Pemex: onerosa cauda de accidentes, robos, improvisación...

El pasado 30 de julio, una explosión en la refinería de Tula cobró la vida de tres trabajadores de Pemex. Este accidente se inscribe en una larga cadena de pifias, errores, improvisaciones, fallas y robos en las instalaciones de la paraestatal que, además de pérdidas humanas, sangran al erario. Se alega que los desperfectos obedecen a la falta de presupuesto para el mantenimiento... pero nada le ha impedido a Petróleos Mexicanos seguir importando a un alto costo los combustibles de Estados Unidos. MÉXICO, D.F. (Proceso).- La tarde del sábado 30 de julio, el ingeniero Juan Ramón Archila Romero –hasta un día antes trabajador de la refinería Miguel Hidalgo, en Tula– se dirigió a la planta reductora de viscosidad (PRV), donde había sido citado. En las primeras horas de ese día, la planta entró en operación tras un mes en paro. Del 22 al 29 de julio, la PRV no funcionó por una fuga que, entre otras cosas, permitió detectar la descompresión de unos de sus calentadores. Archila Romero había terminado su función en Tula. El 1 de agosto, tenía que presentarse a la sede de Pemex en la Ciudad de México para que le asignaran nuevas funciones, confía a Proceso una fuente de la paraestatal que pide la reserva de su nombre. Pero el día 29, el ingeniero Javier Arriaga Caro, responsable del arranque de la planta, lo citó. Archila caminó entre una mole de tuberías, tanques y medidores de presión con los que no estaba familiarizado. Aunque trabajaba en la refinería, sus funciones correspondían a otro sector. El tercer turno había encendido los calentadores que a las seis de la mañana del sábado alcanzaron los 250 grados centígrados. Dos horas después, un cambiador de calor falló, por lo que el tanque 103 C de la PRV salió de operación. La presión en el tanque de balance 101 F empezó a aumentar a partir de las 10 de la mañana: de 1.6 kilos por centímetro cuadrado subió a 2 kilos. La presión era mucha, por lo que a las 12:26 se activó la alarma. La planta se compone de una serie de tanques conectados por tuberías que conducen combustóleo; el primero de esos tanques es el 101 F cuyas tuberías llevan al 101 JA y de éste, al 103 C desde donde continúa el proceso de refinación. El 103 C es básico en la operación. Hacia la una de la tarde decidieron reincorporarlo a la circulación de la planta, aparentemente ya reparado. Hacia las 14:50, Arriaga supo que el equipo 103 C ya estaba caliente e intentarían alinearlo. En la versión de éste, Archila subió a la plataforma del tanque 101 F acompañado del trabajador Fernando Sánchez Serrano. Según el monitoreo –asentado en el Análisis causa raíz. Accidente fatal de tres trabajadores en la explosión e incendio en área de tanque de balance y precalentadores de carga a la planta reductora de viscosidad de la refinería Miguel Hidalgo, realizado por Pemex-Refinación y del que Proceso tiene copia–, a las 14:56 una nube blanca se empezó a formar en el área del tanque 101 F… entonces sobrevino la explosión, en la que los trabajadores Archila Romero, Sánchez Serrano y Patricio Rodríguez murieron. Aunque el monitoreo indica que el aumento en la presión fue gradual a partir de las 10 de la mañana, es inexplicable que se haya mantenido operando. Y aunque el responsable del arranque era Arriaga Caro, la conclusión del análisis responsabiliza a Archila del accidente con una sentencia lapidaria: “(Hizo un) deficiente análisis, interpretación y clasificación de la alarma por alta presión”. Petróleos Mexicanos (Pemex) concluye que la causa del accidente fatal es una “falla humana”... del ingeniero muerto.   SNR reconfigurado   El accidente de Tula es la más reciente de una larga serie de fallas en el Sistema Nacional de Refinación (SNR) de Pemex. Este sistema fue reconfigurado para abatir la importación de combustibles, pero a la fecha sus ocho refinerías presentan fallas, paros constantes y falta de mantenimiento que ya han causado accidentes fatales. Todas esas fallas obligaron a aumentar las importaciones de combustible de emergencia en 2011 (Proceso 1803 y 1810). Entre el 13 y el 24 de enero en la refinería de Ciudad Madero dos plantas reformadoras y la catalítica II salieron de operación porque tenían fugas; eso causó un déficit de 33 mil barriles (mb) diarios por lo que se requirió una importación de 250 mb de gasolina regular. En Salamanca, del 25 al 28 de enero, un mantenimiento correctivo hizo que se dejara de producir Magna ultra baja en azufre (UBA). En Cadereyta se mantuvo sin operar todo un mes la planta HDG-V, provocando el paro de las plantas catalítica II y combinada II. Los paros intermitentes en esa refinería se mantienen hasta ahora y le impiden alcanzar su capacidad plena. En febrero, sólo durante un día el paro de la planta catalítica I provocó un déficit de 45 mb. En Ciudad Madero, después de mes y medio sin producir, la planta catalítica II entró en operación el 14 de febrero pero sólo 12 días; el 26, volvió a parar “por altos inventarios”, además de que una fuga en la planta reformadora 900, reparada en enero, tuvo una fuga y también paró. En febrero, también las refinerías de Salina Cruz y Salamanca tuvieron problemas. La primera paró una planta del 22 al 25 dejando de producir 15 mb diarios; la segunda paró del 17 al 23 dejando de producir 19 mb diarios de diesel. La refinería de Madero tuvo más problemas. Hasta el 15 de marzo, la planta catalítica II estuvo fuera de operación y entre el 18 y el 26 otras dos plantas dejaron de operar; volvieron a hacerlo el 25 de julio. En la refinería de Tula, el 2 de marzo, un accidente en la planta catalítica I afectó la producción de 290 mb de gasolina. Tula fue la refinería más irregular en abril; ese mes salieron de operación al menos cuatro de sus plantas provocando un déficit de 62 mb diarios de Magna y 45 mb diarios de diesel. Cadereyta siguió con problemas en la planta catalítica II y hubo una disminución de productos destilados. Mayo fue el peor mes para el SNR. Cadereyta tuvo un prolongado paro y sus plantas no lograron ser puestas en marcha, sino hasta el pasado 26 de julio. Y de nuevo Tula tuvo complicaciones que afectaron la producción de 44 mb diarios de Magna UBA. Las malas condiciones de Tula se agudizaron en junio, cuando dejaron de operar –entre el 22 y el 29– varias plantas, una de las cuales era la reductora de viscosidad que el pasado 30 de julio estalló provocando la muerte de tres trabajadores.   Falsa modernización   Los problemas del SNR no son nuevos. El Informe de avance del Programa para Incrementar la Eficiencia Operativa en Petróleos Mexicanos y sus Organismos Subsidiarios, de enero de este año, documenta con cifras la baja producción de las refinerías “modernizadas”, el elevado gasto que castiga a Pemex por importación de combustibles y el pobre mantenimiento de las plantas. El informe sostiene que en 2010 hubo paros por fallas en las refinerías de Madero y Tula, así como un incidente en la planta hidrodesulfuradora de gasóleos de Cadereyta, cuyas causas no se explican. En el apartado “Oferta-demanda nacional de petrolíferos”, el diagnóstico da cuenta de otras fallas en las refinerías: “Existen rezagos en materia de infraestructura y tecnología para hacer frente al cambio de perfil de la demanda. “Las reconfiguraciones de Cadereyta y Madero aumentaron la producción de destilados y disminuyeron los excedentes de combustóleo; no obstante las refinerías del centro del país enfrentan dificultades para desalojar el combustóleo.” Éstas no son las únicas razones por las que Pemex-Refinación encara pérdidas económicas. Hay otras, como el robo de combustible. Aunque han sido detenidos muchos delincuentes ligados a ese delito –que activó un boyante mercado de combustibles ilícitos, en su mayoría adulterados–, los grupos criminales siguen mermando las finanzas de Pemex. Los datos oficiales refieren las pérdidas millonarias: “Para el periodo enero-diciembre de 2010 se estimó un faltante de 2 millones 162 mil 106 barriles, siendo 30% menor que el faltante calculado para el mismo periodo del año (anterior), que fue de 3 millones 78 mil 365 barriles”. Durante las investigaciones realizadas por la Procuraduría General de la República, la Policía Federal, el Cisen y la Secretaría de Marina, se localizaron 631 tomas clandestinas de combustibles, 43.7% más que en 2009, cuando se descubrieron 439 en todo el país. El informe abunda: “El incremento en tomas clandestinas y (el) decremento en el volumen de robos reservados se debe a que ahora las tomas se han detectado con mayor rapidez debido, principalmente, a diversas medidas como el análisis de información operativa (balances y presión de ductos), inspecciones de ductos por medio de equipo (espesor cero) y a los operativos implementados por las autoridades federales”. El informe detalla otros obstáculos que enfrenta el SNR por la demanda de combustibles y la baja producción de las refinerías: “Después de registrarse los máximos niveles históricos en 2008, el mercado petrolero internacional presentó una declinación continua de sus márgenes. El SNR no puede capturar mayores márgenes por limitaciones de configuración. “El ciclo de mantenimiento programado de plantas, la prolongación en la terminación de algunas rehabilitaciones, correctivos no previstos y diversos problemas operacionales limitaron la captura de mejor margen durante 2010. “Las principales causas de las brechas operativas están asociadas a limitaciones de infraestructura, rezagos en mantenimiento, disponibilidad presupuestal y prácticas y disciplina operativa. “El SNR produce menor cantidad de destilados por barril de crudo procesado en comparación con el promedio de las refinerías de Estados Unidos y de su mercado de referencia…Capturar el margen de las refinerías de alta conversión representaría para Pemex-Refinación mejorar su rendimiento neto significativamente.” Todo el cúmulo de problemas –fallas, falta de mantenimiento de las refinerías, corrupción y robos de combustibles– han derivado, de acuerdo con el informe, en el deterioro de las finanzas de Pemex-Refinación, como lo señala el estudio: “Los resultados financieros de Pemex-Refinación han sido consistentemente negativos con una mayor pérdida en 2008, derivada de la caída de márgenes de refinación, impacto de inventarios y pérdida cambiaria. Para el ejercicio 2011 se estima una pérdida cercana a los 66 mil millones de pesos, cifra menor en 22% que la registrada en 2010.”   Fallas y accidentes   El proyecto de reconfiguración de las refinerías de Pemex –Cadereyta, Tula, Salamanca, Madero, Minatitlán, Salina Cruz, entre otras– que arrancó en 1997 ha tenido un elevado costo para la paraestatal y el país. Los retrasos en las obras –tres años en el caso de Minatitlán, planta que fue inaugurada por el presidente Felipe Calderón hace dos semanas– provocan una demanda mayor de combustibles, que en su mayoría provienen de Estados Unidos con un agravante: el precio de los mismos se incrementa cada mes. A la fecha no hay un plazo para detener esos continuos gasolinazos. Peor: el jueves 4, el diario Reforma dio a conocer un informe del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados en el que se concluye que el subsidio a la gasolina ha impactado a las arcas federales por 400 mil millones de pesos en lo que va del gobierno de Felipe Calderón. Hay una propuesta para eliminar el subsidio, aunque aún no se resuelve el problema que plantea su impacto en la inflación. La terminación de la reconfiguración de la refinería de Minatitlán, en el sur de Veracruz, fue programada para 2008 con un costo de mil 500 millones de dólares. Por diversas causas –entre ellas errores de planeación– la planta se entregó con tres años de retraso y su costo final fue de 3 mil 500 millones de dólares. Pese a que todas las refinerías están reconfiguradas y se supone que deben producir más combustibles a menores costos, enfrentan problemas de operación, como la baja producción, paros no programados, fallas técnicas por falta de mantenimiento adecuado y múltiples accidentes. El número de paros no programados en el SNR aumentó 41% en 2010 por la falta de recursos para mantenimiento. Los problemas siguen este año y el director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, atribuye las fallas a la falta de presupuesto para la compra de catalizadores y equipos de mantenimiento. Sobre esas fallas, el titular de Pemex argumentó en abril de 2010: “Estos paros no programados lo que traen atrás es la falta de mantenimiento, que tienen problemas presupuestales, pero que también incluyen problemas de planeación y ejecución de plantas. “Hemos tenido muchos problemas operativos en refinación, producto de rezagos en mantenimiento, rezagos en disciplina de gestión de nuestros mantenimientos y de gestión en nuestros activos.” Los paros son tan frecuentes que Pemex-Refinación ya rebasó la media internacional, que es de uno, y en el caso de las plantas de Pemex la estadística establece entre 4 y 6 paros no programados, lo que repercute en la baja de la producción e incentiva la importación de gasolinas. A esto se suman los accidentes. Este año se presentó un derrame de hidrocarburos en la refinería Lázaro Cárdenas (Minatitlán), la más grande del país, lo que provocó una fuga de gasolina Magna. El derrame afectó un radio de 400 metros cuadrados y el río Coatzacoalcos, el más contaminado del país, sufrió el mayor impacto. El 7 de septiembre del año pasado, una fuga en un compresor provocó una explosión en la refinería de Cadereyta. Un trabajador falleció y 10 más resultaron heridos de gravedad. La explosión en la primera refinería reconfigurada fue de tal magnitud que, según testigos, el estruendo se oyó a tres kilómetros a la redonda, lo que causó pánico entre la población. Pemex afirma que no tiene presupuesto para reparar las refinerías reconfiguradas, pero de acuerdo con sus propios números sí dispone de dinero para seguir importando gasolina de Estados Unidos.

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