Godoy Toscano, la farsa

domingo, 26 de septiembre de 2010

MÉXICO, DF; 25 de septiembre (Apro).- Julio César Godoy Toscano es síntesis y expresión de la tragedia fársica en que el narcotráfico ha sumido en México.

 

Diputado federal desde el 23 de septiembre, gracias a un artificio como el que le permitió a Felipe Calderón brotar en el Congreso para jurar como presidente, Godoy resume cómo el narcotráfico en este país no se puede entender sin la política.

 

Un político huérfano de legitimidad que hizo del “combate al narcotráfico” su bandera de gobierno acusa a otro de ser un delincuente por sus presuntas relaciones con La Familia Michoacana.

 

Godoy Toscano fue uno de los detenidos en el operativo del llamado michoacanazo, en mayo del 2009, en el que Calderón dispuso del Ejército y la Policía Federal para aprehender presidentes municipales y funcionarios estatales y municipales, supuestamente relacionados con La Familia.

 

En ese momento, Godoy Toscano explicó a la prensa local que efectivos del Ejército sólo lo interrogaron por unos momentos. Después se escondió. Ganó las elecciones en ausencia.

 

Se desapareció durante un año y cuatro meses. No era un prófugo cualquiera. Es el medio hermano del gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, cuya gestión será recordada como una de las más violentas en la historia de esa entidad. Su gobierno ha estado en el centro de esa violencia, hija de las diputas entre grupos de narcotraficantes.

 

A diferencia de lo que el gobernador hizo con algunos de sus colaboradores, a los que les pidió que se entregaran, Godoy Rangel decía no saber nada de su medio hermano.

 

Godoy Toscano es ahora el diputado federal 500 y representa al distrito electoral que abarca el puerto de Lázaro Cárdenas, centro estratégico para el trasiego de sustancias ilegales en el Pacífico y que en la organización y operación de La Familia… está bajo el mando de Servando Gómez, conocido ampliamente como La Tuta.

 

El gobernador no quería que su hermano fuera candidato en las elecciones federales del 2009. Tenía sus reservas. Godoy Toscano se impuso y comenzó la cacería en su contra y una treintena de alcaldes y empleados estatales y municipales por supuestamente haber recibido dinero de esa organización delictiva a cambio de dejarlos operar sus millonarios negocios, incluida la extorsión y el cobro del “derecho de piso”.

 

El diputado 500 dice que no conoce ni a La Tuta ni a ningún otro liderazgo o integrante de La Familia Michoacana. Admite, sí, como lo hizo en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui, que pudo encontrarse con alguno de ellos “porque Lázaro Cárdenas es un pueblo chico, donde todos se conocen”.

 

No es así. Lázaro Cárdenas es un puerto industrial, encaminado a convertirse en el más importante del país. Está lejos de ser un pueblo. Es una ciudad grande, compleja, crucial para el movimiento de mercancías dentro y fuera del país.

 

La explicación de Godoy Toscano es similar a la que repitió sin ninguna credibilidad el excandidato del PRI al gobierno de Sinaloa, Jesús Vizcarra, cuando se le preguntaba sobre su relación y compadrazgo con Ismael El Mayo Zambada.

 

“En algún momento, pude haber estado con alguien que pudo estar en actividades ilegales”, decía el derrotado candidato como estribillo cuando trataba de explicar la foto en que aparecía en un rancho, en los años 80, con el ahora jefe narcotraficante.

 

Godoy Toscano se dice víctima de persecución. Le ha ido ganando la partida judicial a Calderón, quien ahora promoverá su desafuero, pues dice tener pruebas contra el incipiente legislador.

 

Si las tiene, no se entiende por qué no le han servido en dos de las tres averiguaciones previas que abrió en su contra. Los testigos protegidos y las acusaciones “de oídas” no le han servido. Si eso es así, entonces muchos más de los acusados de narcotraficantes por el gobierno de Calderón también deberían estar libres.

 

La “verdad judicial” hasta ahora ha estado del lado de Godoy. Hay otro hecho que le favorece: el uso político del aparato de justicia por parte de Calderón. El operativo del “michoacanazo”, en mayo de 2009, se realizó semanas antes de las elecciones federales.

 

No le sirvió de mucho a Calderón. El PAN volvió a perder.

 

Michocán es un asunto personal para Calderón. Intentó ser gobernador de su tierra y no pudo. Ahora su hermana Luisa María pretende la candidatura del PAN para las elecciones a gobernador del próximo año. Las elecciones federales de 2009 le sirvieron para esa pretensión.

 

Calderón tiene otro agravio en Michoacán. Ha sido el estado donde el narcotráfico le ha propinado severos golpes a su gran aliado, Genero García Luna, el secretario de Seguridad Pública. Antes de que Chihuahua se convirtiera en escenario de numerosos ataques contra policías federales, La Familia… ya la había causado ignominiosas bajas.

 

Si Godoy Toscano está siendo acusado injustamente o si el gobierno de Calderón dice tener pruebas firmes en su contra y las está administrando para la disputa política por Michoacán, el único hecho cierto es que ambos parecen protagonizar una farsa en la que la verdad se esconde.

 

jcarrasco@proceso.com.mx