Despliegue de ayuda, rescates y rumores en el corredor Roma-Condesa

miércoles, 20 de septiembre de 2017
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Horas después del sismo ocurrido ayer, en el corredor Roma-Condesa no faltan jóvenes dispuestos a ayudar; centros de acopio en los parques México, España y Pushkin, y un despliegue, calle por calle, avenida por avenida, de soldados, policías federales y marinos apostados frente a decenas de edificios con daños estructurales, fugas de gas y vecinos desalojados que miran con desconfianza sus propios edificios. Desde muy temprano, en la Glorieta de las Cibeles, jóvenes auto-organizados forman filas para pasarse víveres, aguas, alimentos enlatados, medicamentos, jeringas y cobijas, mientras otros caminan en procesión hacia uno de los epicentros del desastre: la avenida Álvaro Obregón 286, a unos metros de la Sala Chopin, donde el Plan DNIII se activó y restringió el paso de los voluntarios. Ahí rescataron a la niña Ivonne, en medio de aplausos de la gente. La emoción de una vida rescatada compensó las horas de espera, silencio y a veces frustración por las restricciones del Ejército. En el cruce de Sonora y Nuevo León, otros grupos de voluntarios colectan agua, cubetas, palas, palanganas y picos, pero a unas cuantas cuadras, en la zona acordonada de San Luis Potosí y Medellín, donde se derrumbó un edificio de cinco pisos, se requerían diez pinzas para cortar varillas y cinco baños públicos. Se necesitan muchos baños públicos para tantos voluntarios, topos e ingenieros rescatistas, pero aquí lo que abundan son los medicamentos, los alimentos y los paquetes kids de higiene. Recorrer cada una de las calles del corredor Roma-Condesa, que alcanzó su boom inmobiliario en los últimos años, es constatar los riesgos de esta zona sísmica que ahora combina el daño con el reclamo. La avenida circular de Amsterdam, en la Hipódromo-Condesa, no pierde su elegancia, su aire hípster y su buen gusto, pero tiene focos de devastación y riesgos muy claros: en la esquina con Sonora 149, un edificio de siete pisos está acordonado y los inquilinos han sido evacuados ante los riesgos de colapso; en el cruce con Parras, un intenso olor a gas pone sobre aviso a todos. No fumar, no usar el celular, no atravesar la zona acordonada son las principales recomendaciones. Lo mismo ha sucedido en decenas de edificios de la colonia Roma, sobre todo en las calles de Aguascalientes y Tonalá, donde un edificio ha sido desalojado, y otro en la esquina con la avenida Monterrey está a punto de caer. Los rumores de “derrumbes inminentes” también viajan a la velocidad de las redes sociales, y también los deseos de los jóvenes vestidos para el rescate, dispuestos a convertirse en los modernos “Topos” del sismo 2017, pero frenados ante la mesura de los peritos de Protección Civil y los militares. Por ejemplo, ningún edificio en el cruce de Viaducto y Monterrey colapsó. Tampoco el emblemático Plaza Condesa se vino abajo, pero se endurecieron las medidas de protección civil al máximo. El edificio Basurto fue desalojado por problemas de falta de servicio de luz, agua y gas, sin embargo, los administradores insisten en que “no hay daño estructural” en sus lujosos 42 departamentos, pero los vecinos de los sitios aledaños piensan lo contrario. Una intensa movilización se dio después de las 16 horas en torno al edificio de la Canadá, en el cruce de Insurgentes y avenida Yucatán, ante los rumores de su derrumbe. La avenida fue cerrada, los jóvenes tomaron el control del tráfico y se estuvo esperando lo que seguramente pasará con esta mole de concreto que ha sobrevivido, a pesar del daño documentado desde los sismos de 1985. El aire de barrio de la Roma no se pierde ni en la tragedia. Su porfiriana resistencia se mezcla con su espíritu cosmopolita. Un joven con acento cubano pregunta a dos jugadores de ajedrez: –¿Y cómo está México? ¿Siempre en pie? –México está jodido, pero siempre en pie. Siempre en pie –dice en broma un vecino de muchos sismos en la Roma. Y mientras dice eso, mueve uno de sus alfiles y espera que pasen estos días del desastre para continuar la única lección que mantiene en pie a esta colonia: la resistencia y la solidaridad.

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