Fallece "La Quina" a los 91 años de edad

lunes, 11 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El exdirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Joaquín Hernández Galicia, La Quina, falleció a los 91 años de edad en Tampico, Tamaulipas, luego de dos semanas de permanecer hospitalizado por dolencias en el colon. Joaquín Hernández Correa, exalcalde de Ciudad Madero e hijo de La Quina, dijo a la prensa que su padre dejó de existir la madrugada de este lunes. “Estuvimos muy al pendiente de su salud. Él sabía perfectamente que estaba en el hospital y que su esposa y sus hijos estuvieron con él”, puntualizó. Los restos del exdirigente petrolero serán velados y cremados en una funeraria de Tampico. Sus cenizas serán arrojadas al mar, en el Golfo de México, en la zona de playa Miramar, pues ese fue su deseo, dijo Hernández Correa. El 10 de enero de 1989, elementos del Ejército detuvieron a Hernández Galicia –junto con otro grupo de petroleros, entre los que se encontraban Salvador Barragán Camacho, José Sosa y Sergio Bolaños– bajo los cargos de homicidio y acopio de armas, delitos por los que fue condenado a 30 años de prisión. Se dice que la caída de La Quina se debió no sólo a su oposición a las políticas privatizadoras del presidente Carlos Salinas de Gortari, sino también al poco respaldo que dio al candidato priista durante la contienda presidencial de 1988. En 1997 el líder petrolero –cargo en el que permaneció durante casi 31 años– recibió la amnistía de parte del gobierno de Ernesto Zedillo y fue liberado. Aún en la cárcel, La Quina mantuvo su influencia política. Desde ahí, y también en libertad, mantuvo diversas querellas legales contra el actual dirigente del STPRM, Carlos Romero Deschamps, y el expresidente Salinas. “Salinas tenía ganas de despedazarme no solamente en la vida, sino en la cuestión moral. Todo el patrimonio del STPRM estuvo a nombre del gremio y lo malbarataron y se lo robaron los nuevos líderes, entre ellos el traidor Carlos Romero Deschamps. Por eso, Mientras yo viva, Carlos Salinas de Gortari me llevará como garrapata en la espalda”, dijo La Quina en una ocasión. De acuerdo con Hernández Galicia, el día de su captura el Ejército le “sembró” armamento, así como el cadáver de un servidor público, a fin de que el gobierno salinista pudiera acusarlo de acopio de armas y asesinato. El 12 de mayo de 2004, luego de siete años de haber obtenido su libertad, el líder petrolero y uno de sus colaboradores en el STPRM, Mauro Estrada Cruz, presentaron una denuncia ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp), que quedó registrada con el número 51/2004. Dicho expediente, publicado por la revista Proceso en su edición 1533 (marzo de 2006), destaca que la denuncia inició “por la posible comisión de los delitos de genocidio, abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad, robo, daño en propiedad ajena y lesiones graves que resulten, cometidos en nuestro perjuicio por Carlos Salinas de Gortari, expresidente, por ordenar la aprehensión, y Enrique Álvarez del Castillo, exprocurador general de la República, por tolerar la detención sin previo proceso judicial ni orden de aprehensión”. La defensa del exlíder petrolero también recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, debido a que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) no atendió las quejas presentadas por las esposas de los detenidos. De acuerdo con Carmen Correa, esposa de La Quina, hasta la fecha tiene problemas para caminar, debido a una lesión ocasionada por el culatazo que le propinó un soldado el día de la detención de Joaquín Hernández Galicia, cuando lo abrazaba para impedir que lo sacaran por la fuerza de su casa. El apoyo condicionado a AMLO En enero de 2006, cuatro años después de haber salido de la cárcel, La Quina se reunió con Manuel Camacho Solís, funcionario clave en el sexenio de Salinas de Gortari y quien posteriormente se convirtió en estratega de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador. En la que fue la última entrevista con la revista Proceso, Hernández Galicia afirmó haberle comentado a Camacho que se pronunciaría a favor de López Obrador, siempre y cuando el tabasqueño designara –en caso de ganar las elecciones– a un petrolero como director de Petróleos Mexicanos (Pemex) y prometiera castigar a Carlos Romero Deschamps por el llamado Pemexgate, que así se llamó a la utilización indiscriminada de fondos provenientes del STPRM para solventar la campaña presidencial de Francisco Labastida, candidato del PRI en el 2000. Según sus dichos, sólo una vez vio al actual líder nacional del Consejo del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), cuando lo fue a visitar a la cárcel. Antes, dijo, hizo lo mismo Cuauhtémoc Cárdenas cuando era candidato a jefe de Gobierno del Distrito Federal. “Me fue a ver una vez ahí (a la cárcel) y mandó una cartita a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Nada más. No crea que fue de gran ayuda, como se especula mucho. Cárdenas no me mandó ni un custodio cuando salí. No tengo nada que agradecer al PRD, por el contrario, me perjudicó mucho no haber apoyado abiertamente a Salinas de Gortari”, sostuvo. Además, subrayó que entre los militantes del PRD hay puros “generales”, no “coroneles”. “Si López Obrador dice que es nacionalista, yo fui primero que él. Si dice que es humanista, yo lo fui primero que él”, se jactó en aquella entrevista.

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