Pide Calderón a la ONU revisar leyes prohibicionistas sobre drogas

miércoles, 26 de septiembre de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- A dos meses de que termine su mandato, con un legado de más de 80 mil muertos y decenas de miles de desaparecidos y desplazados por su “guerra” contra el crimen organizado, el presidente Felipe Calderón pidió revisar las leyes prohibicionistas sobre el consumo de drogas. Durante su participación en la 67 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Ejecutivo demandó valorar los alcances y límites de ese enfoque, a fin de impedir los flujos millonarios de las organizaciones criminales. “Vienen de los multimillonarios recursos económicos con los que se financian (los grupos de la delincuencia organizada). Son recursos que, a su vez, fluyen de los países consumidores de droga. Y mientras no se detenga esa montaña de dinero, mientras no se detenga el flujo de dinero que pagan los consumidores, la delincuencia organizada va a seguir comprometiendo la paz y va a seguir acechando sociedades enteras y gobiernos”, dijo. Añadió: “Por eso aquí, en esta alta tribuna del mundo, quiero decirlo con toda claridad: ha llegado el momento de que los países consumidores evalúen con toda sinceridad, con toda honestidad, si pueden, si cuentan con la voluntad y con la capacidad para reducir el consumo de drogas de manera significativa y sustancial”. Durante su gobierno, el presidente Calderón se mantuvo cerrado a tal posibilidad, e inclusive en uno de los diálogos con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, el año pasado, respondió a un planteamiento semejante de Javier Sicilia con una ambigua declaración: dijo que no compartía la propuesta, pero estaba abierto a revisarla. Hoy, Calderón fue otro. Ante la representación de numerosos países, el ataque a las fuentes financieras de los grupos criminales se convirtió en tema central de su discurso. Aseguró que México no bajará la guardia ni retrocederá un milímetro en el combate a la delincuencia organizada, pero pidió a la ONU que revise con seriedad las alternativas para frenar el narcotráfico, pues el enfoque prohibicionista está costando miles de vidas, hasta convertir a América Latina en la región más violenta del mundo, apuntó. Sin mencionar a Estados Unidos directamente, el mandatario mexicano sostuvo que el consumo de droga en los países desarrollados es lo que está provocando la violencia, por lo que cada nación debe actuar en proporción con el grado de responsabilidad que tiene en el tema. El viraje discursivo de Calderón en el tema de la legalización de las drogas fue apenas una parte de su discurso, ya que también hizo un recuento de sus acciones de gobierno y afirmó que México cumplirá con los objetivos del Milenio, una serie de propósitos signados por la comunidad internacional en el año 2000. El Ejecutivo presumió sus posturas en relación con el cambio climático y habló de los indicadores de salud, educación y desarrollo humano en general, luego de detallar los resultados del programa Oportunidades. Según Calderón, México avanzó en estos seis años en la consolidación de una cultura democrática y de respeto a los derechos humanos. Insistió en que su gobierno combatió con determinación a las bandas criminales y que se propuso una reestructuración institucional. “Me enorgullece dejar un México que mantiene profundas relaciones de amistad y de cooperación con todas las naciones. Un México que participa activamente en la construcción de la paz tan anhelada, en la construcción de un mundo de justicia, de seguridad, de desarrollo”, expresó.

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