Hallan en QR vestigios de hogueras usadas por los primeros habitantes de América

miércoles, 6 de mayo de 2020 · 14:05
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) participaron en el descubrimiento de los vestigios más antiguos de hogueras usadas por los primeros habitantes de América, en la cueva inundada de Aktun-Ha, cerca de Tulum, Quintana Roo. Por medio de un comunicado, la universidad detalló que se trata de 15 acumulaciones de carbón, posibles hogueras con una antigüedad de 10 mil 500 años, colocadas en lugares estratégicos que permiten obtener fuego e iluminación y son una guía para regresar a la superficie. El descubrimiento es el resultado de una investigación realizada en el Instituto de Geología (IGL), con el apoyo del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA), ambos de la UNAM, y en conjunto con integrantes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). De acuerdo con la universidad, este descubrimiento, que fue dado a conocer hace unos días en la revista internacional Geoarchaeology, confirma la hipótesis de que se trata de vestigios del uso del fuego de los primeros pobladores de la Península de Yucatán. Alejandro Terrazas Mata, del IIA, explicó que Aktun-Ha es una cueva inundada –cenote–, en total oscuridad, que hace 15 mil años, cuando el nivel del mar era 150 metros más bajo que el actual, estaba seca, por lo que los primeros pobladores pudieron usarla de morada o para realizar rituales. Fue en este lugar, a 30 metros bajo el agua y unos 100 metros de la entrada, en el salón o galería conocido como Cámara de los Ancestros, donde arqueólogos de la Subdirección de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron las fogatas, las cuales, comentó, fueron cuidadosamente documentadas, medidas y muestreadas, junto con los expertos de la Universidad Nacional, informaron Terrazas Mata y Elizabeth Solleiro Rebolledo, del IGL.
Metodología
“Se tenía que verificar que realmente esos restos eran carbón y si las evidencias eran producto de la actividad humana o se habían trasportado por las aguas superficiales y subterráneas hasta llegar al sitio. “Para ello se instrumentó una metodología en tres fases: experimental, donde se quemaron rocas para determinar sus cambios físicos por el fuego; de campo, con la toma de muestras de carbones y rocas quemadas; y de laboratorio, para el análisis y datación de los carbones, entre otros aspectos”. Se encontró, entre otros resultados, que la “edad” de las hogueras es de 10 mil 500 años y que los carbones se produjeron in situ; el fuego se originó ahí mismo y las temperaturas alcanzadas en esas fogatas fueron de entre 200 y 600 grados centígrados, comentó. Terrazas Mata destacó que anteriormente se encontraron ocho esqueletos de una población que llegó del centro de México a lo que hoy es Quintana Roo por lo menos hace 13 mil años, los cuales han sido estudiados ya que “la forma del cráneo no se parece a la de sus contemporáneos”. Es decir, los esqueletos de Quintana Roo tienen variantes en comparación a los encontrados al norte o sur de América, “seguramente por el aislamiento geográfico en el que vivieron, probablemente en un ambiente selvático, de clima húmedo parecido al actual”, detalló. De acuerdo con el universitario, esa población perduró más de cuatro mil años, y en ese lapso, se diferenció del resto de los grupos del continente, ya que eran más pequeños y ligeros que otras poblaciones de cazadores y recolectores.
Sitios sagrados
El especialista comentó que, luego de 20 años de investigación no se han encontrado evidencias culturales asociadas a los esqueletos, como herramientas de piedra u ofrendas; se desconoce cómo era su tecnología o adaptación cultural, “pero el estudio de las fogatas da una idea de su estrategia para adentrarse en cavernas y depositar a los muertos o realizar cualquier otra actividad ritual”. Se sabe que la población prehistórica de Quintana Roo no habitaba en las cuevas, sino que las utilizaban como contextos funerarios y rituales. “Posiblemente entraban para depositar los cuerpos de personas importantes para la comunidad, pues eran considerados sitios sagrados”, comentó. Por lo que, agregó, los vestigios “constituyen una evidencia de las estrategias de supervivencia, capacidades de organización y planeación, además del sentido simbólico y ritual de las cuevas para los primeros habitantes”. De acuerdo con la universidad, la investigación contó con el financiamiento y colaboración de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM, la Universidad de Santiago de Compostela, España, y la National Geographic Society. (Melisa Carrillo) https://www.proceso.com.mx/628699/unam-sistema-auxiliar