San Luis Río Colorado: relatan supuesta ejecución extrajudicial de un joven de 21 años

viernes, 10 de julio de 2020 · 22:34
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Elementos municipales de San Luis Río Colorado, Sonora, con la protección de la policía estatal y de la Guardia Nacional presuntamente cometieron una ejecución extrajudicial contra Jesús Faustino Fierro Sarabia, de 21 años, al interior de su casa. De acuerdo con María Belén Sarabia Medrano, uno los presuntos asesinos de su hijo, es su vecino, y amigo de Jesús Faustino, el policía municipal Luis Fernando Ulloa, alias “El Blaki”, con quien tuvo diferencias. La ejecución ocurrió el pasado 1 de febrero en la calle Kino 4713, en la colonia 10 de abril. En un video se observa que los policías dispararon hacia la vivienda, unos se colocaron en la azotea, y otros golpearon la puerta para poder ingresar. También se escucha que le gritan: “¡entrégate! ¿O abres o qué, hijo de tu puta madre?". Después que ingresan, se escucha un disparo y el grito de la señora. Más disparos. Minutos más tarde se aleja una camioneta blanca con vidrios polarizados, detrás caminan siete policías, enseguida una patrulla municipal. El día de la irrupción, al interior del domicilio se encontraba María Belén; su esposo, Alfredo Sandoval Jauregui, y su otro hijo, José Francisco, de 15 años de edad, quienes atestiguaron la presunta ejecución extrajudicial de Jesús Faustino, por parte de tres elementos. La familia afectada coincide en señalar que su vecino, “El Blaki", le disparó a Jesús Faustino en la cabeza delante de María Belén cuando el muchacho se encontraba hincado y tenía las manos arriba. Ella gritó y le reclamó a “El Blaki”. Acto seguido, los otros dos elementos municipales le habrían disparado al joven en la espalda. Tras el homicidio de Jesús Faustino, “El Blaki” pasa todos los días en una patrulla por la calle Kino, y si sus vecinos están afuera de la vivienda, los observa, o en otras ocasiones “vehículos sospechosos se paran enfrente”, por lo que ahora temen por sus vidas. La madre de la víctima solicitó un amparo para realizar una nueva necropsia al cuerpo de su hijo, puesto que en el acta de defunción no se asentó que el joven recibió un tiro detrás de la cabeza. Relata que la autopsia legal fue practicada por el perito Salvador Martínez, quien también labora para la Dirección de Servicios Médicos Municipales adscrito a la comandancia de la policía de San Luis Río Colorado. María Belén expresó en su escrito que "a fin de acreditar el uso ilícito de la fuerza pública" en perjuicio de su hijo, y que los policías municipales cometieron abuso de autoridad, recalca que el perito "ocultó evidencia para tratar de proteger o encubrir los hechos”, por lo que informó ese dato a la agente del ministerio público del Fuero Común del sector III. El 13 de marzo, María Belén solicitó al agente del ministerio público "acceso a todos los registros de la investigación y a la totalidad de las evidencias", sin embargo, tres días después le negó reconocerla como parte ofendida en la carpeta de investigación CI/SLR/330/089/0092/02-2020, pero no le explicó por qué. En el amparo también mencionó que cuando Jesús Faustino "ya se encontraba rendido y sin oponer resistencia, recibió varios disparos de arma de fuego a corta distancia, principalmente uno que recibió en la parte posterior de la cabeza, y que salió por la frente". El pasado 3 de julio, María Belén entregó una carta a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que quedó con el número de folio 51388/2020, junto con un video y fotos del "homicidio doloso con premeditación, alevosía y ventaja" en contra de su hijo. Destaca que el principal homicida es Luis Fernando Ulloa, pero no se ha ejercido acción penal en su contra debido a que labora como policía. Precisa que ya pidió apoyo a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sinaloa (CEDHS), pero a la fecha no ha resuelto su queja. "Vivo atemorizada y hostigada por tal elemento policial toda vez que recibo amenazas de muerte vía telefónica hacia mi persona y familiares cercanos que me rodean", y con la advertencia del policía que "si sigo con las denuncias" contra él, "irá matando uno a uno mis familiares", dijo. [caption id="attachment_637889" align="aligncenter" width="778"] Una puerta forzada. Foto: Especial[/caption] Los testimonios La familia del occiso acudió el 7 de febrero a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sonora (CEDHS) a presentar una queja, que fue admitida tres días después. La querella se canalizó a la Primera Visitaduría General, con el número de expediente CEDH/I/17/01/0111/2020 por las “presuntas violaciones de Derechos Humanos cometidas por elementos de la policía municipal de San Luis Río Colorado, Sonora, consistente básicamente en incumplimiento de un deber legal y vicios en el procedimiento". Alfredo Sandoval declaró ante el organismo que el día primero de ese mes, alrededor de las 18:30 horas estaba durmiendo en su casa, cuando escuchó varios disparos. Se levantó y se dirigió a la cochera, donde estaba estacionada una camioneta Cherokee blanca y, junto a ella, se encontraba el hijo de su pareja, Jesús Faustino, quien le advirtió: "no salgas, me están disparando". Observó que afuera de su domicilio estaba a la mitad de la vialidad un auto Altima café, desde donde dispararon, por lo que se protegió detrás de un muro. También se percató que había una camioneta de la policía municipal. Gritó: “oficial, me están disparando, y les señalé el vehículo café". Sin embargo, recibió otros dos disparos y uno de los policías dijo: "'es el viejo, y luego me gritó: 'quítese, salgase o métase a la chingada’". Decidió ingresar a su casa, y cerró la puerta. Se dirigió a la habitación del fondo donde estaba su esposa, y los dos hijos de ella, "porque iniciaron a disparar en contra de la vivienda". El afectado mencionó que "les gritaba que no dispararan, que había una mujer y un niño, entonces me dijeron que abriera la puerta, y medio abrí la puerta de la habitación, cuando comenzaron de nuevo a disparar". Tras cortar la energía eléctrica, Alfredo Sandoval narró que los policías "gritaban: si no nos abren, vamos a tirar la puerta’, y empezaron a golpear la puerta, y luego disparaban, y después volvían a golpear la puerta, así transcurrió como unos 15 minutos". Lograron abrir la puerta e ingresaron. Jesús Faustino decidió entregarse, y les dijo a los policías: "'ya estuvo, no tiren, me entrego'". Salió al pasillo, y se arrodilló. Detrás de él iba su mamá. Alfredo Sandoval explicó que un oficial lo empujó hacia la habitación y lo tiró al suelo. "En eso escuché una ráfaga de disparos, y mi esposa gritó: "por qué lo matas, si ya se había entregado". De nuevo la mujer soltó: "tú lo mataste, Blaki'". El quejoso aseveró que cuando lo estaban esposando, escuchó como diez disparos, y después otra decena más. Le pusieron una capucha, lo golpearon en la cabeza y pies, "mientras yo me encontraba boca abajo y esposado". Dijo que, al terminar la golpiza, lo sacaron de la habitación rumbo a la calle. "Yo miré por la parte de debajo de la capucha que Jesús Faustino se encontraba boca abajo con sangre en su cabeza y no traía ningún arma de fuego". Al estar descalzo se cortó con los vidrios que se rompieron tras los disparos y "me aventaron a una caja de una camioneta de la patrulla de la policía, junto con mi esposa y su hijo, José Francisco, y nos llevaron a la comandancia de San Luis Río Colorado". En la comandancia estuvieron esposados durante tres horas, después los pusieron a disposición de un ministerio público para rendir su declaración. Recuperaron su libertad a las 4 de la mañana. Regresaron a su domicilio, encontraron que se llevaron documentos y objetos personales de valor, así como dinero. Por su parte, el menor José Francisco coincidió con su padrastro en la declaración que rindió ante la CEDHS. Pero, en su relato aportó más datos, uno de ellos es que cuando su mamá les gritó a los policías que, si tenían una orden para ingresar a su domicilio, le "respondieron que no ocupaban, que de todas formas se iban a meter". También recordó que, tras entregarse su hermano, se puso de rodillas, y detrás de él estaba su madre. "Uno de los oficiales le gritó 'pon las manos sobre tu cabeza' y miré que le realizó el primer disparo atrás de la oreja izquierda”. Después escuchó una ráfaga como de diez disparos, y de nuevo otra que le "realizó otro de los policías que estaban encubiertos", relató el menor. Señaló que un policía municipal que le disparó a su hermano se quitó "una especie de casco que utilizan", por lo su madre vio el rostro, y le reclamó por haber matado a Jesús Faustino cuando ya se había entregado y luego gritó: "¿por qué lo mataste, Blaki?". El menor le advirtió al policía que lo estaba grabando, por lo que le arrebató su celular. Después lo obligó a meterse a su habitación, ponerse boca bajo y comenzaron a golpearlo. Al concluir la agresión hacia el menor, le pusieron el gorro de su sudadera sobre su cabeza. "Mientras caminábamos por el pasillo, miré el cuerpo de mi hermano". Acto seguido lo sacaron de la casa, y lo subieron a la caja de la patrulla, donde ya se encontraba su mamá y el esposo de ésta. El menor precisó que el policía que le disparó a su hermano lo identificó como Luis Fernando, alias “El Blaki”, quien “fue amigo” de su hermano asesinado. También pide que se investigue y sancione a los policías que lo golpearon y privaron de su libertad, y que le regresen su celular. El menor presentó ante la CEDHS un parte médico del área de urgencias del Centro Médico del Noroeste que corrobora que fue golpeado. La fecha del documento es 2 de febrero, con diagnóstico de poli contundido y se le sugiere el uso de collarín. [caption id="attachment_637891" align="aligncenter" width="778"] Ventana rota tras refriega. Foto: Especial[/caption] La versión oficial El 21 de febrero, el director de Seguridad Pública y Tránsito municipal, Luis Manuel Lugo Durón, rindió un informe a la CEDHS. En el documento menciona que hacen entrega del informe policial SLRCI-827/20. En ese documento los policías Miguel Ángel Lariz y Josefina Alcantar Anguamea escribieron que a las 18:51 horas, cuando hacían un recorrido de vigilancia, escucharon que la unidad 2104 pedía apoyo en la avenida Kino, ya que "los estaban agrediendo con disparos de arma de fuego y se encontraba un compañero lesionado, activándose de inmediato el código rojo". Llegaron al lugar tres minutos después, "al mismo tiempo que arriban más unidades de la policía municipal y otras corporaciones, los cuales observaron a una persona del sexo masculino corriendo hacia el interior del patio del predio", y en "su mano derecho portaba un arma de fuego de color negra con la cual realizaba en repetidas ocasiones disparos hacia las unidades que arribábamos al lugar, por lo cual los elementos empezaron a repeler el fuego quedando abatido dicha persona en el interior del domicilio (sic)". En el informe policial también se reporta que en la unidad 2104, que "tripulaba" el policía Jorge Alberto Armenta, se trasladó al hospital al elemento herido, Alejandro Pineda Arias. Posteriormente, alrededor de las 19:30 horas, los policías dicen haber recibido una llamada de la comandancia municipal donde les informaron que había tres testigos de los hechos: Alfredo, María Belén y el menor, por lo que acudieron a entrevistarlos, y les preguntaron que si querían rendir declaración ante el ministerio público, a lo que respondieron que sí. En el mismo informe, el titular de seguridad municipal refirió que el policía señalado, Luis Fernando Ulloa Verdugo, negó los hechos. Detalló que su subordinado reportó que “ese día estaba realizando mi función como escolta del Supervisor General Operativo y tuvimos que acercarnos al lugar, ya que se había activado el código rojo y al llegar al lugar había más compañeros quienes manifestaron haber repelido una agresión armada, y siempre me mantuve realizando mi función, es decir, escoltando al supervisor general". También se llamó a declarar al policía José Marín Estrada Cervantes, quien negó haber participado en los hechos, mientras que a su compañero, Alejandro Pineda, no se le pudo entrevistar debido a que está incapacitado.