"En 40 días comenzará el cambio verdadero": AMLO

domingo, 20 de mayo de 2012
CÓRDOBA, Ver. (apro).- En una de las concentraciones más nutridas en lo que va de la semana, a la que asistieron más de 10 mil simpatizantes, Andrés Manuel López Obrador anunció que en 40 días comenzará el cambio verdadero, al reiterar que ya se perfila su victoria. “Vamos a lograr la transformación del país de manera pacífica”, prometió el candidato de la izquierda al convocar a sus simpatizantes a organizarse, a votar de manera libre y cuidar las votaciones el primero de julio para que no se repita el fraude del 2006. Miles de campesinos, indígenas, colonos y sobre todo jóvenes de varios municipios de esta región veracruzana llegaron a la plaza de esta ciudad cafetalera con mantas y cartulinas en apoyo a López Obrador y rechazando a Televisa. “No veas Televisa, infórmate por las redes sociales”, decía una de las miles de cartulinas que portaba la gente congregada en el Zócalo de esta ciudad donde, según la Policía local, se concentraron más de 10 mil personas. Por más de una hora habló el candidato de la coalición Movimiento Progresista, que de inmediato se conectó con la gente al asegurarle que en 40 días empezará “el renacimiento de México” pidiéndoles su apoyo porque, dijo, no es tarea de un solo hombre, sino de todos. “Mi propósito no es llegar a la Presidencia sino encabezar la transformación del país. Ese es nuestro objetivo superior”, manifestó el tabasqueño apoyado por sus seguidores que coreaban “¡presidente, presidente, presidente!” en todo momento. Los veracruzanos estaban molestos con el PRI y Enrique Peña Nieto porque el pasado 15 de mayo un grupo de jóvenes fueron golpeados por los escoltas del candidato priista cuando se manifestaron en su contra con pancartas. Desde temprano el tabasqueño se notaba de buen ánimo. En la conferencia de prensa agradeció las manifestaciones en su favor en varios países y también en la Ciudad de México. Dijo que la gente estaba despertando de la telenovela con la querían imponer a Peña Nieto desde las televisoras. Animados, los cordobeses escucharon a su candidato y lo despidieron de manera muy peculiar. Un numeroso grupo de motociclistas lo escoltaron hasta fuera de la ciudad y lo encaminaron a Puebla. Más tarde, en el mitin de Tecamachalco, Puebla, ante otras 10 mil personas, López Obrador nuevamente habló de hacer buen uso del presupuesto, manejar bien ese dinero que es del pueblo y distribuirlo. “Vamos a combatir la corrupción, vamos a terminar con el derroche en el gobierno”, lanzó el candidato de izquierda como principal acción de su gobierno. “Vamos a descopetar, vamos a quitarle el copete a los sueldos de los altos funcionarios. Ya no vamos a permitir políticos fantoches y corruptos”, manifestó al señalar que encabezará una transformación profunda de la política y una nueva forma de pensamiento. “La felicidad es estar bien con uno mismo y con el prójimo, esa es la verdadera felicidad”, expresó en una explanada repleta de un deportivo en Tecamachalco, donde temprano realizaron una marcha con banderas rojas y anaranjadas del Partido del Trabajo y del Movimiento Ciudadano. “Vamos a poner a México en el lugar que le corresponde en el mundo, no como ahora que su imagen es de violencia, eso no lo merece, es un pueblo con historia, todavía había búfalos en Nueva York y aquí ya había pueblos maravillosos”, manifestó el candidato de la izquierda. López Obrador lució los resultados que tuvo en un simulacro electoral realizado en la UNAM, donde obtuvo la victoria con el 85 por ciento de la participación. “Hasta parece una de esas encuestas copeteadas”, ironizó y en respuesta sus seguidores corearon “¡presidente, presidente, presidente!”. Ya para despedirse, Andrés Manuel les aseguró que no traiciona y les pidió confianza para encabezar la cuarta transformación del país, después de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y salió de la terregosa explanada de Tecamachalco en medio de una riada de simpatizantes que buscaba tocarlo, que estiraba las manos  para saludarlo, que le tomaba fotos y videos desde sus celulares que en lo alto blandían como si fuera el nuevo estandarte del cambio.

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