Desmemoria azul

viernes, 4 de agosto de 2006
* El PAN yucateco repudia hoy lo que antaño practicó y con grandes éxitos: la resistencia civil pacífica En 1993, tras un mes de manifestaciones, logró imponer como alcalde meridano a Luis Correa Mena con la anuencia de Carlos Salinas, en lo que se llamó "la segunda concertacesión" del sexenio Mérida, Yuc, 3 de agosto (apro)- Los panistas yucatecos repudian la resistencia civil de la coalición Por el Bien de Todos, pero antes la practicaban asiduamente y con buenos resultados Si bien la llamaban "lucha por la limpieza electoral y por la democracia", ahora afirman que se trata de actos que atentan contra la civilidad y las leyes Elvira Moreno Corzo, representante de la coalición ante el Consejo Local del IFE, señala que el PAN es incongruente con su propia historia, pues antes los panistas marchaban en calles con velas, azotando cacerolas o instalando campamentos en la Plaza Grande de Mérida; o apostándose frente a los órganos electorales Lo que sucede, añade, es que ahora están "del otro lado de la mesa, tienen el poder y no lo quieren soltar" Ya se olvidaron de su papel de oposición, lamenta Al respecto, el secretario de organización electoral del PAN, Jorge Puga Rubio, indica que su partido sí hacía manifestaciones públicas pero con respeto a los terceros "No se puede ir contra la voluntad ciudadana, contra el derecho y las leyes Hay que tener respeto por los terceros", remarca Los papeles se han invertido Moreno Corzo recuerda que la lucha panista era para "limpiar la elección, era para la democracia", pero ahora, cuando los partidos opositores recurren a esos mecanismos legítimos los tildan de exagerados, de ir contra la sociedad, de asumir posturas rebeldes y contrarias al Estado de derecho Sin embargo, en Yucatán hay un episodio donde el PAN logró, bajo presión, resistencia y negociaciones, la reversión de un resultado electoral: Se trató de las elecciones municipales de Mérida, en noviembre de 1993, en las que ganó el priista Orlando Paredes Lara ?hoy senador-- por 22,393 votos al panista Luis Correa Mena, extitular de la oficina particular de Santiago Creel, exdiputado local y hoy precandidato a la gubernatura del estado De acuerdo con panistas y priistas consultados, como Luis Aldana Burgos, Ismael Magaña Mata y el propio Paredes Lara, el resultado electoral no fue respetado, pues el Congreso local, en su papel de Colegio Electoral, entregó la Alcaldía de Mérida en febrero de 1994, a Correa Mena, ante una sorpresiva renuncia de Paredes Lara Ese episodio yucateco se le recuerda como la "segunda concertacesión", en la que tuvieron que ver el entonces presidente estatal del PAN, Carlos Castillo Peraza, y el presidente Carlos Salinas de Gortari Esa negociación fue el resultado de un mes de manifestaciones en la Plaza Grande de Mérida, en la que simpatizantes del PAN, que habían caminado desde el municipio sureño de Peto, instalaron tiendas de campaña El candidato Correa Mena se declaró en huelga de hambre sui sui, pues en público tomaba agua y en lo privado comía pizza La presencia del entonces senador Diego Fernández de Cevallos en este movimiento, también le valió el mote de "panista huixón", pues el legislador orinaba en el jardín de la plaza y fue captado por fotógrafos de la prensa local Según recuerda Aldana Burgos, la elección del 28 de noviembre había favorecido a Paredes Lara (251 mil 427 contra 229 mil 034 del panista) y para "limpiar" las elecciones, que consideraban un fraude, aplicaron medidas de resistencia civil La también candidata Ana Rosa Payán Cervera, quien perdió la gubernatura contra el priista Federico Granja Ricalde, emprendió una marcha desde Peto En la Plaza Grande, sede final el campamento, se instaló "el tendedero de la vergüenza electoral", en el que exhibieron copias de boletas, de notas periodísticas y de fotos, principalmente, sobre el presunto fraude La actual diputada local, Silvia América López Escoffié, quien en ese entonces era activista del Frente Cívico Familiar ?afín al PAN-- en las noches tocaba la guitarra para amenizar el ambiente del campamento En tanto, en la capital del país el extinto Carlos Castillo Peraza, buscaba acercamientos con Patrocinio González Blanco Garrido, entonces secretario de Gobernación, para destrabar el conflicto yucateco Isabel Magaña Mata, quien en esa época fungía como integrante del equipo de asesores del Congreso del estado, recuerda que por órdenes de Carlos Salinas, el secretario de Gobernación González Blanco llamó a los diputados priístas para ordenarles que pusieran fin al problema postelectoral que había durado cuatro semanas Las presiones panistas dieron resultado El Congreso del estado, en la sesión del 1 de febrero, y en un hecho inédito, anunció que el ganador había renunciado, y en vez de nombrar a un consejo municipal para que éste convocara a nuevas elecciones, decidió que la alcaldía de Mérida debía ocuparla Luis Correa Mena porque quedó en segundo lugar "Fue una aberración", consideró Magaña Mata "Concertacesión", gritaron los diputados priistas Y Orlando Paredes Lara, el alcalde presuntamente ganador, prácticamente desapareció del mapa político local No hubo resistencia, salvo la presión de la renuncia de la gobernadora interina Dulce María Sauri Riancho, que se concretó a medias, pues estuvo varios días más en Palacio de Gobierno hasta que cedió el poder temporal a Ricardo Ávila Heredia, quien fuera el secretario general de Gobierno Un acuerdo semejante y que inauguró la era de las concertacesiones se había dado poco antes con Carlos Medina Plascencia, como gobernador de Guanajuato, después de que renunciara Ramón Aguirre, ganador oficial de los comicios locales frente a Vicente Fox Los artífices de esas negociaciones fueron Castillo Peraza, Fernández de Cevallos y Carlos Salinas de Gortari

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