Mixes a López Obrador: "usted va a cambiar el país"

viernes, 11 de mayo de 2012
LA MIXTEQUITA, Oax. (apro).- Fue un día histórico para el centenar de habitantes de esta pequeña comunidad del bajo mixe, que nunca antes había sido visitada por un candidato presidencial. Cuando supieron que este viernes pasaría por aquí Andrés Manuel López Obrador, lo esperaron por varias horas a la orilla de la carretera. Inmediatamente después de que el candidato de la coalición Movimiento Progresista arribó al lugar, armaron una asamblea para decirle que confían en él y que le ayudarán a llegar a Los Pinos. Un centenar de mixes, hombres y mujeres curtidos por el sol, tomaron del brazo al candidato de la izquierda y lo acompañaron hasta la cajuela de una camioneta transformada en escenario. Como líder social, López Obrador, sonriente, se movía como pez en el agua en el acto que, sin protocolos, la gente más necesitada le organizó, con la única petición de que la dejaran hablar y ser escuchada. “La política es el arte de servir a los demás”, dijo Hilario Santiago Coronel, autoridad comunal, al dirigirse de manera respetuosa al exjefe de Gobierno del Distrito Federal que para entonces ya se había quitado el sombrero y saludaba a los campesinos indígenas. Por primera vez en toda su campaña presidencial, le ocurrió algo tan singular. Fue un acto organizado por la gente de la comunidad, que le entregó sus peticiones: una escuela tecnológica, un conjunto musical, caminos y un centro de salud. “Esta campaña es vital para La Mixtequita. Le depositaremos la confianza, porque a usted lo encontramos como un compañero que va a cambiar el país”, le dijo el comisario ejidal. “Este es el sol naciente que nos ilumina, es el licenciado que por primera vez nos acompaña. La revolución mexicana es como la manecilla del reloj que camina para adelante y no puede retroceder”, recalcó a su vez el maestro Fernando Morales. Encima de la cajuela adaptada como templete, López Obrador gozaba la reunión sin intermediarios de partidos. Micrófono en mano, acompañado de una pequeña bocina, agradeció a los pobladores la recepción con un gesto de abrazo, y les dijo que el movimiento que encabeza “es del pueblo y para el pueblo”. Y les confesó que él también es de abajo, de un pueblo de Tabasco, y que después de estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) regresó para trabajar con los indígenas chontales. Contento, limpiándose el sudor a cada momento, les dijo que si obtiene el triunfo el próximo 1 de julio se dedicará a distribuir con justicia el presupuesto, “para que no se quede arriba, favoreciendo a políticos corruptos”. Luego les pidió que se imaginaran un cerro de dinero, 3 billones 700 mil millones de pesos del presupuesto, un dinero que, dijo, jamás verían porque la mayoría se queda entre un grupo privilegiado. Los mixes apenas mostraron un gesto de sorpresa. Nunca se podrían imaginar un cerro de dinero. Un camino pavimentado, una escuela y un conjunto musical estaban en su mente. “Ese dinero es del pueblo, el petróleo es de la nación, por eso ahora que quieren privatizarlo nuestros adversarios, les decimos que no han leído la Constitución”, agregó López Obrador, tras lo cual se escucharon aplausos. Luego, en medio del silencio y la polvareda, prometió que de llegar a la Presidencia de la República dará becas para los jóvenes y ayuda a los ancianos y mujeres embarazadas. “Les dejo de tarea que hagan la división. Somos 28 millones de familias, si se distribuyera nos tocarían 11 mil pesos por familia mensualmente. Eso no sucede porque todo se queda arriba” insistió. Y de nueva cuenta prometió: “Seré presidente para todos, no seré subordinado de nadie”. En ese momento, las palmas de los mixes se juntaron y sonaron fuerte. López Obrador les pidió que no lo vieran como un catrín, sino como alguien del pueblo. Y más: aseguró que ahora el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, le quiere robar las ideas. “No está bien decirlo, porque en la Biblia dice que lo que da la izquierda no debe saberlo la derecha, pero nos quieren copiar los programas sociales, sin embargo, lo hacen mal”, manifestó. Asimismo, prometió que no habrá más gasolinazos y pidió a los presentes su confianza. Les enumeró tres de sus principios: no mentir, no robar, no traicionar. “Corran la voz, organícense, para que no nos roben el triunfo. Casilla que no se cuide es casilla robada, rellenan las urnas. Hay que tener la organización con defensa del voto”, señaló antes de despedirse de este poblado, nunca antes visitado por un político o personaje reconocido. En Tuxtepec la historia fue diferente. Miles de simpatizantes y líderes políticos lo esperaban con banderas de sus partidos en un templete bien instalado y un enorme aparato de sonido, desde donde López Obrador lanzo nuevamente el mensaje de convertir la honestidad en forma de vida. Ahí se vio nuevamente al político que lanzó sus propuestas de República austera e hizo la promesa de hacer que los políticos ‘cupulares’ ya no viajen en aviones privados ni usen hospitales de lujo. Ofreció, también, bajar los precios de la gasolina y subir los salarios. El candidato de los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano insistió en sus promesas de acabar con la corrupción, combatir a los “malosos” que trafican con la pobreza de la gente y le dan migajas, poner en primer término la justicia social y repartir el presupuesto para todos. Durante el mitin, al que acudieron alrededor de cinco mil personas, López Obrador prometió que el Seguro Popular sería realmente seguro, con suficientes medicamentos y atención especializada. Se comprometió, asimismo, a dar educación superior a todos los jóvenes y no permitir más la injerencia de Elba Esther Gordillo, la lideresa magisterial, en la educación básica. Al despedirse de este poblado rivereño del Papaloapan, el tabasqueño advirtió que regresará como presidente de la República para organizar una gran asamblea y ayudar a los comerciantes, productores y empresarios. Para ayudar a todos los tuxtepenses, puntualizó.

Comentarios