La cirugía plástica, hacia el monopolio gremial

miércoles, 17 de marzo de 2010

MÉXICO, D.F., 17 de marzo (Proceso).- Tras la aprobación de modificaciones a la Ley General de Salud dirigidas a restringir la práctica de la cirugía plástica, hay “intereses oscuros” y graves errores que reflejan un total desconocimiento de la medicina por parte de los senadores que las impulsaron, quienes, además, se niegan a escuchar los argumentos de especialistas que se oponen a ellas. Integrantes de varias asociaciones y colegios de médicos coinciden en que la decisión de imponer a toda costa esos cambios es, para decir lo menos, “sospechosa”.

La Cámara de Senadores aprobó, el 8 de diciembre del año pasado, una reforma legal que otorga  a los cirujanos plásticos la autorización exclusiva para realizar cirugías estéticas y reconstructivas, con lo que excluye a los miles de cirujanos de otras especialidades que efectúan este tipo de operaciones.

Detrás de esa reforma a la Ley General de Salud –impulsada principalmente por la senadora priista Socorro García Quiroz– se esconden “intereses oscuros” que intentan establecer un “monopolio médico”, lo que ocasionaría un “grave problema de salud pública” en todo el país, afirman profesionales médicos afectados.

La legislación –que está por ratificarse en la Cámara de Diputados– dio pie a la organización de un amplio movimiento de protesta en el que convergen agrupaciones de cirujanos, dermatólogos, otorrinolaringólogos y oftalmólogos, entre otras asociaciones.

Guillermo Alatorre, expresidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, señala:

“Sospechamos que hay intereses oscuros detrás de esa legislación. No es posible que con ella se intente crear un monopolio médico que favorece únicamente a los cirujanos plásticos y nos excluye a los demás especialistas. Provocará un grave problema de salud pública, ya que los afectados serán principalmente los pacientes, que no recibirán atención médica por los especialistas indicados.”

Francisco Pérez Atamoros, presidente de la Sociedad Mexicana de Dermatología Cosmética y Láser, comenta:

“¡Es una ley absurda! ¡Resulta patético que nuestros senadores la hayan aprobado! Con ella se le da a los cirujanos plásticos el control absoluto de todo lo que tiene que ver con las cirugías reconstructivas y estéticas.”

–¿Cómo perjudica al resto de los cirujanos?

–Esa ley prohíbe a los ortopedistas reparar una mano o una pierna; a los otorrinolaringólogos operar una nariz; a los ginecólogos una vagina; a los dermatólogos quitar un cáncer de piel; a los oftalmólogos reparar párpados y ojos; a los odontólogos les impide reparar dentaduras… y así sucesivamente. La legislación ocasionará el cierre de muchísimos consultorios médicos porque ya no podremos ejercer nuestra profesión. ¡Es lo más absurdo y ridículo que hemos visto!

Rubén López Oliver, actual representante ante el Congreso de la Asociación Mexicana de Cirugía de Órbita, Párpados y Vías Lagrimales, coincide con sus colegas:

“Lo menos que debe monopolizarse es la salud. Y esa ley es totalmente monopólica porque sólo favorece a un grupo de médicos. Así, se desvirtuó el espíritu inicial que dio origen a la iniciativa, que era bloquear a los charlatanes que se hacen pasar por cirujanos plásticos.”

Sordera legislativa

Los entrevistados refieren que, a raíz de la riesgosa cirugía de glúteos a que se sometió el año pasado la cantante Alejandra Guzmán, se vio la necesidad de legislar para proteger a la población de los charlatanes. Pero el resultado fue esta reforma a la Ley General de Salud que, de manera sospechosa, sólo favorece a los cirujanos plásticos.

Relata el doctor Alatorre:

“A partir del caso de Alejandra Guzmán, quien se sometió a tratamiento en una seudoclínica y resultó con lesiones graves que casi le cuestan la vida, un grupo de cirujanos plásticos se reunió con los senadores Socorro García Quiroz, Manlio Fabio Beltrones y Jesús Murillo Karam, para proponerles que legislaran en la materia.

“La intención original era quitar a los charlatanes que abren clínicas cosméticas, salones de belleza o los llamados spa. Está muy bien. Nosotros estamos a favor de esas medidas. Sin embargo, los senadores no escucharon a los demás especialistas involucrados, jamás nos citaron para oír nuestro punto de vista. Pusieron un cerco que nos impidió acercarnos a ellos. Así surgió esta iniciativa de ley que, repito, sospechosamente nos excluyó.”

La iniciativa señala que “pretende reforzar el marco jurídico para evitar que los médicos y seudoprofesionistas continúen ocasionando problemas a la salud y, por ende, en la economía de los pacientes, en especial en la práctica de cirugías plásticas, estéticas y reconstructivas”, campo donde se han reportado “una mayor cantidad de fraudes”.

De ahí que, en el artículo 272 bis, fracción I, de dicha ley, se estipule que, para hacer estas intervenciones quirúrgicas, se requiere de:

Cédula de especialista en cirugía plástica y reconstructiva, expedida por las instituciones de enseñanza superior o las instituciones de salud reconocidas oficialmente, o certificado que acredite capacidad y experiencia en la práctica de la cirugía plástica o reconstructiva, expedido por las instituciones de enseñanza superior o las instituciones de salud reconocidas oficialmente.

De esta manera, fueron excluidos los demás especialistas que formalmente no son cirujanos plásticos y reconstructivos.

Sólo a éstos van dirigidos los requerimientos que señala la ley, entre ellos la llamada “colegiación obligatoria”, con la cual están obligados a pertenecer a un “colegio”, “asociación” o “federación” que los aglutine como profesionistas calificados.

También se prevé la creación de un “directorio electrónico” que pueda “ser consultado por la sociedad”. Éste deberá tener la “relación de profesionistas de la especialidad en cirugía plástica, estética, cosmética y/o reconstructiva que cumplan con un certificado”. 

Los requisitos que deben cumplir los lugares donde se realizan esas cirugías los estipula el artículo 271:

Cualquier cirugía estética y cosmética relacionada con cambiar o corregir el contorno o forma de diferentes zonas o regiones de la cara y del cuerpo, deberán efectuarse en establecimientos o unidades médicas con licencia sanitaria vigente, atendidos por profesionales de la salud de conformidad con lo que establece el artículo 81 y se encuentren autorizados por la Secretaría de Salud.

Al darse cuenta de que la iniciativa los excluía, miembros de distintas asociaciones médicas acudieron a protestar al Senado.

Comenta Guillermo Alatorre:

“Para evitar su aprobación acudimos al Senado –vestidos con bata blanca– un grupo de especialistas en distintas ramas de la medicina. Hasta entonces se escuchó nuestro punto de vista. Pero de nada sirvió. El pasado 8 de diciembre los senadores aprobaron la iniciativa, que fue impulsada principalmente por la senadora García Quiroz.”

–¿Ustedes llegaron a hablar con ella?

–Por supuesto. Inclusive fuimos a sus oficinas del Senado, en la Torre del Caballito, pero siempre se mostró muy prepotente con nosotros. A toda costa defendía su absurda legislación. Lo cual es muy sospechoso. Pensamos que hay motivos oscuros detrás de esto.

“A la senadora no la sacamos de su empecinamiento. Sólo nos decía: ‘No, no señores, los únicos capacitados son los cirujanos plásticos, nadie más’. Nunca salió de esta cerrazón absoluta. Ella es una abogada que no sabe nada de medicina. Es muy lamentable que la actividad médica, y la salud de mucha gente, esté en manos de ese tipo de legisladores.”

Aún más extrañado, el doctor Pérez Atamoros señala que la senadora ni siquiera consultó a la Academia Nacional de Medicina y a la Academia Mexicana de Cirugía, como debió hacerlo antes de impulsar su ley.

“En el terreno médico, estas dos instituciones son los órganos consultivos del gobierno mexicano. Están, por lo menos, al mismo nivel de la Secretaría de Salud. Pero ni aún así la senadora las consultó”, dice.

Y aclara:

“Todas las especialidades médicas inciden en lo estético, cosmético y plástico. Por ejemplo, las sustancias para rejuvenecer se inyectan en la piel, y el especialista es el dermatólogo, quien está mejor capacitado para hacer cortes de piel… y así podría ir dando más ejemplos.

“La liposucción la inventó un ginecólogo y la perfeccionó un dermatólogo. Los estiramientos faciales los empezó a desarrollar un otorrinolaringólogo. Pero ahora resulta que los dueños de todo son los cirujanos plásticos porque, se supone erróneamente, ellos son los únicos capacitados en ese terreno. Se apropiaron de las palabras ‘estético, ‘plástico’ y ‘reconstructivo’, eso es todo.”

–¿Qué pasará si ellos acaparan la demanda de intervenciones plásticas?

–Pues imagínese, hay mil 100 cirujanos plásticos en el país. Ahora sólo ellos atenderán a los más de 100 millones de mexicanos. La demanda rebasará muchísimo a la oferta y, por consiguiente, tendrán que aumentar los precios de sus honorarios. Podrán cobrar hasta 250 mil pesos por quitar un simple lunar. O bien, por la carga exorbitante de trabajo esos cirujanos irán muriéndose de infarto. Por elemental lógica, la situación en la que nos colocó esa ley es totalmente absurda e insostenible.

El doctor Alatorre calcula que son alrededor de 40 mil los cirujanos de distintas especialidades que se ven afectados por la legislación, número muy superior a los mil 100 cirujanos plásticos que se benefician.

“Si de por sí el país requiere de mayor cobertura médica, pues los cerca de 150 mil médicos titulados resultan insuficientes, con esto la situación se pondrá todavía peor”, dice.

Refiere que en otros países los cirujanos plásticos han intentado tener el monopolio de ese tipo de cirugías:

“El enfrentamiento entre cirujanos plásticos y demás especialistas ya se dio en Estados Unidos. Hubo incluso demandas entre aquéllos y el gremio de los otorrinolaringólogos. En 1988, éstos ganaron la batalla legal.

“El fenómeno, con las mismas características, se repitió después en Canadá, Brasil y algunos países europeos. Sin embargo, en todos estos países los cirujanos plásticos han perdido, pues los gobiernos se han dado cuenta que no se puede desligar lo funcional de lo estético. Ojalá y en México no lleguemos a ese nivel de enfrentamiento.”

Mercantilismo médico

El doctor Rubén López Oliver indica que hay una tendencia entre los cirujanos plásticos a darle más prioridad a lo estético que a lo funcional, a la ganancia económica que a la seguridad del paciente.

“A mí, como oftalmólogo, me han llegado pacientes con la pérdida del globo ocular que les dejó la intervención quirúrgica de párpados hecha por un cirujano plástico. Éstos piensan más en la estética y en la ganancia económica. En cambio, nosotros lo primero que pensamos es en la función del órgano y en evitarle riesgos al paciente.”

La senadora Socorro García Quiroz, impulsora de la reforma a la ley, asegura que no hubo ningún contubernio entre ella y el gremio de los cirujanos plásticos:

“Nada de eso. Son puras especulaciones. A los senadores lo único que nos movió fue regular las prácticas riesgosas realizadas por falsos cirujanos plásticos.”

Menciona los casos de Lyn May, Lucha Villa, Alejandra Guzmán y otros personajes del espectáculo afectados por esas malas prácticas. Aunque aclara que los senadores –sobre todo Beltrones, Murillo Karam y Pedro Joaquín Coldwell– no se dejaron llevar sólo por la difusión mediática de esos casos, sino principalmente por las muchas víctimas anónimas que caen en manos de charlatanes.

Y reconoce la capacidad de los demás especialistas que no son cirujanos plásticos y que hoy protestan:

“Sabemos que están capacitados. Nunca quisimos demeritar su capacidad médica”, dice.

Pero indica que al elaborar las reformas tuvo que considerar recientes tesis de jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en las que sólo se reconoce a los cirujanos plásticos como aptos para realizar cirugías plásticas y reconstructivas:

“Para la Corte, sólo los médicos que tienen cédula de especialistas en cirugía plástica y reconstructiva pueden realizar esas cirugías. Nadie más. De manera que si algún paciente llega a denunciar a un especialista que no es cirujano plástico, por una operación de ese tipo, éste de entrada tiene perdido el litigio.”

–¿Cómo puede resolverse el problema?

–Con la obtención de un certificado que acredite su aptitud para efectuar cirugías plásticas. Esos certificados deben expedirlos los respectivos consejos de especialidades.

La senadora García Quiroz dice que ella y los diputados de la Comisión de Salud, así como autoridades médicas, trabajan para afinar en este punto la reforma que salió del Senado.

Adelanta que en el artículo 272 bis se estipulará que también pueden realizar cirugías plásticas –dentro de su área– los médicos de especialidades distintas que cuenten con este certificado. Y en el artículo 81 se dirá que son los consejos de especialidades los que expidan esos certificados.

Concluye García Quiroz:

“Nuestra reforma del Senado la tiene ahora la Cámara de Diputados, que es la Cámara revisora. Ahí se tiene la oportunidad para mejorar la legislación.”

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