicanos en Estados Unidos, apoyando al mismo tiempo al gobierno de Calderón en su guerra contra el crimen organizado. También se busca detener el flujo de armas y dinero del territorio estadunidense al mexicano, e incrementar y mejorar el uso de tecnologías sofisticadas para combatir el trasiego de narcóticos con la ubicación y desmantelamiento de ‘narcotúneles’. Finalmente, la supervisión y puesta en marcha de la estrategia está a cargo de Kerlikowske, en coordinación con los departamentos de Seguridad Interior, Justicia y Tesoro.