Retorno de migrantes no empezó con Trump, aclara académica de la UdeG

miércoles, 30 de agosto de 2017
COLIMA, Col. (apro).- Las instituciones gubernamentales no se encuentran preparadas ni muestran interés en recibir y atender a la población migrante que retorna de Estados Unidos, advirtió la doctora Alma Leticia Flores Ávila, investigadora y catedrática de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Con datos del Anuario de Migración y Remesas, elaborado por la Secretaría de Gobernación (Segob), el Consejo Nacional de Población y la Fundación BBVA Bancomer, la académica señaló que durante 2016 fueron repatriados por el gobierno de Estados Unidos 219 mil 932 migrantes mexicanos, mientras que en el periodo 2010-2015 habían retornado al país 495 mil 434 connacionales. Así también, según el mismo documento, durante el año anterior el flujo de remesas que ingresaron a México fue de 26 mil 970 millones de dólares ante los 24 mil 785 millones registrados en 2015 y los 23 mil 647 millones de 2014. Alma Leticia Flores estuvo en Colima para dar una conferencia en la Escuela de Trabajo Social Vasco de Quiroga en el marco de los festejos por el Día del Trabajo Social, donde comentó que el retorno de mexicanos “no es de ayer, no es a partir de que Donald Trump dijo que iba a regresar a millones de mexicanos, pues tenemos un buen rato con esto, y lo que ha sucedido es que el migrante se ha rascado con sus propias manos, es decir, han sido las familias y organizaciones las que han apoyado”. No obstante, dijo que a raíz de las políticas de Trump es conveniente incrementar algunas acciones que hasta ahora “en realidad han sido insuficientes para atender la migración, porque niños, adolescentes y jóvenes se están acercando a las instituciones de educación con bastante dificultad, mientras que en la incorporación a los mercados de trabajo ha sido para los migrantes muy doloroso el proceso de adaptación para aceptar la realidad económica que tenían antes y la que tienen ahora”. Flores Ávila añadió: “Lo que quiero decir es que no ha habido una política pública clara de acompañamiento en el caso de la migración de retorno, y han sido tanto las organizaciones sociales de aquí como las de Estados Unidos, las que han tenido un papel muy importante para presionar y demandar que se comprometan las instituciones públicas”. También destacó que sólo algunos estados como Zacatecas, Michoacán y Guanajuato se han preocupado por la situación de sus migrantes y han establecido programas y políticas oficiales de apoyo, pero la iniciativa no ha sido de los gobiernos, sino de las propias organizaciones de migrantes en Estados Unidos. En el caso de los migrantes centroamericanos y de otros países que cruzan el territorio mexicano con destino a Estados Unidos, dijo, el incremento de la inseguridad por las rutas del Golfo y del Centro ha provocado un mayor flujo de migrantes en tránsito por la zona occidente del país, considerada la más segura en la actualidad. Alma Leticia Flores hizo notar que en el trayecto los migrantes en tránsito son apoyados principalmente por organizaciones de la sociedad civil y grupos de origen religioso. “El migrante no va a desistir hasta llegar a la frontera, por lo que ese acompañamiento que están dando las organizaciones les permite desarrollar cierta resiliencia en su proceso”. En su conferencia dictada ante estudiantes y docentes de trabajo social, Flores Ávila advirtió que quienes se dedican a esta disciplina tienen como principal reto identificar los aspectos del fenómeno migratorio que deterioran el bienestar de las personas, pero también aquellos que pueden ser potencial para contribuir en el bienestar personal, familiar o comunitario. “Un escenario que deberá reflexionar el trabajo social —indicó— tiene que ver con las estrategias para formular políticas públicas y programas específicos desde los distintos niveles de participación ciudadana y gobierno, que impliquen, de requerirlo, la promoción de colaboraciones bilaterales y comprometidas en ambos lados de la frontera”. Igual refirió que una oportunidad y reto para autoridades y profesionistas que trabajan con migrantes y sus familias será conservar y fortalecer aquellos imaginarios que vinculan a las personas con sus lugares de origen, lo que puede motivar el arraigo y retorno para estar con familiares, compartir con amigos, pero también para gastar, invertir y generar oportunidades directas o indirectas de empleo o inversión en los contextos inmediatos, fortaleciendo economías locales. La investigadora puntualizó que más allá de cifras y porcentajes de las migraciones que dan cuenta de la relevancia numérica del fenómeno, la significación más importante está en función de las circunstancias que potencian las migraciones, particularmente en las transformaciones que pueden acarrear y las implicaciones en el bienestar de las personas, no sólo por el acceso a recursos proveniente de las remesas migrantes, sino por el mejoramiento o deterioro en la calidad de vida que puede originar.

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