Incluir a los más vulnerables en políticas públicas de rescate económico, pide relator de la ONU

miércoles, 22 de abril de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ante el riesgo de que la pandemia de covid-19 incremente en 500 millones de personas el número de pobres, el relator especial de Naciones Unidas sobre la Pobreza Extrema y Derechos Humanos, Philip Alston, urgió a los Estados a incluir a las personas más vulnerables en las políticas públicas de rescate económico. El experto de origen australiano, nombrado relator especial en junio de 2014, criticó que las políticas públicas de muchos Estados “reflejan una filosofía de darwinismo social que prioriza los intereses económicos de los más ricos, mientras hace poco por aquellos que trabajan duro para proveer de servicios esenciales o no pueden mantenerse a sí mismos”. Luego de que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtiera que una de las secuelas de la pandemia será la pérdida de al menos 200 millones de empleos de tiempo completo y que la pérdida del ingreso podría sumar 3.4 billones de dólares al año, Alston estimó que 500 millones de personas más se ubicarán “bajo la línea de pobreza”. En medio de la crisis derivada de la pandemia, el experto advirtió que “afecta de manera desproporcional a las personas en situación de pobreza, quienes son más proclives a tener complicaciones de salud, a vivir con muchas personas en un mismo espacio, a no tener los recursos necesarios para quedarse en casa por largos periodos y a laborar en trabajos que pagan poco, lo cual les fuerza a elegir entre arriesgar su salud o perder su ingreso”. Insistió en que la mayoría de los Estados “están haciendo poco” para proteger a la población más vulnerable, lo que representa “un fracaso moral de proporciones épicas”, dado que “los gobiernos han cerrado países enteros sin el más mínimo esfuerzo para asegurar que las personas puedan sobrevivir”. Puntualizó que, ante la instrucción de permanecer bajo resguardo en casa, se olvida que “muchas personas en situación de pobreza viven al día, sin ahorros o almacenamiento de comida”, aunado a aquellas que viven en la indigencia. En su pronunciamiento, fechado en Ginebra, el experto hizo mención de las políticas que llevan a cabo las grandes potencias, China y Estados Unidos, para enfrentar el virus. En el caso del país asiático, dijo, la cuarentena “detuvo los servicios sociales, orillando a las personas en situación de pobreza a valerse por sí mismas”, mientras que el gobierno de Donald Trump “expandió programas para el desempleo, pero excluyó a los trabajadores informales y sin documentos que pagan impuestos”. Alston reprobó que algunos gobiernos hayan “respondido con violencia, gratuita y contraproducente, hacia personas de bajos ingresos, forzándolas a dejar sus casas para sobrevivir”, mientras que en aquellos países que se han hecho transferencias de dinero directas, se han tomado medidas como suspender los desalojos o cubrir los salarios de las personas despedidas. “Las poblaciones más vulnerables están siendo descuidadas” y obligadas a continuar trabajando “en condiciones inseguras, poniendo en riesgo la salud de todas”, escenario que es “cruel, inhumano y autodestructivo”. Peor aún ocurre con las personas vulnerables detenidas en cárceles o centros de detención de migrantes, “en condiciones de hacinamiento y sin servicios adecuados de salud”, situación que para algunas “será una sentencia de muerte”. El experto australiano destacó que la pandemia evidenció las “dramáticas diferencias entre los países”, pues mientras en algunos Estados “se aplana la curva de contagios, el coronavirus está por causar estragos en los países más pobres”, de ahí que recomendó a los países más ricos respaldar a los gobiernos que lo necesiten, tomando medidas como “suspender o cancelar deuda externa y dejar de monopolizar equipo médico y pruebas de coronavirus”. Para Alston, “esta pandemia ha exhibido la bancarrota de los sistemas de apoyo social en muchos países”, dado que “mientras algunos países han adoptado medidas de largo alcance, previamente desestimadas por supuestamente ser poco realistas, la mayoría de los programas son de corto plazo, medidas provisionales que sólo van a comprar tiempo y no atender los inmensos retos que continuarán en el futuro”. En perspectiva, el relator especial de la ONU llamó a los Estados a “llevar a cabo reformas estructurales profundas que protejan a las poblaciones en su conjunto y que ayuden a construir resiliencia de cara a un futuro incierto”.

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