Denuncian ante la CIDH trato inhumano, vejaciones y tortura a reos en Chiapas

viernes, 30 de septiembre de 2011
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El Centro Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) las pésimas condiciones carcelarias que privan en la entidad, donde miles de internos reciben “tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como tortura”. En un informe entregado a Rodrigo Escobar Gil, relator sobre México y Personas Privadas de la Libertad de la CIDH, el Frayba destacó que el año pasado recibió 17 quejas de presos y familiares, quienes se quejaron de abusos al interior de los penales de Chiapas. La organización precisó que en lo que va de 2011 han sido documentados 24 casos, entre los que se incluyen testimonios de familiares de presos que denuncian diversas acciones y omisiones de parte de funcionarios penales. En el informe predomina la afectación directa a mujeres, niños y niñas que son sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes al momento de ingresar a las cárceles para visitar a los internos. El Frayba también destacó que ha recibido quejas de presos relacionadas con tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como tortura, en particular en los centros penitenciarios de Cintalapa, Comitán, Copainalá, Motozintla, Pichucalco, Ocosingo, Tonalá y San Cristóbal. La ONG sostuvo que “el hecho de que hayan sido condenados por delitos, no significa que han de ser privados de derechos que se garantizan a todos. “Las lesiones, sufrimientos, daños a la salud o perjuicios sufridos por una persona mientras se encuentra privada de libertad pueden llegar a constituir una forma de pena cruel cuando, debido a las condiciones de encierro, exista un deterioro de la integridad física, psíquica y moral”, se advierte en el texto de 12 páginas. Entre las principales violaciones a los derechos humanos destacan condiciones de hacinamiento; tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, producto de la violencia y las deficientes condiciones de detención. Además, infraestructura y condiciones higiénicas y sanitarias deficientes; aparte de la ausencia o insuficiencia de atención médica.   El testimonio de Reina   Reina “N”, una de las mujeres familiares de un preso en el penal 6 de Motozintla, denunció en abril pasado ante el Frayba que cuando pretendió visitar a su esposo sufrió malos tratos y humillación a manos de las custodios, quienes la revisaron de manera grosera y le robaron 170 pesos, con el argumento de que estaba prohibido ingresar dinero a la cárcel. “Cuando entré a revisión, dos celadoras me dijeron: ‘Quítate la blusa, el sostén, pantalón y ropa interior’. Después me dijeron que pusiera mis dos manos en la cabeza y que hiciera 10 sentadillas. “Entonces pregunté a las celadoras, ‘¿y eso quién lo ordena?’, y me dijeron que ‘es la ley que está ordenando (el gobernador) Juan Sabines y (el presidente Felipe) Calderón, pero no es que nosotras queremos’. “La posición en que se realizaron las sentadillas fue que una de las guardias estaba delante mío y la otra detrás, donde se quedaban viendo todas mis partes”, contó Reina. Es por ello que el Frayba consideró que “deben cesar de inmediato los tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como los actos de tortura en las prisiones de Chiapas”. Luego exigió “una investigación pronta y efectiva de los funcionarios de todos los niveles que están cometiendo estas violaciones a los derechos humanos y que se haga pública la situación real de los penales en Chiapas y se permita a observadores nacionales e internacionales verificar el estado y condiciones de los mismas”. Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, en los 14 penales de Chiapas existe una población de más de 6 mil 800 internos, de los que más de 6 mil 400 son hombres y más de 350, mujeres; poco más de 4 mil ya están sentenciados y 2 mil 800, procesados.

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