Hurtan joyas y corona de plata de la Virgen de la Asunción, en Tabasco

viernes, 30 de septiembre de 2016
VILLAHERMOSA, Tab. (apro).- Pareja de ladrones, hombre y mujer, robó joyas y la corona de plata de la Virgen de la Asunción, patrona de la iglesia del poblado de Cupilco del municipio de Comalcalco. La corona fue colocada a la Virgen por el papa Juan Pablo II cuando visitó Tabasco en mayo de 1990, por lo que la comunidad católica de la zona le confiere un valor incalculable. El sacerdote Enricco Lazaroni, encargado de la iglesia de la Asunción, informó que los hechos ocurrieron alrededor de las 2:00 horas del jueves 29, cuando la pareja entró al templo y perpetró el hurto, de acuerdo con grabaciones de cámara de seguridad donde quedó registrado el robo. “A las 2 am entró una pareja en el templo y, evitando la alarma, pero no la grabación, se llevaron la corona de la Virgen. Está lleno de policías aquí y la gente toda alborotada. Sin posibilidad de entrar en el templo”, denunció el párroco. La Comisión Diocesana Pastoral de la Comunicación (Codipac-Tabasco) calificó el hecho como un “sacrilegio” en contra de los tesoros de la iglesia que, informó, son exhibidos en un museo realizado para que los feligreses que visitan el santuario lo puedan admirar con devoción y amor. Manifestó que entre lo robado se encuentran dos coronas, una de ellas con un valor no sólo en dinero, “sino con un valor altamente estimativo y cultural, ya que fue la corona que el papa San Juan Pablo II colocó a la Virgen en su visita a Tabasco el 11 de mayo de 1990”. Añadió que, hasta el momento, se desconoce quiénes son las personas que robaron las joyas, aunque se cuenta con un video grabado en el que se observa que la referida pareja ingresa al templo “para saquearlo”, el cual ha servido para que se investiguen los hechos con la esperanza de devolver el tesoro al santuario. Mencionó que el párroco de la iglesia, Enricco Lazzaroni, ya puso en conocimiento de las autoridades el hurto y que los ladrones al parecer ya conocían el lugar y seguramente con mucho tiempo habían planeado el atraco. Dice que la iglesia diocesana y los feligreses de Cupilco lamentan con profunda pena que estén sucediendo estas cosas, “que son signos claros de una sociedad que refleja serios problemas sociales” (sic). Finalmente, hace un atento llamado a las personas que cometieron el ilícito para que devuelvan las joyas, “no tanto por el valor material, sino por el valor histórico, cultural y estimativo para la diócesis”. Y, al mismo tiempo, a las casas de empeño o personas que se dediquen a la compra-venta de joyas para que den aviso, “y poner a disposición de la autoridad a dichos delincuentes”.