Bajas militares por mano propia

sábado, 15 de octubre de 2011
Desde el inicio de la guerra de Felipe Calderón contra el narcotráfico, 82 efectivos del Ejército y 14 de la Marina consiguieron acabar con su propia vida, y muchos más lo han intentado. Estudios especializados señalan que los factores que exponen a los militares al suicidio son las presiones, la violencia y la incertidumbre que experimentan en la línea de fuego. Lejos de proteger a sus efectivos, esas dependencias atribuyen los hechos a desórdenes mentales ajenos al servicio. La tarde del domingo 24 de julio de este año, internos del dormitorio 18-A de la prisión del Campo Militar Número Uno fueron testigos de una escena macabra: sobre uno de los escusados colgaba el cuerpo inerte del soldado de infantería José Enrique Mota Solano. El militar, de 31 años, ató a su cuello una cuerda de plástico que sujetó a los barrotes de una ventana, se introdujo una playera en la boca,  se subió al depósito de agua del inodoro y saltó. Mota Solano cumplió un objetivo que varios militares presos no han alcanzado por “fallas técnicas”. Se convirtió en el más reciente de los 82 miembros del Ejército que se han suicidado durante la presidencia de Felipe Calderón. En el mismo periodo lo han hecho 14 efectivos de la Marina. El pasado 4 de agosto Proceso solicitó mediante la Ley de Transparencia a las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar) información sobre los miembros de las fuerzas armadas que se quitaron la vida desde 2006. Guilherme Borges –especialista en Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP) Juan Ramón de la Fuente– destaca que hechos de violencia como los que se viven hoy en México “tienen repercusiones en la salud mental de la gente y se puede inferir que van a tenerlas sobre la conducta suicida, como sobre la depresión y el estrés postraumático”. (Extracto del reportaje que se publica esta semana en la edición 1824 de la revista Proceso, ya en circulación)

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