Carlos Hank sustituye a Guillermo Ortiz en Banorte

jueves, 20 de noviembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- El grupo financiero Banorte decidió este jueves, por fin, deshacerse de los servicios de Guillermo Ortiz Martínez y de Alejandro Valenzuela del Río, presidente del consejo de administración y director general de Banorte, respectivamente. Formalmente ambos presentaron hoy su renuncia. Ortiz con efecto al 31 de diciembre próximo, y Valenzuela a partir de este mismo jueves 20. Era ya público el pleito al interior de Banorte entre Guillermo Ortiz –exsecretario de Hacienda, exgobernador del Banco de México y todavía presidente del consejo de administración del grupo financiero Banorte– y los herederos de Roberto González Barrera, accionistas mayoritarios del grupo, que hacían equipo con Alejandro Valenzuela, hasta hoy director general, y quien fue vocero institucional de la Secretaría de Hacienda cuando el titular era Ortiz Martínez, en el gobierno de Ernesto Zedillo. De ser colaboradores cercanísimos, acabaron como enemigos en guerra sin cuartel. Para sustituirlos, el consejo de administración del Grupo Financiero Banorte (GFB), en sesión extraordinaria, aprobó la designación, como su presidente, de Carlos Hank González –nieto de los personajes emblemáticos de la política y el empresariado nacionales, como fueron Carlos Hank González y Roberto González Barrera, El Maseco-- y de Marcos Ramírez como director general, cargos que asumirán, el primero, a partir del 1 de enero de 2015, y el segundo desde este mismo jueves. Según el comunicado que Banorte envió a la Bolsa Mexicana de Valores, Carlos Hank González y los integrantes del Consejo de Administración “agradecieron a Guillermo Ortiz la labor realizada durante casi cuatro años al frente del Consejo, el valor generado para los accionistas y los logros alcanzados durante este periodo”. Expresaron que la visión estratégica de Ortiz permitió que, junto con el Consejo de Administración y el equipo directivo, se ampliara la participación de los negocios del grupo financiero mediante la integración de IXE en el sector de Banca Preferente y Mercados financieros, la incorporación de Afore Banorte y la adquisición de la participación de Generalli en el negocio de Seguros y Pensiones. También consideraron que durante la gestión de Guillermo Ortiz “los activos en administración crecieron más del doble, y la utilidad por acción pasó de 1.35 a 1.46 pesos, no obstante la colocación de 2 mil 500 millones de dólares, consolidando así la estructura financiera y comercial de Banorte”. Para Alejandro Valenzuela también tuvieron palabras de gratitud por sus seis años de gestión exitosa como director general. Por su parte –sigue el comunicado a la BMV--, Carlos Hank González, quien dejó su puesto en el consejo de administración del banco Interacciones, fundado por su padre Carlos Hank Rhon, desde el 7 de octubre pasado, dejó sugerido que no habrá más cambios en el cuerpo directivo de Banorte, pues con él trabajará, dijo, para posicionar a la institución como el mejor grupo financiero de México. Cuando inició el conflicto entre Ortiz y Valenzuela, hace ya varios meses, se hablaba de la inminente salida de Guillermo Ortiz, toda vez que los herederos de El Maseco, accionistas mayoritarios con un 11% del capital del grupo, habían hecho mancuerna con Valenzuela. La familia de El Maseco había pedido la renuncia de Ortiz Martínez, a quien acusaban de extralimitarse en sus funciones, de tomar decisiones sin consultarlos –como la de reducir la participación accionaria de la familia en el capital del grupo-- y de querer controlar al grupo como si fuera el dueño absoluto, inclusive, invadiendo las competencias de Alejandro Valenzuela, a quien Ortiz quería fuera del grupo o, cuando menos, disminuirle sus responsabilidades. De hecho, según analistas del mercado, Ortiz hizo usó todo el poder que tenía como presidente del consejo -que le confirió González Barrera--, y toda su fama y reconocimiento nacional e internacional, para poner como condición para su salida de la institución, la renuncia de Valenzuela, quien todavía hace un par de semanas se veía muy confiado en permanecer en el grupo. Pero los accionistas, básicamente su consejo de administración, optaron por una salida salomónica: se van los dos.

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