Toca a la PGR definir acciones por toma de Rectoría: Narro

lunes, 22 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Luego de que el viernes 19 un grupo de jóvenes encapuchados tomara las instalaciones de la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el rector José Narro advirtió esta tarde que será la Procuraduría General de la República (PGR) la instancia que determine el proceder contra quienes mantienen secuestrado el edificio. Al término de una conferencia de prensa que se realizó en las instalaciones del museo de ciencias Universum, en la que, inusualmente, aceptó ser cuestionado, Narro Robles respondió de la siguiente manera si se emplearía el uso de la fuerza pública para recuperar la Torre de Rectoría: “La demanda está radicada en la PGR y hemos dicho que se trata de un delito federal. Le tocará a la PGR valorar los hechos. […] Desearía que desalojen a estas personas la Torre de la Rectoría. Voy a agotar todos los medios que tenga a mi alcance, pero al mismo tiempo a agotar el fortalecimiento de la denuncia correspondiente. Si se llega a presentar una situación de esa naturaleza, de frente a ustedes y a la comunidad daré mi punto de vista”, dijo el rector, quien aseguró que no se permitirá la “impunidad” en el caso. También aseguró que se tiene identificados a los responsables de esta situación, que tiene su origen en las agresiones que se vivieron los primeros días de febrero en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), plantel Naucalpan, y la posterior toma de las instalaciones de la dirección general de esa institución, en Ciudad Universitaria, que derivó en la expulsión de cinco alumnos. “Estamos por señalar responsables. Tenemos identificados a algunos de los expulsados y gente ajena que no actúa desde la protesta, sino con acciones al margen de la ley, dañando personas y el patrimonio de la Universidad”, declaró Narro, y advirtió que, en esta ocasión, los responsables “deberán responder” frente a la comunidad universitaria, frente a las autoridades judiciales y, “tristemente, también a la historia”. No obstante, matizó que no se responderán a provocaciones con violencia: “Frente a la sinrazón, la imposición y la violencia, las respuestas deben ser dadas a partir de la inteligencia, el apego a la legalidad y la prudencia. Voy a defender a nuestra universidad con toda entereza y sin caer en provocaciones, actuaré en todo momento pensando en el bien de la universidad y con pleno apego a los principios en los que creo con firmeza”. En su discurso frente a los medios de comunicación, Narro Robles lamentó que “de nueva cuenta” la UNAM se vea “afectada” por un grupo de personas que se expresa “a través de la violencia”, afectando tareas “fundamentales” de la institución, como registro de calificaciones, proceso del examen de admisión y registro de alumnos de nuevo ingreso a la licenciatura, el pago a proveedores y de nóminas a trabajadores y académicos de la UNAM, entre otros daños. Además, desestimó que quienes ingresaron al edificio rompiendo vidrios a patadas, con tubos y piedras, sean estudiantes genuinos. Y volvió a advertir: “Soy un convencido de que los estudiantes no actúan en el anonimato, encubiertos y menos con el uso de la fuerza. […] A quienes dirigieron y realizaron este vergonzoso incidente les digo con toda claridad que no se atrevan a saquear una vez más el patrimonio de la nación, como lo hicieron el 6 de febrero pasado en las instalaciones de la Dirección General del CCH. Los estudiantes no hurtan”, lanzó Narro, responsabilizándolos de cualquier daño en contra de la integridad de los bienes, de la información y los archivos resguardados en esas oficinas. Hasta la mañana de este lunes, los jóvenes exigían el cumplimiento de un pliego petitorio de siete puntos: la reincorporación de seis alumnos del CCH Naucalpan, de donde fueron expulsados el pasado febrero por agredir a trabajadores del plantel; la cancelación de procesos penales en contra de activistas; el rechazo al uso de videocámaras de vigilancia en las instalaciones de la universidad; cancelar la reforma al plan de estudios en los CCH; no permitir la privatización de la educación en México; mantener el sentido crítico, humanista y científico de los universitarios; y ser eximidos de represalias por sus acciones. Una hora más tarde de que se difundiera el mensaje de Narro, los jóvenes, quienes dijeron cubrirse el rostro por “seguridad”, se mostraron dispuestos a liberar las instalaciones a cambio del cumplimiento de tres de sus siete demandas primeras: el desistimiento de las acciones penales o cualquier otro tipo de represalia en contra suya; la instalación de un diálogo público entre autoridades universitarias y los expulsados del CCH Naucalpan, así como la reinstalación en dicho plantel de ellos mismos. A la vez que leyeron un comunicado en el que condenaron la “violación a la autonomía universitaria”, anunciaron que esta misma tarde habría una asamblea en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) para resolver si se entregaban, o no, las instalaciones de la Rectoría.

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