Tragedia enluta a familias de albañiles contratados por Sedesol

miércoles, 18 de junio de 2014
SAN FERNANDO, Chis. (apro).- Seis jóvenes albañiles, vecinos del Barrio de Guadalupe, no sólo crecieron juntos jugando en las calles y conviviendo hasta por 30 años; también les tocó morir juntos en un accidente automovilístico cuando iban a colocar pisos firmes y fogones ecológicos para la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en comunidades indígenas tojolabales. Tres más resultaron con heridas graves. El lunes pasado nueve jóvenes de la comunidad salieron de sus casas a bordo de un camión volteo rumbo a Comitán. El martes, muy temprano, partieron hacia las comunidades indígenas de Las Margaritas, pero ya no llegaron a su destino. Los primeros informes del accidente reportaron que el camión iba a exceso de velocidad, el conductor perdió el control en una curva con pendiente hacia abajo y terminó en el fondo del barranco. Además de los trabajadores, el vehículo iba repleto de material y herramientas para trabajar. Pedro Reynaldo Gómez López, de 27 años de edad, esposo de Guadalupe de Jesús Morales Rodríguez y padre de Diego Anderson Gómez Morales de tres años, no pudo ser velado dentro de su casa pues es muy pequeña, así que su familia colocó su ataúd en medio de la cancha de basquetbol del barrio. Su hermano, Crescencio Gómez López, informó que los nueve jóvenes fueron llevados por Manuel Rincón, ingeniero de Tuxtla Gutiérrez y contratista de la Sedesol. Recordó que ésta fue la tercera vez que Pedro iba a trabajar con él, aunque nunca tuvo prestaciones sociales ni seguridad social. Juana López Luna, madre de Pedro, recordó que apenas el lunes por la tarde habló con su hijo. Nunca más volvió a escuchar su voz. Guillermina López no pudo contener su desconsuelo: dos de sus cuatro hijos fallecieron en el accidente, José Alfredo y Erick Gallardo López de entre 20 y 25 años. El primero tenía un hijo y estaba en espera del segundo ya en gestación. En el centro de su humilde choza de madera y lodo con techo de lámina, yacían los dos cuerpos. José Gómez Álvarez de 32 años, también falleció en ese accidente. Su ataúd desplazó a las camas y los pocos muebles del interior de su pequeña casa. Fidel Gómez Álvarez comentó que su hermano era soltero y el único pilar económico de sus padres. A pocas cuadras de ahí, el cadáver de Juan Mendoza Villarreal de 37 años, también descansaba. Como José, él también era el sostén de sus padres de casi 70 años de edad. María del Rosario, su hermana, contó que luego de terminar el funeral buscarán el resarcimiento del daño. “Si bien el dinero no le devolverá con vida a mi hermano, si nos hará falta para vivir”, dijo. Pedro Alejandro López Chávez, era el más joven de todas las víctimas del accidente. Tenía sólo 16 años, era peón. Dejó la secundaria para poder trabajar, pero se negó a seguir el oficio de talachero y reparador de llantas de su padre, y optó por la albañilería, donde al final encontró a la muerte. Ofelia Chávez López, contó que Pedro era el menor de sus cuatro hijos, y era con quien más convivía. “Su muerte me ha provocado un fuerte dolor emocional”, sollozó. Los tres albañiles que sobrevivieron al accidente son Waldini Chavez Moreno, Jorge Alberto López y José Santos, de entre 20 y 25 años; sin embargo, información extraoficial anunció que debido a sus graves lesiones, dos de ellos habían muerto esta noche. Salvo la alcaldesa de San Fernando que donó los ataúdes y financió el traslado de los cuerpos desde Las Margaritas hasta el Barrio de Guadalupe, los familiares de los deudos no han recibido ningún apoyo oficial. La tragedia enlutó al barrio pobre de calles pronunciadas como la pendiente aquella que sacó del camino al camión en el que partieron rumbo a su muerte.

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