Madre de Christopher exige mayor pena para los homicidas

miércoles, 13 de abril de 2016
CHIHUAHUA, Chih. (apro).- Tania Concepción Mora Alvarado, madre del niño Christopher Raymundo Márquez Mora, asesinado por cinco menores de edad en mayo de 2015, promovió un amparo contra la sentencia que el juez impuso a los homicidas. Víctor Alonso Tadeo Solano, abogado de Mora Alvarado, promovió el amparo 295/2016 que quedó radicado en el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal y Administrativa en contra de la sentencia de nueve años y medio de prisión para Jesús David (quien tenía 15 años cuando lo aprehendieron), y tres años de libertad asistida, dos de orientación y supervisión, y uno de estancia domiciliaria sin custodia contra Valeria Janeth, Alma Leticia (ambas de 13 años) e Irving, de 12 años. En febrero pasado el juez especializado en adolescentes, Francisco de León Merino, encontró culpables a cuatro de los cinco adolescentes que fueron acusados del asesinato del niño de seis años. José Eduardo fue declarado inimputable debido a que tiene retraso mental. La defensa de Tania Mora apeló esa sentencia, pero el 22 de marzo el magistrado Rogelio Holguín ratificó la condena y únicamente modificó la reparación del daño, que pasó de 336 mil pesos a 496 mil pesos. En respuesta, la madre de la víctima promovió el amparo para que la justicia federal resuelva el caso. También pidió que sea revisada la sentencia en contra de Eduardo, quien fue declarado inimputable por su condición mental y emocional. Los adolescentes fueron juzgados en un juicio abreviado, es decir que aceptaron su culpabilidad para que se les redujeran la condena. En el caso de David, la Ley de Justicia para Adolescentes Infractores en el Estado de Chihuahua establece en su artículo 102 una pena máxima de 15 años de prisión por homicidio calificado y agravado. El 1 de mayo de 2015, Cristopher Raymundo Márquez Mora fue asesinado por tres primos y dos amigos en el fraccionamiento Laderas de San Guillermo II Etapa. Los homicidas lo invitaron a jugar al secuestro y lo ataron de manos y pies, después lo golpearon con palos y lo estrangularon. Posteriormente arrastraron varios metros el cuerpo del pequeño hasta el lecho de un río seco, donde lo lapidaron y cubrieron con ramas y un perro muerto.  

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