Prolongación de la incertidumbre

lunes, 21 de octubre de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Por enésima ocasión la promesa de una reforma fiscal terminó en una miscelánea fiscal más, que por supuesto es insuficiente para eliminar o siquiera disminuir la petrodependencia, por lo cual impacta directamente sobre la pretendida reforma energética y obligará al actual gobierno a proponer más cambios impositivos en los próximos años, para mantener la incertidumbre fiscal. Los problemas del sistema tributario mexicano son los mismos desde hace más de medio siglo: muy baja recaudación (desde 1960 los ingresos tributarios –eliminando los recursos provenientes del petróleo– rondan el 10% como porcentaje del PIB); dependencia de los impuestos indirectos (el 52% de los ingresos provienen de éstos); y una muy alta evasión y elusión fiscal. Desde 1980, la petrodependencia (en estos momentos los recursos provenientes de derechos o impuestos vinculados a los hidrocarburos representan casi el 40% de los ingresos presupuestales del sector público) permitió por un lado mitigar la baja recaudación, y, por el otro, impulsar reformas y contrarreformas impositivas de acuerdo con la coyuntura y con fines político-electorales. Lo anterior condujo a un sistema tributario ineficiente e injusto que ha impedido al gobierno mexicano garantizar los derechos sociales establecidos en la Constitución para todos los mexicanos e impulsar el crecimiento económico, por la debilidad de las finanzas públicas. Carlos Tello y Domingo Hernández, en un artículo publicado en el número 21 del volumen 7 de la revista Economía de la UNAM, señalan: “Como resultado de la insuficiencia de gasto público, adecuadamente financiado con ingresos tributarios crecientes, se ha ido construyendo, a lo largo de los años, un déficit acumulativo de desarrollo económico, que ya ha puesto en entredicho las posibilidades de crecimiento económico y desarrollo social en el país en los años por venir. El vacío que dejó la inversión pública no fue colmado por la privada. El resultado de todo ello es el relativo estancamiento de la economía mexicana. El crecimiento promedio anual del PIB por persona en el periodo 1983-2009 no superó 0.5% en términos reales, en compara­ción con el promedio superior a 3.2% registrado entre 1933 y 1982”. Esto no cambió en los últimos cuatro años, y la propuesta de reforma fiscal de Enrique Peña Nieto nunca pretendió incrementar sustancialmente los ingresos tributarios. Originalmente planteaba aumentar la recaudación en 1.4% del PIB; sin embargo, dadas las modificaciones que sufrió en el Congreso de la Unión, la meta disminuirá y, para mantener la tradición, todo se compensará con un ajuste en el precio del barril de petróleo... Fragmento del análisis que se publica en la edición 1929 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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