#YoSoy132 acusa represión; exigen con marcha libertad de detenidos

lunes, 3 de diciembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- Como hacía tiempo no lo conseguía, movidos por la indignación de los “actos represivos” del 1 de diciembre y la detención de integrantes de su colectivo, el movimiento #YoSoy132 salió a las calles en una manifestación multitudinaria, superior a la del mismo día en que el PRI consumó su regreso al poder. Convocados desde las 14:00 horas en el Ángel de la Independencia para exigir la libertad de los “presos”, presuntos culpables de los disturbios de la violenta jornada del sábado en las inmediaciones de San Lázaro y el Centro Histórico capitalino, el malestar crecía conforme corría la voz de que los detenidos habían sido trasladados al Reclusorio Norte los hombres, y al Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla las mujeres. La mayoría de los asistentes eran estudiantes y el clima muy distinto al del fin de semana. Sólo un puñado cubría su rostro. A las 15:00 horas arrancó la marcha que formaba enormes filas con los pasos de más de 2 mil inconformes. Las protestas variaban: unos gritaban mientras otros preferían el clamor del silencio, algunos lloraban, otros más insultaban y había quienes cantaban, acompañados por el compás de unas jaranas. La manifestación era pacífica. La encabezaron familiares y amigos de los detenidos, acompañados por observadores de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad e integrantes de algunas organizaciones sociales. Los granaderos que vigilaron la marcha, descansaban sus cascos entre los brazos. Pancartas al aire, las consignas eran claras: “Libertad, libertad, a los presos por luchar”; “Si tocan a uno, nos tocan a todos”; “Protestar no es delito”; “Si la protesta es un delito, no habrá cárceles donde quepa el pueblo”; “Pueden encerrar los cuerpos, pero jamás las ideas”, se leía en cartulinas de colores. A las autoridades y sus representantes, federales y capitalinos, los responsabilizaron por la suerte de sus “compañeros”: “Con el PRI volvió la represión”; “Peña, farsante, que matas estudiantes”, “Peña: ¿a mí también me vas a encerrar, golpear o matar por no quedarme callado?”, o “Marcelo, también a ti te afloró el priismo represor”, se repetían. Los familiares de detenidos, al frente del contingente, denunciaron arbitrariedades en las actas ministeriales en las que se les imputan varios delitos. El más recurrente: ataques a la paz pública, que según les informaron se acredita con incendios, inundaciones, uso de tóxicos o violencia extrema. Es un delito grave que no alcanza fianza. “Los están tratando como terroristas. Los policías madrearon a los que defienden los derechos de sus hijos. A los que contrataron para madrearlos por 300 pesos, no los detuvo nadie”, dijo una señora de cabello cano y ojos irritados por la falta de sueño. María Antonieta Sánchez caminaba en protesta por la detención “arbitraria” de su nuera, Guadal

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