El voto de castigo en las elecciones de Estados Unidos

martes, 13 de octubre de 2020 · 22:40
WASHINGTON (apro).– Entre la sociedad estadunidense son los jóvenes, adolescentes, estudiantes universitarios, hombres y mujeres entre 25 y 34 años, en quienes el Partido Demócrata tiene fincadas las esperanzas del voto de castigo contra el presidente Donald Trump. Joe Biden, el candidato presidencial por el Partido Demócrata no es la persona idónea entre la juventud estadunidense, pero es la alternativa, y la única, ante la posibilidad de reelección de Trump en los comicios del próximo martes 3 de noviembre. Estudios políticos, demográficos y las encuestas sobre la tendencia electoral exponen un descontento generalizado entre la juventud de Estados Unidos con el trabajo de Trump como presidente del país sobre una agenda conservadora y racista.
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Trump recurre a la política del miedo para restarle adeptos a Biden Originalmente motivados por la candidatura a la nominación presidencial demócrata del senador federal e independiente por Vermont, Bernie Sanders, la juventud estadunidense se arremolinó en torno a la posibilidad de sacar de la Casa Blanca al presidente Trump. Tras la renuncia de Sanders a la contienda política ante la inviabilidad de su candidatura frente a la de Biden, ese voto joven se desilusionó, pero a diferencia de lo ocurrido hace cuatro años, mantiene cierta efervescencia participativa en los comicios a celebrarse dentro de 21 días. La posición de Trump racista y su desdén por los abusos de fuerza policial a la que han sido sometidos miembros de las minorías étnicas, afroamericana y latina, saco a los jóvenes a las calles de ciudades y pueblos a manifestar su rechazo y descalificación al presidente. En 2016, cuando el movimiento político con tinte social demócrata de Sanders sacudió las estructuras del Partido Demócrata para luego derrumbarse y generar protestas de los jóvenes por la decisión de imponer a Hillary Clinton con la candidata, Trump se benefició. Enojados, desencajados y desilusionados, esos jóvenes no acudieron a las urnas como señal de protesta a la imposición de una candidata que no los representaba y, sin importarles, permitieron con ello el triunfo presidencial de Donald Trump. Tres años y medio han transcurrido y el experimento presidencial de Trump por su racismo, sobre todo, volvió a despertar a la energía del voto joven de Estados Unidos que, si es que vota el próximo martes 3 de noviembre con su sufragio, dirá “se acabó”. Biden no genera simpatías ni mucho menos expone los ideales políticos a los que aspiran los jóvenes que veían una alternativa diferente en Sanders, pero es el único candidato que existe como contrapropuesta a la continuidad del proyecto de Trump. Las encuestas y los estudios no se equivocan al señalar que el presidente y candidato republicano carece de representación entre la mayoría de la juventud de Estados Unidos, con la excepción de los anglosajones y con un nivel de educación muy bajo. La incógnita sigue siendo saber si los jóvenes que protestan en las calles contra Trump ya están votando por medio del servicio postal o en persona y, si no lo han hecho, si asistirán a las urnas el próximo martes 3 de noviembre. La afluencia del voto joven es, sin duda, una alternativa que aumenta las posibilidades de que Biden surja como el ganador de las elecciones presidenciales y no sólo eso, sino con una victoria de un margen que impida a Trump clamar irregularidades o fraude en los comicios. A tres semanas exactamente de esas elecciones, a las que el mismo Trump califica como las más importantes en la historia moderna de su país, Biden se concentra en motivar a los jóvenes estadunidenses a que apoyen su candidatura y castigar al presidente y a los republicanos. La apatía electoral de la juventud, como ocurre en todo el mundo, es un factor por medio del cual muchos incrédulos podrían entender el resultado de la elección presidencial de Estados Unidos de noviembre de 2016 de la que salió vencedor Donald Trump. La historia estadunidense está a la espera de escribir otro capítulo con repercusiones globales para el martes 3 de noviembre, la juventud que apoyó a Sanders y lo continúan respaldando, está consciente de que de ellos dependerá de los que ocurra en dicho acontecimiento.