"No sólo de reformas viven los mexicanos": Roger Bartra

miércoles, 11 de diciembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Para el sociólogo y escritor Roger Bartra Muriá las reformas discutidas y aprobadas en días recientes han sido impulsadas por pactos cuyos promotores creen que resolverán los males que aquejan a la sociedad, pero en algunos casos se han quedado cortas y en otros han sido distorsionadas. El investigador emérito del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México señaló lo anterior durante la ceremonia de entrega del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2013, realizada en el Patio de Honor del Palacio Nacional. Ante los 11 galardonados, invitados especiales, miembros de su gabinete y diversos funcionarios, Peña Nieto respondió al sociólogo, ganador del Premio Nacional en la rama de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía: “Tengo que decir a lo expresado por el maestro Bartra: Sin duda, los cambios que se han venido impulsando y que han merecido el apoyo y respaldo, y amplio consenso, al menos el más amplio posible de lograr tanto en la Cámara de Senadores como en la Cámara de Diputados, son un paso fundamental para construir un mejor andamiaje institucional, que permita poner a México en mejores condiciones, precisamente, para enfrentar los desafíos del Siglo XXI.” Antes se congratuló de las reformas constitucionales aprobadas en los últimos meses, como la educativa, de telecomunicaciones y competencia económica, hacendaria y financiera, y reconoció al Senado por su “intenso trabajo legislativo” al discutir y aprobar las reformas política y energética. Según él, en este proceso se escuchó y tomó en cuenta “el conocimiento de los expertos, se analizaron los diagnósticos de la realidad energética que hay en el mundo y se intercambiaron argumentos y razones”. Falta ahora, anticipó, la revisión y aprobación correspondiente en la Cámara de Diputados y el Constituyente Permanente. Luego de entregar a cada uno de los galardonados el diploma, medalla y cheques por cien mil pesos en el caso de un solo ganador o 50 mil en el caso de dos y hasta tres, y uno más por 676 mil 215 pesos, que constituyen el premio, Peña Niego aseguró que su gobierno tiene un compromiso con el arte y la ciencia. Por ello, agregó, “con el respaldo de los legisladores” se incrementará el presupuesto de 2014 para cultura a más de 18 mil 860 millones de pesos, que representan 600 millones de pesos más que en 2013. Anunció también que en el eje transversal de Ciencia, Tecnología e Innovación se alcanzará un monto de más de 81 mil 860 millones de pesos, esto es 11 mil 400 millones de pesos más que en 2013. El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología tendrá 31 mil millones de pesos, es decir 19% más que 2013. El propósito, destacó, es alcanzar para 2018 el 1% del Producto Interno Bruto para estos campos. Lejos de un mundo idílico Los galardonados en lingüística y literatura fueron el poeta, jurista y diplomático Hugo Gutiérrez Vega y el lingüista e investigador Luis Fernando Lara Ramos. En bellas artes, el compositor Javier Álvarez Fuentes, la escultora Ángela Gurría y el cineasta Paul Leduc. En historia, ciencias humanas y filosofía, además de Bartra Muriá estuvo el historiador y sociólogo Carlos Martínez Assad. En ciencias físico-matemáticas y naturales ganaron el fisiólogo celular Federico Bermúdez Rattoni y el físico Magdaleno Medina Noyola. En tecnología, innovación y diseño, el ingeniero agrónomo Martín Ramón Aluja Schuneman. Y en artes y tradiciones populares, el músico, compositor y maestro de origen zapoteca Narciso Lico Carrillo. Bartra Muriá fue responsable del discurso de respuesta de todos los premiados y habló de la relación entre los intelectuales y el poder. Señaló que a los políticos les disgustan en ocasiones las críticas y reclamos de creadores y estudiosos y se sienten incómodos frente a sus críticas, a los segundos temen que el poder que acumula la élite política aplaste su libertad crítica. Advirtió que si bien este tipo de premios es importante, nunca debe ser la razón del trabajo de escritores y artistas, cuyo motor debe ser contribuir al desarrollo de la ciencia y la apertura de caminos para la creación. El escritor se refirió al reciente viaje de Peña Nieto a Sudáfrica para asistir a los funerales de Nelson Mandela y recordó que cuando él mismo fue joven se manifestó en contra de la existencia de presos políticos como el líder sudafricano tanto en México como otros lugares del mundo. De entonces a la fecha, consideró el sociólogo, ha habido cambios en favor de la democracia, pero México estamos lejos de vivir en un mundo idílico: “La injusticia, la explotación y la desigualdad siguen siendo un gran problema en nuestro país. Aún es significativo el peso del autoritarismo y la corrupción. La violencia homicida continúa tiñendo de sangre nuestro territorio.” Enseguida se refirió a las reformas que “han sido impulsadas por pactos, cuyos promotores creen que van encaminadas a resolver algunos de los males que nos aquejan” cuando esos impulsos reformistas se han quedado cortos o distorsionados, por lo cual “habrá que esperar otro periodo de reformas a las reformas”, agregó irónicamente Al enfatizar que “no sólo de reformas viven los mexicanos”, enarboló a la cultura como un medio para impulsar cambios. Desde las expresiones intelectuales, “podemos medir la sensibilidad de las élites políticas ante la cultura. Podemos atisbar la importancia que se le da al gasto dedicado a impulsar las artes y la investigación. Podemos observar si hay fluidez o anquilosamiento en los vínculos entre la política y la cultura”. Y demandó una inversión mayor para la ciencia y la cultura: “Espero que las esferas de la política se empapen de literatura, arte y ciencia y que abran su puerta a la imaginación audaz y a la búsqueda arriesgada de nuevas alternativas.” En el acto, al cual asistió Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, intervino también Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación Pública, quien recordó que el Premio Nacional de Ciencias y Artes, máximo reconocimiento que otorga el gobierno de la República a creadores de los ámbitos cultural, científico y tecnológico, se instauró en 1945 por el presidente Manuel Ávila Camacho.

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