Urgen a acatar recomendación de ONU sobre creación de un consejo asesor contra la impunidad

lunes, 24 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A unos días de que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, emitió 14 recomendaciones finales sobre su visita a México realizada un año antes, organizaciones sociales urgieron al gobierno de Enrique Peña Nieto a atenderlas y a trabajar con la ONU “para producir cambios significativos”. En un comunicado conjunto, enfatizaron sobre el primer punto de las recomendaciones del ACNUDH relacionado con la creación de un “consejo asesor de renombrados/as expertos/as en el campo de los derechos humanos y el combate a la impunidad”, pero que tenga carácter internacional. El comunicado está firmado por la Open Society Justice Initiative, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios, I(dh)eas Litigio Estratégico en Derechos Humanos, la Fundación para la Justicia y el Estado de Democrático de Derecho y Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos. Al saludar que el funcionario de la ONU instó a México a que “establezca un consejo asesor para impulsar el combate a la impunidad el cual podría elaborar y presentar públicamente una evaluación a nivel nacional sobre la impunidad y recomendar una hoja de ruta para atender el asunto, evaluar su efectiva implementación y presentar informe públicos periódicos”, las organizaciones puntualizaron que los integrantes del consejo deben tener a expertos extranjeros. “La creación de un Consejo Asesor debe incluir expertos internacionales para asegurar su credibilidad e independencia y representaría un paso crucial hacia el establecimiento de una entidad de investigación internacional, con sede en México, habilitada para investigar y perseguir, de manera independiente, crímenes atroces y graves casos de corrupción”, agregaron. Para las organizaciones, el carácter internacional de algunos de los integrantes del consejo garantizaría su efectividad y no como el órgano que propone el gobierno mexicano en su respuesta al ACNUDH de que sería un “organismo nacional de derechos humanos”. El punto de respuesta del Estado mexicano, consideraron, es “distinto a la recomendación del Alto Comisionado y claramente inadecuado para enfrentar la violencia y la injusticia rampantes en México”, aunque “también enumera una serie de instituciones existentes encargadas de asegurar la investigación y persecución de los crímenes y las violaciones a derechos humanos”. Las organizaciones recordaron que precisamente esas instituciones mexicanas fueron “criticadas en el informe publicado este año por Open Society Justice Inititiative y otros grupos, Atrocidades Innegables: Confrontando Crímenes de Lesa Humanidad en México, por su incapacidad de realizar procesos de investigación y persecución eficaces”. De acuerdo con ese documento, “esos fracasos fueron ejemplificaron en la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes del estado de Guerrero en septiembre de 2014”. Al aplaudir el “alcance amplio” de las recomendaciones de la oficina de Derechos Humanos de la ONU, las organizaciones alentaron al gobierno de Peña Nieto a “aprovechar la oportunidad para trabajar junto con la ONU para producir cambios significativos”. También exhortaron a ambas partes a “explorar el involucramiento de expertos internacionales independientes en consejos asesores y mecanismos de investigación, lo cual mejoraría substancialmente su capacidad de desafiar las estructuras existentes que contribuyeron a la impunidad en el pasado”. Para el director ejecutivo de Open Society Justice Initiative, Robert Varenik, “la experiencia pasada en México y en otras partes de la región nos han mostrado que el establecimiento de mecanismos internacionales con sede en el país para la investigación y persecución de crímenes atroces y de corrupción, puede proporcionar la autoridad e independencia necesarias para lograr cambios reales”. El director de la organización dijo que sin el componente de la experiencia internacional “puede ser difícil o hasta imposible romper las estructuras del poder que perpetúan la impunidad”.

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