Entre improvisación, retrasos y desacuerdos realizan exhumación en fosas de Tetelcingo

lunes, 23 de mayo de 2016
TETELCINGO, Mor. (apro).- A las 6:22 de este lunes, familiares de víctimas, integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y universitarios iniciaron un ritual religioso previo al inicio de la diligencia para abrir las fosas clandestinas de Tetelcingo y exhumar los más de 100 cuerpos inhumados en 2014. Sin embargo, los representantes de la Fiscalía General de Morelos y elementos del Mando Único realizaron una serie de acciones dilatorias. Primero intentaron tapar la visibilidad del lugar donde se encuentra la fosa, lo que provocó roces y tensiones con los representantes de los medios. En algún momento, un elemento de la Fiscalía y dos agentes del Mando Único jalonearon y empujaron a un corresponsal provocando revuelo, discusiones y gritos. Unos 300 elementos del Mando Único resguardaron toda el área del predio El Maguey, donde se ubican las fosas. Después de varias discusiones, las partes involucradas –la Fiscalía, los representantes de las familias de víctimas y los enlaces institucionales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM)– acordaron que sólo se taparían dos lados de la carpa y se dejarían dos más descubiertos. Entonces la Fiscalía mandó traer la maquinaria para comenzar la excavación. Sin embargo, esto provocó un nuevo retraso de la diligencia. Así, tras seis horas y media de la cita comenzó la excavación en las fosas clandestinas con un acto simbólico, donde María Concepción y Amalia Hernández, madre y tía de Oliver Wenceslao, respectivamente, y el propio fiscal de Morelos, Javier Pérez Durón, dieron las paladas iniciales de tierra. Poco antes, cerca del mediodía y luego de que el rector de la UAEM, Jesús Alejandro Vera Jiménez, llamara telefónicamente al fiscal, éste se presentó en el lugar. De inmediato comenzó una reunión entre el fiscal y los familiares de las víctimas, misma que se planeó a puerta cerrada, pero finalmente debió celebrarse como pública, pues la carpa donde se sentaron fue invadida por decenas de reporteros, camarógrafos y fotógrafos que enmarcaron el encuentro en el que se destrabaron las tensiones. El fiscal pidió a los presentes permitir el ensanchamiento del perímetro de seguridad. Las víctimas accedieron de inmediato. Luego ofreció disculpas públicamente por no haber conseguido la maquinaria idónea para llevar la excavación. Valentina Peralta, de Eslabones por los Derechos Humanos, dijo al funcionario: “Mira Javier, ese no es problema, las madres de las víctimas y los presentes estamos dispuestos a hacerlo con las manos, si es necesario”. Esto se convirtió en un acuerdo. Así que salieron y comenzaron a palear. No obstante, dos horas después, a las 14:30, regresó el trascabo que se había retirado a las 11 de la mañana, mismo que se había considerado como no apto para el trabajo. Y se comenzó a excavar, labor que duró más de una hora. Hasta las 15:15 todavía no se había encontrado algún cuerpo, pero los trabajos seguían. A las 14:40 de la tarde se presentó en el lugar el secretario de Gobierno, Matías Quiroz Medina, saludó al rector de la UAEM, a Valentina Peralta, dio la media vuelta y se fue. A regañadientes ofreció algunas declaraciones a los medios y continuó con el discurso de que la administración de Graco Ramírez está dispuesta a llevar adelante la diligencia en calma y “apegados a la verdad y al estado de derecho”.

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