Cisma en la Nueva Jerusalén: un pueblo dividido por cuestiones de fe

miércoles, 18 de abril de 2012
MORELIA, Mich. (apro).- Integrantes de la comunidad Nueva Jersualén, donde está prohibido votar por otro partido que no sea el PRI, llegaron este día a la capital michoacana en busca de una solución a los problemas religiosos que tienen dividida a la localidad. Cerca de las 11:00 horas, en camionetas de redilas, mujeres vestidas a la usanza medieval y hombres con un enorme rosario al cuello, llegaron a Morelia para exigir al gobierno estatal que solucione el conflicto religioso que ha dejado sin clases desde agosto del año pasado a los alumnos de preescolar, primaria y telesecundaria, tras haber sido tomadas por un grupo fiel a la Virgen del Rosario. Con pancartas en los vehículos que los transportan, los inconformes exigieron que se liberen las escuelas y demandaron que se respete su derecho a una educación laica. Desde las 10:00 horas una comisión de habitantes de la Nueva Jerusalén mantienen una mesa de negociación con el subsecretario de Gobierno, Fernando Cano, a quien le plantearon su exigencia de que liberen las escuelas de su comunidad y que permanezcan abiertas para quien quiera estudiar sin que se les trate de imponer normas del grupo religioso fiel a la Virgen del Rosario. En la reunión participan además de padres de familia, integrantes de la Sección XVIII y profesores de la comunidad Nueva Jerusalén. La Nueva Jerusalén, fundada en 1973 por el líder religioso “Papá Nabor”, quien se ostentaba como Papa de los adoradores de la Virgen del Rosario, es considerada un “estado dentro del estado”; andar en las calles de este pueblo y mirar a sus mujeres fantasmales ataviadas con vestidos largos en colores azul, rosa y blanco, cuestiona el sentido de libertad; la tensión se siente a flor de piel por el férreo control de las autoridades hacia los lugareños. Los manifestantes han advertido que un episodio violento podría desencadenarse en los próximos días si las autoridades estatales no toman cartas en el asunto. El punto de desencuentro en esta comunidad está en los niveles de fe. Por un lado, el fanatismo exacerbado que invade la esfera pública y privada; por otro, creyentes moderados que reconocen, para las cosas terrenas, la regulación del Estado. Ayer, en una reunión que sostuvieron con el subsecretario de Gobierno, se les informó que las instituciones de preescolar, primaria y telesecundaria que estaban en manos del grupo religioso desde finales de agosto, ya fueron liberadas y se les colocaron sellos de clausura, mismos que intuyen fueron por parte de personal de gobierno, para evitar que las escuelas sean rehenes de cualquiera de los dos grupos involucrados. Los habitantes están a la espera de lo que les digan las autoridades priistas, a las que les han sido fieles desde hace décadas, y que se ha convertido en una mina de votos para el Revolucionario Institucional, hoy en el poder.

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