El extraño asesinato de un ciclista estadunidense

viernes, 18 de junio de 2010

ALLENDE, Coah., 18 de junio (apro).- El pasado miércoles 9, a eso de las 13:00 horas, dos camionetas tripuladas por ciudadanos canadienses y estadunidenses, aficionados al ciclismo de montaña,  transitaban por la carretera 57 y al cruzar a territorio mexicano decidieron detenerse a comer en un conocido establecimiento llamado “Machacado Doña Herlinda”, que se localiza en la comunidad de Río Bravo.

Los extranjeros iban camino a la sierra de Múzquiz, donde pretendían comprar un rancho, con la idea de construir pistas de ciclismo sobre montaña, debido a que ellos practicaban esa actividad en sus países de origen.

Ubicada a unos 50 kilómetros de Piedras Negras, Río Bravo está próximo a la cabecera municipal de Allende, donde se encuentra la garita de la autopista México-Piedras Negras, popularmente conocida como “la garita del 54”.

De acuerdo con el parte informativo de la Policía Investigadora de la Fiscalía General del Estado (FGE), integrado con versiones de testigos e información de la policía de Eagle Pass Texas, en el establecimiento los ciudadanos canadienses y estadunidenses se toparon con varios sujetos que habían llegado hasta ahí en ostentosas camionetas.

Estos últimos terminaron de comer y caminaron hasta donde habían estacionado las camionetas. Instantes después, hicieron lo propio los extranjeros. Antes de continuar su camino, un adolescente se montó en el estribo de la Suburban que conducía el canadiense Kenneth Charles Peters Klowak, y le dijo que “querían hablar con él”.

De 44 años, Peters Klowak entró en pánico, pateó al joven por la ventana e intentó huir. Sin embargo, el adolescente sacó una pistola escuadra calibre .45, y lo amenazó. El canadiense pasó por alto las amenazas y emprendió la marcha. Con un derroche de habilidad, el adolescente trepó al toldo de la Suburban.

A pesar de ir en movimiento la camioneta, el adolescente disparó hacia la cabina varias veces: dos impactos dieron en la cabeza de Peters Klowak y le cortaron la vida de manera instantánea, y uno más lesionó, también en la cabeza, a su acompañante. El tercer pasajero, de origen estadunidense, logró salvar la vida.

Ya sin control, la camioneta volcó. Los tripulantes de la camioneta guinda emprendieron la huída.

Los nombres de los sobrevivientes no fueron revelados al reportero, debido a que la policía de Eagle Pass Texas, solicitó al FGE que se mantuvieran en reserva para protegerlos, según explicó un mando de la dependencia que pidió el anonimato.

De acuerdo con el parte informativo, el crimen fue reportado por las autoridades mexicanas como un accidente por volcadura, a pesar de las múltiples evidencias que no dejaban lugar a dudas de que se trató de un ataque: Las víctimas tenían heridas de bala y el techo de la Suburban presentaba varias perforaciones. El copiloto que quedó inconsciente en el interior del vehículo fue trasladado a Piedras Negras, y hasta la mañana del viernes 18  seguía sin reaccionar.

Según el testimonio que rindió a la policía de Tagle Pass el único sobreviviente, al volcar la camioneta no volvió a notar la presencia del adolescente que les disparó. Es más, dijo que varios vehículos llegaron pronto al lugar de la volcadura para ver si podían auxiliar a alguien, pero que él prefirió quedarse inmóvil para que lo dieran por muerto.

Apenas se retiraron los extraños, el estadunidense caminó unas 4 millas a campo traviesa, pero como no encontró ayuda, volvió sobre sus pasos.

Ya en la escena del crimen, otros dos vehículos blancos lo recogieron y empezaron a interrogarlo en inglés. Sin identificarse, le proporcionaron dinero para un taxi y lo dejaron en uno de los puentes internacionales de Piedras Negras. Así, llegó a Eagle Pass, donde recibió atención médica y, posteriormente, fue interrogado por la policía del lugar.

De acuerdo con una fuente de la Fiscalía General del Estado (FEG), el ataque pudo haber sido perpetrado por un grupo de la delincuencia organizada. No obstante, la línea de investigación no ha quedado plenamente establecida porque hay indicios de que uno de los tripulantes podría ser un exagente de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA). Esto último no ha sido corroborado ni por las autoridades mexicanas ni por las del vecino país del norte.

A raíz de que la agencia APRO y la página electrónica del semanario Proceso www.proceso.com.mx, publicó información relacionada con ese hecho, la prensa local y la canadiense puso su atención sobre la muerte de Klowak, originario de Ontario, Canadá.

La cadena CBC News confirmó que la víctima era “un ávido ciclista de montaña” y pertenecía a un organismo civil internacional dedicado a recaudar fondos para promover la conservación de senderos montañosos con sede en Vancouver.

Kenneth Charles Peters Klowak, según el portal canadiense The Windsor Star, fue sepultado el miércoles 16 en Orangeville, Canadá.

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