Cofepris clausura hospital que negó atención a mujer en el DF

martes, 6 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Por 18 irregularidades en su operación, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) clausuró el hospital materno infantil “Dolores Sanz”, el mismo cuyo personal negó la atención médica a Guadalupe Ramírez Vizcaínas el pasado sábado y cerró sus puertas ante el cadáver postrado frente a sus instalaciones. A través de un comunicado, la dependencia de la Secretaría de Salud federal informó que tras una investigación se detectaron 18 anomalías en su operación que violan la legislación sanitaria. Entre ellas se cuenta la ausencia de licencia sanitaria y de avisos de los responsables sanitarios del establecimiento. Tampoco cuenta con aviso de funcionamiento de farmacia con venta al público ni convenio de prestación de servicio de ambulancias, entre otras. Por estas y otras razones, personal de la Cofepris colocó los sellos de clausura en el inmueble situado en la calle Estrella número 22, colonia Guerrero, delegación Cuauhtémoc. Dicho hospital fue fundado en 1937 y opera bajo el auspicio de una fundación privada, pero con el aval y regulación de la Secretaría de Salud federal. “La Cofepris reitera que, junto con las autoridades sanitarias estatales, continuará promoviendo la calidad en el servicio médico y sancionando, en su caso, la deficiente atención médica, tal y como ha sido instruido por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y la Secretaría de Salud, Mercedes Juan”, afirmó la dependencia. La clausura del hospital se aplicó tres días después de que la muerte de Guadalupe Ramírez Vizcaínas, de 75 años de edad, fue difundida en medios de comunicación y redes sociales. La mujer, habitante del municipio de Chalco, Estado de México,  acudió al hospital en compañía de sus primas alrededor de las 12:00 horas del sábado 3 de diciembre. Ahí sus acompañantes pagaron 900 pesos para que ella recibiera hemodiálisis. Sin embargo, el personal médico se negó a atenderla con el argumento de que estaba muy delicada de su padecimiento de diabetes. Luego les dijeron que debían trasladarla al Hospital General por sus propios medios. Familiares de Ramírez Vizcaínas relataron que mientras recibían el dinero pagado, empleados del hospital sacaron a la mujer del hospital; sin embargo, ya había fallecido. Los directivos del hospital negaron esa versión y afirmaron que cuando sacaron a la mujer aún estaba viva. El cadáver, postrado en una silla de ruedas y tapado con una cobija, permaneció en la calle alrededor de dos horas hasta que los servicios periciales llegaron por él.  

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