El archivo de Carmen Balcells

martes, 27 de diciembre de 2011
Dos diarios españoles, El País y Público, filtraron el mes pasado documentos pertenecientes a la agencia literaria comandada en Barcelona por la legendaria protectora del boom latinoamericano, Carmen Balcells. El impresionante fondo fue adquirido en 2010 por el Ministerio de Cultura español, y en una semana Tereixa Constenla, periodista del primer medio, apenas pudo revisar algunas de las 2 mil cajas –como lo cuenta a Proceso–, hasta que la agente paró la investigación. Se reproduce en este trabajo parte de la correspondencia con escritores de la talla de Pablo Neruda, Miguel Ángel Asturias, Rafael Alberti, Gabriel García Márquez... MADRID, ESPAÑA.- Son 2 mil cajas repletas de contratos literarios, cartas personales, primeros borradores o primeras ediciones de la obra de grandes escritores, que suman alrededor de 2 mil 500 metros lineales de documentos. Se trata de los secretos y entresijos de la más importante agencia literaria, la de Carmen Balcells (Santa Fe de Segarra, Lleida, 1930), reunidos durante más de 50 años de actividad. Es el archivo de la Mamá Grande, como Gabriel García Márquez llamó cariñosamente a esta reconocida agente literaria. Él y los también premios Nobel Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Camilo José Cela y Mario Vargas Llosa son parte de los 200 escritores representados por esta respetadísima octogenaria. Desde su agencia en la avenida Diagonal de Barcelona, Balcells ha tenido bajo su cuidado y mimo a reconocidos escritores, por ahí pasaron y han tenido cobijo la mayoría de los autores del boom latinoamericano, entre ellos el mexicano Carlos Fuentes, pero también los uruguayos Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, el argentino Ernesto Sabato, los catalanes Juan Marsé, Manuel Vázquez Montalbán y Eduardo Mendoza, los hispanos Miguel Delibes, Rafael Alberti, Ana María Matute y Javier Cercas, los chilenos Isabel Allende y Jorge Edwards, entre otros. En diciembre de 2010 este impresionante fondo fue adquirido por el Ministerio de Cultura (MCU) español en 3 millones de euros, un costo muy por debajo de lo que hubiera podido alcanzar en el mercado, y desde entonces se convirtió en un apetitoso manjar para los conocedores de la cultura. Tras un año en las instalaciones del Archivo General de la Administración (AGA), en Alcalá de Henares, las primeras perlas pudieron ver la luz: el periódico El País logró tener acceso a algunas de las cajas del archivo y desde el 17 de noviembre ofreció detalles de la relación entre Balcells y sus representados en cartas personales y otros documentos, la cara más humana de los mitos de la literatura en español. El periódico subrayó que este archivo “resume la historia de la literatura en español del siglo XX”. El periódico Público también dio a conocer algunos de estos documentos. Pero el gusto duró poco y los documentos volvieron a la penumbra, porque Carmen Balcells, molesta, envió el viernes 18 de noviembre un requerimiento al MCU para impedir que siguieran saliendo a la luz, y la dependencia decidió cerrar nuevamente el acceso al público. Al menos hasta que el fondo sea ordenado y clasificado con criterios archivísticos, dijo el ministerio. Esto supondría dar un tratamiento diferenciado a aquellos documentos que contengan datos personales, protegidos por las leyes españolas dada la posibilidad de que su publicación atentara contra el honor y la intimidad de las personas. Proceso solicitó conocer el criterio del MCU sobre el tratamiento de este archivo, pero hasta el cierre de esta edición no obtuvo respuesta. En entrevista con Proceso, Tereixa Constenla, periodista de El País que elaboró la serie sobre el archivo Balcells, comenta: “Trabajé en el archivo una semana, aunque llevábamos pidiendo el acceso un año, prácticamente desde que se difundió la noticia de la compra por parte del Ministerio de Cultura, en diciembre de 2010. “En una semana, como te puedes imaginar, es imposible consultar todo el material: son casi 2 mil cajas. Mi prioridad fueron los papeles sobre América Latina, teniendo en cuenta que ella fue la agente del boom latinoamericano. Pero no las vi todas, piensa que hay material desde los años sesenta hasta la actualidad. Dediqué los últimos días a examinar autores españoles y elegí a los más destacados: Cela, Delibes, Matute y Vázquez Montalbán. Ella representó a 200 autores, o sea que estás obligado a discriminar y dejar fuera cosas interesantes.” La periodista señala que no hubo tiempo para examinar la correspondencia con las editoriales o con otros autores que representó, como Miguel Ángel Asturias o Paul Bowles. Hubo una curiosa coincidencia: la queja de Balcells al MCU tuvo lugar el mismo día en que el Consejo de Ministros aprobó el real decreto que establece el Sistema Español de Archivos. Esta legislación pretende reforzar la transparencia en el acceso a la información pública y mejora su acceso electrónico, pero condiciona su consulta y difusión a la autorización previa de documentos que contengan datos personales. Las perlas Si en el medio literario es conocido que Balcells mantiene una férrea protección de sus escritores, en lo poco que estos días se conoció de su archivo queda absolutamente demostrado. En un intercambio epistolar con el chileno José Donoso le escribe en marzo de 1972: “…a la hora de los business soy implacable.” Éste la describe en sus cartas como “ángel tutelar, gallina clueca y musa de la literatura contemporánea”. Y es que si de algo deben estar agradecidos sus representados, e incluso autores que no han estado bajo su férula, es que reivindicó el papel de los escritores frente a las editoriales, pues muchos de ellos mantenían contratos vitalicios. Por ejemplo, en 1982 envió un telegrama a la editorial Bruguera, donde se planta en una firme declaración de intenciones: “Tanto García Márquez como Cela deberán percibir sus derechos íntegramente. Como está previsto en los contratos. Y no la mitad. ¿O es que los fabricantes de papel os regalan la mitad para promociones?” A la editorial Losada, de Buenos Aires, el 16 de julio de 1979, le escribió: “Lamentamos tener que comunicarles que si la próxima semana no tenemos constancia de su giro por todas las sumas pendientes consideraremos rescindidos los contratos (de) Rafael Alberti. Stop. Ustedes comprenderán que hemos insistido y esperado todo lo que era posible tratándose de este autor. Stop.” Los documentos públicos hasta ahora enseñan cómo Balcells se convirtió en la persona que escuchaba a sus autores, que los mimaba, pero también que les resolvía sus acuerdos con editoriales, colocaba adecuadamente sus títulos, les resolvía la gestión para entrevistas y hasta billetes de avión. El poeta Alberti le escribió el 25 de septiembre de 1987, avisándole que tenía cerrado su libro La arboleda perdida y pedía que fuese publicado en un solo tomo: “Carmen, necesito dinero. Con esta pierna rota estoy perdiéndolo. Hazme un magnífico contrato, mejor que el de Aguilar.” El autor había sufrido un accidente automovilístico. Ella le respondió: “Te he mandado por delante unas flores para expresarte mi afecto. Tenía que haber volado siete veces a Madrid para verte, pero mi vida es un infierno que no me permite hacer lo que realmente quisiera hacer. (…) mi mayor preocupación es sacar la mejor cantidad de dinero y quiero pedirte que no te preocupes por la cuestión del dinero pues de ella me ocupo yo.” Vargas Llosa nombró el 24 de marzo de 1970 a Balcells como su agente, pero ya mantenían fluida comunicación, como lo demuestra una carta fechada en Puerto Rico, el 25 de marzo de 1969, donde le habla de sus frustraciones: “Ocurre que cada día estoy más harto de dar clases y de vivir como un gitano, y cada día más dispuesto a llegar al asesinato para poder mandar al diablo los trabajos alimenticios y dedicarme sólo a escribir.” La ciudad y los perros (1963) y La casa verde (1966) eran títulos que ya habían visto la luz, cuando en mayo de 1969 Vargas Llosa le relató a su representante una situación comprometedora: “Ocurrió una espantosa tragedia. La mitad de la novela que debía estar ya en manos de Carlos (Barral) anda extraviada en algún lugar del mundo por culpa de una irresponsable azafata de Eastern Airlines. Tengo otra copia felizmente pero tú imagínate si con este precedente me voy a atrever a empaquetarla y despacharla. Fuera de eso me parece de mal agüero que el manuscrito esté siendo manoseado y ojeado por forasteros.” En opinión de la autora del texto de El País, podría tratarse de Conversación en la catedral, publicada ese mismo año y a la que alude reiteradamente en las cartas enviadas a su agente en 1970. Poco después se refirió a su relación con la editorial Seix Barral: “Yo fui publicado gracias a Carlos (Barral), y a su empeño y a su fe en mí se debe en gran parte lo que les ha ocurrido a mis libros.” El mismo año le dijo: “No olvides que he renunciado al Kings y que a partir de julio dependo sólo de los libros para sobrevivir.” El 27 de enero de 1970 el peruano-hispano le envió, enfadado por la nula atención en la segunda edición de Conversación en la catedral en Seix Barral, debido a que arrastraba errores de la primera edición, como publicó el diario Público el día 17: “Imagino que Carlos (Barral) está demasiado preocupado en estos momentos con los problemas de la editorial como para abrumarlo con este asunto, pero la verdad que es imperdonable que a pesar de cuatro correcciones en pruebas y una en el libro editado, todavía aparezca el texto así.” Y añadió, con fino humor: “Las erratas me visitan en las noches en forma de monstruosas pesadillas y estropean mi metabolismo diurno y no me dejan trabajar en paz. Sé bonita y haz que castren a esos tipógrafos y que claven sus vergüenzas en picas filudas en Plaza de Catalunya.” Balcells fue una invitada destacada en la entrega del premio Nóbel de Literatura 2010 que recibió Vargas Llosa en Estocolmo, Suecia. García Márquez: Biblioteca secundaria La periodista Tereixa Constenla explica que “probablemente la estrecha y larga amistad entre el Nóbel colombiano y la agente catalana haya dado más de sí de lo que figura en el archivo. Y refiere que Balcells se ha reservado originales de libros y cartas que estima demasiado como para deshacerse de ellos”. Eso puede explicar la escasez de cartas personales entre ambos existentes en las cajas de Hispanoamérica, pese a la abultada correspondencia profesional que se genera entre ellos debido al éxito mundial de las novelas de García Márquez, “al grado de que existe una biblioteca secundaria del colombiano, con 700 cajas con ejemplares de todas las ediciones de sus obras en el mundo”. No obstante, resalta una carta de Balcells al autor de Cien años de soledad, fechada el 23 de agosto de 1973, en la que le informó de la mudanza de oficina: “He tomado la decisión de cambiar de oficina y tengo un tembeleque incontenible por haber tomado una decisión de tal naturaleza sin tu bendición. Desearía que pudieras ver el piso y saber si te gusta.” Y le solicitó “como favor especial” que leyera la novela de Luis Goytisolo, Recuento: “Si te gusta te pediré una frasecita…”. Igualmente, en el archivo se registran detalles del robo que sufrió el escritor colombiano el 14 de octubre de 1985 en el hotel Princesa Sofía de Barcelona. Su esposa Mercedes Barcha presentó una denuncia en la comisaría por la sustracción de algunas joyas, un bolso con pasaportes (recuperados posteriormente) y una caja con 10 discos de computadora con la última novela inédita, sin corregir, todo ello con valor de 8 millones de pesetas. Algunas notas manuscritas por la esposa de García Márquez son firmadas como “Gaba”. “Un pellejo de rinoceronte…” El 18 de noviembre de 1971, mientras ocupaba la embajada en París, el poeta chileno Pablo Neruda le escribió por medio de su secretaria: “Estimada señora Balcells: Me es muy grato dirigirme a usted por encargo del señor embajador para decirle. 1.- Que el adelanto le parece exiguo. 2.- Que la cláusula sobre ediciones fuera de USA no debe incluir cesión de derechos ni pagar a la editorial.” Y en otra carta manuscrita, fechada el 6 de marzo de 1972, ella aceptó las dificultades que significaba representarlo: “Ya sé que mi representación te da incalculables trabajos. Perdona. Pero creo que cuando se desenrede la madeja todo será más fácil. Por ahora haré sólo lo que tú hables mejor para mí. Aunque haya apelaciones, éstas serán redirigidas a ti.” Poco después, Neruda respondió a su agente: “Tus cartas en el sentido de horrorizarme sobre mis anteriores compromisos no cumplen su objetivo porque ya estoy bastante horrorizado (…) Mientras duren los entuertos que tendrás que ir arreglando poco a poco, tendrás que tener un pellejo de rinoceronte. Ese editor es un fresco de marca mayor (…) no es el único editor que debía ser procesado…” El guatemalteco Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel 1967, desde París, donde había sido embajador, asentó el 21 de diciembre de 1973: “Le contesto de inmediato para que no dé usted más pasos con la editorial Lumen, que parece no darse cuenta de que se trata de un libro escrito por dos premios Nóbel. En principio, más por Pablo, que ya no puede opinar (Neruda falleció ese año), que por mí, no me gusta ir en una colección que se llama Palabra Menor. Nuestra palabra siempre ha sido mayor de edad.” Por su parte, el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti inició su relación profesional y personal con Balcells en 1970, año en que se conocieron en Montevideo. Tras el encuentro, el autor de Cuando ya no importe le escribió el 13 de noviembre: “En primer lugar es mentira. Usted no vio a Onetti sino a un anciano decrépito, semidestruido por los antibióticos y enfundado en una cama que los buenos novelistas calificarían de dudosa limpieza y que yo prefiero llamar mugrienta. Será para otra vez.” En 1974, cuando la dictadura se había instaurado en su país, Balcells animó a Onetti y a su esposa, Dorotea Murh, a instalarse en España, lo cual finalmente ocurrió. El autor murió en Madrid en 1994. En su propósito por conseguirle las mejores condiciones para su proceso creativo, la agente literaria le ofreció: “Yo reitero mi ofrecimiento de ayudaros a financiar vuestra estancia en España y tened la seguridad de que en el momento en que decidierais venir, encontraría la fórmula mágica para que el dinero saliera de alguna parte, ya que no me parece conveniente hipotecarse con un editor ni venderle un libro que todavía no está terminado.” Antes de mudarse a España, el escritor fue encarcelado en Uruguay tras haber premiado como jurado un cuento considerado por la dictadura como pornográfico y subversivo. Su mujer informó a Balcells el 19 de marzo de 1974 que el escritor continuaba en el sanatorio, detenido, y que andaba mal, “que es su estado normal, dirías tú, pero multiplicado por cien. Dios sabe qué novelón deprimente le saldrá después de ésta”. Algunas escritoras, como Ana Matute, la consideran una verdadera amiga y públicamente han reconocido su apoyo. Y es que Balcells la apoyó incondicionalmente para ayudarla a salir de una depresión y que tuviera ánimo de acabar su aclamada novela Olvidado rey Gudú. En una carta Matute le confesó: “No quiero ocultarte que las estoy pasando moradas. No quiero llegar a ser para ti una pesadilla, y estoy segura de que esta situación se acabará muy pronto, puesto que el libro ya está en francas vías de solución definitiva, pero claro el clima de agobio, como puedes suponer, no es demasiado propicio.” La agente literaria le planteó: “Esa novela es importante que la sueltes, no sólo con el propósito de ganar un dinero, sino de que estés presente con una obra reciente en el batiburrillo literario.” Gesto que Matute le ha agradecido públicamente. La cercanía con la chilena Isabel Allende ha sido tal, que ésta no sólo le envía tarjetas de felicitación a la catalana el día de las madres, sino que en una carta le escribe con afectuosa confianza: “¡Aguanta el contrato, hazte del rogar! No me gusta el antecedente de que ofrezcan la mitad de lo que pagaron antes. Tampoco quiero que ellos hagan el libro, sino que acepten nuestro proyecto. No seas avara, mándales una copia a COLOR!!!!”

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