De Ebrard a Mancera: Legado de espinas

martes, 4 de diciembre de 2012
Con una deuda superior a los 60 mil millones de pesos, un costo inexplicadamente inflado de la Línea 12 del Metro y una nómina muy abultada, Marcelo Ebrard heredará a Miguel Ángel Mancera una difícil administración en la capital del país. El nuevo jefe de Gobierno deberá atender numerosos señalamientos por presuntas irregularidades y actos de corrupción que, el presidente de la Comisión de Hacienda de la VI Asamblea Legislativa, Héctor Saúl Téllez Hernández, analiza en expedientes, auditorías y otros documentos... MÉXICO, D.F. (Proceso).- Reconocido como “el mejor alcalde del mundo” en diciembre de 2010 por la Fundación City Mayors, Marcelo Ebrard dejará la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal con la deuda pública más alta de las entidades federativas, una nómina muy abultada, falta de claridad en la ejecución de obras públicas y funcionarios bajo sospecha de corrupción. A esa conclusión llegó el diputado del PAN Héctor Saúl Téllez Hernández, presidente de la Comisión de Hacienda de la VI Asamblea Legislativa del DF, después de analizar cuentas públicas, auditorías y expedientes de denuncias en la Contaduría Mayor de Hacienda y la Auditoría Superior de la Federación, entre otros documentos. Las previsiones que hace para el próximo gobierno, con Miguel Mancera a la cabeza, no son del todo halagüeñas, aunque reconoce que ha habido “avances muy importantes durante los últimos 15 años de gobiernos de izquierda” en la capital. “El manejo de las finanzas no ha sido el más correcto –sostiene en entrevista el legislador capitalino–. Marcelo Ebrard hereda al doctor Miguel Ángel Mancera y a todos los capitalinos una enorme deuda, que no se nota porque el DF es muy grande, y a cada uno de quienes vivimos aquí nos tocaría pagar 7 mil 300 pesos, porque la deuda que Ebrard va a dejar es de alrededor de 60 mil millones de pesos.” Aun antes de asumir la presidencia de la Comisión de Hacienda, Téllez Hernández inició una revisión minuciosa de las cuentas, sobre todo en los rubros más promocionados por Ebrard, las obras públicas y la seguridad. Sobre la deuda, manifiesta: “Es un problema que se viene arrastrando de forma preocupante; Cuauhtémoc Cárdenas heredó a Andrés Manuel López Obrador una deuda pública de 16 mil millones de pesos; López Obrador elevó la suma a 44 mil millones, y ahora Ebrard la va a dejar en más de 60 mil, 34% de crecimiento con respecto a su antecesor”. De acuerdo con datos de la Secretaría de Finanzas del GDF, los acreedores más importantes son, con 34.3% , Banobras; la banca comercial, con 45.4% (BBVA-Bancomer, FIDH HSBC y Banamex), y el mercado de capitales, con 20.3%. El diputado local resalta que el endeudamiento de la capital era innecesario, toda vez que, según los mismos datos de la administración de Ebrard, al cierre de 2011 se acumularon remanentes por 17 mil 530 millones de pesos. A pesar de los recursos de sobra, “el GDF solicitó para el ejercicio fiscal de 2012 un monto de 5 mil millones de deuda, para financiar el gasto de la ciudad, que fueron autorizados por el Congreso de la Unión”. Con esos 5 mil millones la deuda pública del DF será de 61 mil 232 millones de pesos al cierre de la gestión de Ebrard, 17 mil 152 millones más que lo que dejó López Obrador, con un costo financiero de 18 mil 846 millones de pesos, y contratos de deuda pagaderos a 22 años. El mayor gasto que tiene el Gobierno del DF, observa Téllez, es en pago de nóminas, que asciende a 50 mil millones de pesos al año, “lo que representa el 55% del gasto corriente”, pues la base de nómina está formada por 110 mil trabajadores. También integrante de la Comisión de Transparencia a la Gestión, comisión presidida por el panista Gabriel Gómez del Campo Gurza –hermano de la senadora Mariana Gómez del Campo, familiar de Margarita Zavala–, Téllez Hernández identificó algunos focos rojos.   La Línea 12 del Metro   Publicitada como “la obra pública más importante del país y de América Latina en los últimos 30 años”, la Línea 12 del Metro inaugurada por Marcelo Ebrard no está exenta de irregularidades, advierte. A su juicio, la más evidente es el sobreprecio de 6 mil 54 millones de pesos. “Cuando Ebrard anunció la construcción de la obra en 2008 dijo que iba a costar 17 mil 583 millones de pesos; con el paso de los años nos enteramos de que al final se erogaron 23 mil 637 millones de pesos, es decir, cada kilómetro de los 24 que comprende la línea casi nos costó a los capitalinos mil millones de pesos”. Sostiene que la Línea 12 tuvo un sobrecosto de 34.5% y, a diferencia de las cuentas presentadas por Ebrard, señala que la mayor parte de los fondos para su construcción proceden del gobierno federal: La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) aportó 7 mil 500 millones, a los que se sumaron 5 mil millones del Fondo Metropolitano. Según el presidente de la Comisión de Hacienda, en 2008 Ebrard proyectó invertir 17 mil 500 millones de pesos en la Línea 12 “con deuda pública e ingresos propios, pero la Federación apoyó la obra conforme a requerimientos que le hizo el propio gobierno del DF; el gobierno federal entendió que era un proyecto de movilidad urbana importante y aportó prácticamente el 55% de la obra; existen los informes de la SCT que respaldan los 7 mil 500 millones de pesos y los 5 mil del Fondo Metropolitano”. La mayor parte de los recursos de la obra, enfatiza, fueron destinados a ICA , “una de las empresas más beneficiadas en la adjudicación de obras durante este sexenio”, por 15 mil 290 millones de pesos, y a Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF), a la que se destinaron 420 millones de dólares para vagones y tecnología. “No sabemos a dónde fue a parar el sobreprecio de 6 mil millones, que equivalen al programa entero de la Pensión de Adultos Mayores del DF y a seis veces el programa de Prepa Sí ; no sabemos que haya personal del Metro o empresas sancionadas por el atraso de un año ni por el sobrecosto, pero sí nos han llegado denuncias ciudadanas por obras de mitigación inconclusas, por la falta de indemnización a comercios afectados y algún remanente de las afectaciones a terrenos ejidales o de pequeña propiedad”, apunta. Téllez, quien acusa al gobierno de Ebrard de poca transparencia por no atender sus solicitudes de información para explicar el sobrecosto de la obra, considera que el origen del gasto excesivo puede estar en el desorden en las licitaciones, la negligencia administrativa y la falta de planeación. Mas sospecha que parte del problema puede radicar en la corrupción. Y es que, recientemente, Téllez recibió, entre otros documentos, copia de la queja 288/12, presentada ante la Contraloría General del Distrito Federal referente a presuntos actos de corrupción entre personal del Sistema de Transporte Colectivo Metro y el dueño de Industrias Lopraiza, S.A. de C.V., Víctor Hugo López Araiza y Corral. En el expediente se describen presuntos actos de corrupción de otra empresa, Clayton, que también está en la lista de proveedores del SCT Metro. Ésta habría sido beneficiada con un contrato por 3.5 millones de pesos, supuestamente de forma poco clara. De acuerdo con el documento, desde diciembre de 2011 el gerente de Adquisiciones del Metro, Fidel Velasco, fue notificado de los presuntos actos de corrupción, hechos de los que también se informó a la Presidencia de la República, la que el 22 de agosto de 2012 giró el oficio 22340407-69 a la Secretaría de la Función Pública para investigar al respecto. “Seguramente esa es la punta del iceberg de una serie de actos de corrupción que ocurren en el Metro, y seguramente en otras dependencias”, advierte Téllez Hernández. En el caso específico de la Línea 12, asienta, en la revisión de la Cuenta Pública del DF correspondiente a 2009, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó 30 anomalías en la construcción de la obra. Entre las inconsistencias más relevantes, la ASF estableció que “el gobierno capitalino modificó el costo de la obra sin justificar dichos incrementos; se hallaron más de 5 mil millones de pesos sin documentación comprobatoria que fueron etiquetados por la ASF como ‘recuperaciones probables’; otro señalamiento que no ha tenido respuesta surgió por el nombramiento del director de la obra (Enrique Horcasitas Manjarrez), quien es hermano de un directivo de ICA (Luis Horcasitas Manjarrez), detalle que pasó desapercibido para la Contraloría General del DF”. Las anomalías financieras durante la gestión de Marcelo Ebrard alcanzaron al próximo gobernante de la ciudad, Miguel Mancera, quien como procurador general de Justicia del Distrito Federal recibió observaciones por parte de la Contaduría Mayor de Hacienda de la Asamblea Legislativa. El diputado panista resalta que durante el presente sexenio la PGJDF ejerció 21 mil 500 millones de pesos. El órgano fiscalizado de la Asamblea Legislativa detectó irregularidades en el rubro de asignación de salarios. En la dependencia de la que fue responsable Mancera, ejerció 28.5 millones “en el pago de sueldos a personal asignado a la PGJDF sin la correspondiente devengación por servicios”, y se encontró “personal que percibía salarios en dos lugares dentro del gobierno del Distrito Federal”. En la revisión de cuentas, la Contaduría Mayor de Hacienda estableció que la PGJDF contrató a 267 personas de la empresa Corporación Mexicana de Impresión, S.A. de C.V. (Comisa), bajo el régimen de prestadores de servicios profesionales, pero no localizó los correspondientes recibos de honorarios. A las pifias financieras, añade el diputado, se suma el hecho de que la ciudad no goza de la seguridad que reitera Marcelo Ebrard en su discurso y de la que en parte fue responsable Mancera. Reconoce que Miguel Mancera llegará con un alto nivel de aprobación y prestigio entre los capitalinos, pero tiene “una tarea difícil, pues hay una descomposición social que ha venido creciendo año con año”. Con la herencia financiera, la deuda pública más alta de las entidades federativas y los signos de una corrupción enquistada, el legislador sostiene que la fracción del PAN le dará al jefe de Gobierno “el beneficio de la duda durante un año”, toda vez que por su discurso aparenta voluntad de dar un giro radical a la política asumida por sus antecesores. “Mi incredulidad está en de quién se va a rodear, quiénes van a estar en su gabinete, qué cuotas tendrá que pagar a las tribus, y si las tribus del PRD estarán dispuestas a acompañar a Mancera en este ejercicio de transparencia y de rendición de cuentas que ha asumido como parte de su discurso”, concluye.

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