Profesores de Acapulco se niegan a regresar a clases por miedo a la violencia

martes, 20 de septiembre de 2011
CHILPANCINGO, Gro., (apro).- Este martes se cumplen 18 días del paro laboral que mantiene el sector magisterial en planteles escolares de nivel básico en Acapulco en protesta por ola de inseguridad y violencia que persiste en este destino turístico. Los profesores mantienen su postura de no regresar a las aulas hasta que no se revierta esta situación y anunciaron una nueva marcha para este miércoles donde insisten en exigir una reunión con el gobernador Ángel Aguirre Rivero. El problema en el sector educativo, que ha sido minimizado por las autoridades estatales, tiende a agudizarse, luego de que este domingo  fueron asesinadas tres personas, entre ellas una instructora del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe). La agresión ocurrió durante una emboscada perpetrada por un grupo armado en la Sierra de la entidad, donde la violencia ejercida por los grupos de narcotraficantes que operan en esta zona productora de enervantes ha sido considerada, por décadas, como un foco rojo para el magisterio ante los niveles de inseguridad.   La postura de los docentes porteños contrastó con las declaraciones del gobernador Aguirre, quien la semana pasada dio por hecho que este lunes se reanudarían las clases en Acapulco y ayer mismo, ante la negativa de los profesores, el Ejecutivo sostuvo una reunión a privada con miembros de la dirigencia de la Sección 14 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacicón (SNTE), que terminó sin acuerdos concretos. Al respecto, autoridades estatales han insistido en señalar que los docentes no tienen motivo para no reanudar labores debido a que el "plan de seguridad" implementado en las escuelas porteñas, que consiste en instalar botones de alerta y rondines policíacos, resuelve la problemática y garantiza la seguridad de los trabajadores de la educación y los alumnos. Ello a pesar de que el propio Secretario de Seguridad Pública y Protección Civil, Ramón Almonte Borja,ha reconocido que no han colocado los botones de pánico y cámaras de vigilancia en la totalidad de los planteles escolares porteños, argumentando que las escuelas permanecen cerradas. El cierre de escuelas en Acapulco comenzó el 26 de agosto en diversos planteles ubicados en la zona conurbada del puerto, lugar donde predomina la violencia y marginación, debido a que los docentes recibieron amenazas de extorsión mediante un panfleto que fue distribuido en esta zona. Sin embargo, este hecho detonó el temor y la zozobra en la que vive la sociedad porteña frente al terror instaurado por los grupos criminales que disputan la plaza en un contexto de impunidad y violencia extrema, provocando que el paro laboral se extendiera de forma paulatina a otros sectores como la zona rural y urbana de Acapulco donde también permanecen escuelas cerradas. De acuerdo con los impulsores del paro, hasta el momento se mantienen cerrados 700 planteles escolares de nivel básico y medio superior, y advierten que no regresarán a las aulas hasta que el gobernador Aguirre se reúna con ellos para escuchar directamente los testimonios sobre extorsiones y secuestros que ha padecido este sector.

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