Guerrero, nuevo epicentro de la violencia: arzobispo de Acapulco

miércoles, 15 de junio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO, (apro).— Carlos Garfias, arzobispo de Acapulco, afirmó hoy que el estado de Guerrero se ha convertido “en el nuevo epicentro de la violencia en México”, ya que en la entidad, en los primeros tres meses de este año, la cifra de homicidios vinculados al narcotráfico es superior “en 247 por ciento que la media nacional”. Durante una homilía pronunciada en la Basílica de Guadalupe, con motivo de la peregrinación de su arquidiócesis a ese santuario, Garfias dio las siguientes cifras: “En los últimos tres meses del año pasado se cometieron 532 homicidios, de los cuales 216 fueron en Acapulco y 67 en Chilpancingo. La tasa de impunidad de homicidios es del 89 por ciento y más de la mitad los comete el crimen organizado”. Aseguró que la “pobreza y marginación” son el principal “caldo de cultivo” para caer en el “círculo del narcotráfico y de la violencia”, al que están expuesto principalmente los jóvenes. Para la arquidiócesis de Acapulco, dijo, “la juventud es un sector estratégico que necesita nuestra cercanía, por ello, se impulsa la creación de Centros de Jóvenes por la Paz y Centros Juveniles con Enfoque de Construcción de Paz, donde se brinda acompañamiento y desarrollo integral a través del deporte, la capacitación para el trabajo y la animación para que continúen sus estudios”. Y entre las acciones para atender a las víctimas de la violencia en Guerrero, el arzobispo Garfias indicó que la Iglesia ha abierto los llamados Centros de Escucha, que ofrecen ayuda sicológica, espiritual y jurídica a las víctimas; así como las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ESPERE), donde se instruye a los guerrerenses en la “construcción de la paz”. Garfias señaló que su arquidiócesis cuenta además con el Observatorio Pastoral, encargado de monitorear los altos índices de violencia que está padeciendo el estado de Guerrero. Indicó que la peregrinación al santuario de Guadalupe es para “recargar energías” y pedirle a la Virgen del Tepeyac que les dé “fuerza e impulso”. Pero también, concluyó, para pedir “la conversión de aquellos que hacen el mal, que nos persiguen, que desunen a nuestras comunidades y que generan violencia y muerte en nuestro pueblo”.

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