Para que niños puedan 'defender su fe”, Arquidiócesis decreta edad mínima para sacramentos

martes, 7 de agosto de 2018
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En la Arquidiócesis de México, la edad mínima para recibir la Primera Comunión será a los nueve años, y para la Confirmación, a los 12 años, de acuerdo con un decreto dado a conocer por el cardenal Carlos Aguiar Retes, titular de esa circunscripción eclesiástica. Asimismo, el cardenal indicó que, de ahora en adelante, el tiempo de preparación para la Primera Comunión será de dos años y para la Confirmación, de tres años. Esta nueva normatividad la dio a conocer en su “Decreto sobre la edad para recibir por vez primera los Sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación”, presentado durante la reunión anual del presbiterio de la arquidiócesis, con motivo de la fiesta de San Juan María Vianney. En dicho decreto, Aguiar Retes señala que la formación de la fe infantil se imparta, en lo posible, a través de una catequesis escolarizada, prevista por la Comisión Arquidiocesana de Catequesis, y llama a los catequizadores a adecuarse a esta normativa para el ciclo escolar 2018-2019. Respecto a la Confirmación, el decreto pide que, en los lugares donde se vaya a administrar este sacramento, se obtenga primero la autorización del ordinario del lugar, previa solicitud por escrito. Y sobre la preparación para dichos sacramentos, el documento pide a los sacerdotes informar a los padres de familia que ambos sacramentos tienen como objetivo principal formar a los niños en la fe católica. Al respecto, el decreto señala: “Deben hacerles conciencia de que la Iglesia está muy preocupada de que los niños, en este ambiente cultural secularizado –donde la escuela pública en lugar de hacer algo en favor de la espiritualidad cristiana, muchas veces les pone adversidad-- los niños no tengan forma de defender por qué son católicos y hacer valer aquello en lo que creen”. El cardenal advirtió que la niñez en la Ciudad de México está expuesta a las tendencias socioculturales que propician la incursión en la delincuencia y en la drogadicción, por lo que las parroquias son “ámbitos seguros” donde los niños “van adentrándose en lo que es su fe”, precisamente a través de la catequesis.

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