Carta antitaurina de 273 científicos a la Asamblea del DF

martes, 8 de noviembre de 2011
MÉXICO, D.F. (apro).- Un grupo de 273 científicos, criminólogos e investigadores de varios países, encabezados por el psicólogo Kenneth Shapiro, psicólogo de la Universidad de Harvard y fundador de la organización Society and Animals, alertó a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) sobre la relación entre la violencia hacia los animales, en especial en las corridas de toros, y la violencia social. En una carta antitaurina enviada a los legisladores locales y que el defensor de los derechos de los animales, Gustavo Larios, hizo llegar a la agencia Apro, los expertos en el campo de la violencia interpersonal, advierten: “Numerosos estudios han demostrado que existe un estrecho vínculo entre el maltrato a los animales y la violencia de género, el maltrato infantil y otras formas de violencia interpersonal”. Y agregan: “Los jóvenes que presencien maltrato animal de manera reiterada podrían ser más vulnerables a ‘aprender’ a usar la violencia en sus relaciones personales…” A finales de octubre y tras conversar con Rafael Herrerías, empresario de la Plaza México, el diputado Cristian Vargas, del PRI, retiró su propuesta que venía cocinando desde hacía once meses de promover una ley, con apoyo del Partido Verde Ecologista para prohibir el negocio del redondel en la Ciudad de México. Incluso, calificó de “psicópatas y sádicos” a los taurófilos. El año pasado, Kenneth Shapiro y sus colegas conservacionistas mandaron una carta en los mismos términos a políticos hispanos y parlamentarios de Cataluña, quienes terminaron por vetar las corridas de toros luego de ser votada la Iniciativa Legislativa Popular contra los asesinatos de toros en el ruedo. La petición, que cuenta con las firmas de eminencias internacionales como el criminólogo Jack Levin, el exagente del FBI, Alan Brantley, y el psicólogo Frank Ascione, expresa: “Numerosas investigaciones demuestran que existe un estrecho vínculo entre el maltrato a los animales y la violencia de género, el maltrato infantil y otras formas de violencia interpersonal, cuya prevención es de gran interés para la sociedad. “En consecuencia, la prudencia y la precaución exigirían iniciativas legales que tuviesen en cuenta dicho vínculo. Los maltratadores de animales presentan una mayor probabilidad de ser violentos con las personas y de cometer delitos comunes…” Según un amplio estudio (Arluke et al., Journal of Interpersonal Violence, 1999), refieren, un maltratador de animales presenta cinco veces más probabilidades de cometer crímenes violentos como agresiones físicas, violaciones y asesinato; cuatro veces más de delinquir contra la propiedad; y tres veces más de cometer delitos relacionados con las drogas. “Las investigaciones también establecen un vínculo especialmente estrecho entre el maltrato a los animales y la violencia doméstica. Aquellos que perpetran actos violentos contra animales son más proclives a cometerlos también con sus cónyuges o sus hijos. “Como es obvio, la violencia es violencia, sea cual sea la víctima, y quienes recurren a la violencia en el trato con los animales tienen más probabilidades de emplearla también en sus relaciones con los humanos. Independientemente de si la dirigen contra animales o humanos, estos agresores utilizan la fuerza y el poder de la violencia para dominar y controlar a los demás. “Un aspecto que algunos desconocen es que, además de la relación entre el maltrato a los animales y la violencia hacia las personas, ser testigo directo del maltrato a los animales también puede conducir a futuros comportamientos violentos hacia otros seres humanos. “Estudios recientes demuestran que el simple hecho de ser testigo del maltrato a los animales perpetúa el ciclo de la violencia a través de la insensibilización y de la imitación…” Teniendo en cuenta las numerosas evidencias que asocian el maltrato de animales con la violencia hacia los seres humanos, muchos gobiernos han tomado medidas para fortalecer sus leyes de protección de los animales, y en varios países las agencias de orden público y los organismos gubernamentales han aprobado políticas basándose en estas conclusiones.

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