Cancelada "Conspiratio", Sicilia vuelve a "Ixtus"

miércoles, 14 de marzo de 2012
Renunció a la poesía para encabezar un movimiento social que ha aglutinado a las víctimas del crimen en todo el país, y ahora enfrenta una lucha editorial para mantener presente el cristianismo a través del diálogo interreligioso, la paz, la igualdad y la justicia, ya que su revista Conspiratio no pudo ser sostenida financieramente por Editorial Jus. Recupera entonces su proyecto de Ixtus, paralelamente al lanzamiento de su novela Al fondo de la noche. MÉXICO, D.F. (Proceso).- A partir de noviembre pasado, luego de presentar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el libro Redentores, de Enrique Krauze, el poeta Javier Sicilia abrió una discusión ideológica que, a la luz de la perspectiva de su “anarquismo cristiano”, propició la frecuente invocación de la expresión “conspiratio”. Conspiratio es un concepto del que Sicilia se ha declarado amante: designa el intercambio de alientos de la primera liturgia cristiana a través de un beso en la boca, es una co-respiración que crea una comunidad divina y, para el caso del poeta, se actualiza en el diálogo. Con ese vocablo, Sicilia explica su actitud al frente del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) y los diálogos con el presidente Felipe Calderón celebrados el año pasado, que en unos despertó críticas y en otros alentó adhesiones. La expresión también justifica su escepticismo, lo mismo respecto al liberalismo que al catolicismo institucional y al redentorismo sin distingo ideológico. Y, en general, ha sido antes y después de la muerte de su hijo Juan Francisco –a quien llama cariñosamente Juanelo–, un basamento de su actividad intelectual y de su activismo. Conspiratio es también el nombre de la revista que Sicilia dirigió en los últimos dos años (Proceso, 1716), en los que se editaron 15 números y llegó a su fin de manera abrupta y sin previo aviso a los lectores, en la edición correspondiente a enero-febrero de este año. Dicha edición final se ocupa ampliamente de la democracia y la superficialidad en que ésta ha caído y, como las cuatro ediciones anteriores, fue dedicada a su Juanelo. Además de publicar ensayo político y literario, Conspiratio era espacio para la narrativa y la poesía –de esta última manifestación artística contaba con una sección permanente–, así como para la crítica de otras artes. Y, naturalmente, en sus páginas la presencia del cristianismo se manifestaba a través de la búsqueda del diálogo interreligioso, la paz, la igualdad y la justicia. En entrevista con Proceso, Sicilia aclara que Conspiratio no consiguió el despunte comercial que se había proyectado, en tanto la Editorial Jus, que la editaba, ya no estuvo en condiciones de sostenerla. “Jus nos apoyó muchísimo, pero en un país como éste es muy difícil que una publicación como Conspiratio alcance una forma comercial. Lamentamos que no se hayan podido hacer buenas estrategias comerciales que podían levantar la revista”, dice. Antes de Conspiratio, Sicilia dirigió Ixtus, revista que con el mismo enfoque y casi el mismo grupo de colaboradores provocó el cisma guadalupano en 1995, cuando publicó una entrevista con el entonces abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulemburg, quien puso en entredicho la existencia de Juan Diego, canonizado por el Papa Juan Pablo II. Resistente a abundar en las condiciones que llevaron al fin de Conspiratio y aun de la supuesta crisis que atraviesa la Editorial Jus, Sicilia anuncia el relanzamiento de Ixtus (aún sin fecha definida), inicialmente con formato digital y con la expectativa de imprimirla y recrearla con las características artesanales y sin subsidio gubernamental con que se sostuvo durante 15 años. El pez postapostólico La imagen de Ixtus es un pez, el del cristianismo. El vocablo se usó como un signo de identificación de los cristianos primitivos durante la persecución postapostólica en el siglo I. Es una especie de palabra de pase e identidad (como el pez) y, en la visión de Sicilia, su pronunciación evoca a esas primeras comunidades de cristianos, que considera democráticas porque en ellas todo era compartido. –¿Cómo coexiste su espiritualidad, el ser ácrata y el duelo, en la construcción de la nueva Ixtus? –se le pregunta. –Ixtus siempre ha tenido una profunda base evangélica y anarquista. La figura evangélica de Cristo nos da el sustento en que asumimos que no hay más autoridad que Dios, porque Dios es amor. Y así, entendemos que no existe más autoridad que el amor. En ese sentido hemos pensado desde Ixtus, Conspiratio y la vuelta a Ixtus, con la base del evangelio, de que no hay más autoridad que el amor. “Nuestras líneas vienen del pensamiento de Ghandi, de Iván Illich y Giuseppe Lanza del Vasto, pensadores en los márgenes, con un sesgo profundamente anarquista y evangélico”, explica. Sicilia añade que la condición anarcocristiana que ha impreso y mantendrá en sus iniciativas editoriales, tiene en su centro al hombre. Desde esa posición pretende mostrar cómo el amor se puede traducir en una manera ética de ser. “El amor ético es generoso, magnánimo, justo. Es un mandato. Creo que es este el trabajo, hacer ética la vida política para que sirva al hombre y no que el hombre sirva a la política. Introducir los planteamientos ético-intelectuales frente a los que han instrumentalizado al hombre, al medio ambiente y los ha degradado.” Misión: golpear la conciencia En duelo por el asesinato de Juanelo (del que se cumplirá un año el próximo 29 de marzo), Sicilia despertó el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), donde agrupó a miles de víctimas de todo el país. Acudió a las estancias del poder, sentó al presidente Felipe Calderón a dialogar en dos ocasiones en busca de “tocarle el corazón”. Para ello se valió de los símbolos de su fe y llegó a acuerdos que el gobierno no cumplió. En su novela La confesión (Editorial Jus, 2009), el personaje central, Esteban Martorous, lleva a Marcial Maciel al arrepentimiento y éste muere en paz con Dios. Se le refiere lo anterior para inquirirle –indisoluble su actividad intelectual de los procesos del MPJD– si sigue pensando en el arrepentimiento (tocar el corazón) de los poderosos, cuando la historia enseña que llevan su estrategia hasta el final... como Calderón. “Sigo creyendo. En ese sentido soy así: el evangelio y la aplicación que de esa sabiduría hizo Gandhi en la vida política me guían. Lo actos equivocados de un hombre creo que pueden cambiar cuando éste puede oír su corazón, pero no es fácil. Cuando pienso en Gandhi, pienso en cuarenta años de lucha”, dice. Respecto a Calderón, Sicilia considera que no sólo incumplió sus promesas, sino que ha traicionado los acuerdos generados en los Diálogos de Chapultepec respecto a la Ley de Víctimas y a la creación de una Procuraduría de Víctimas y Abusos de Poder, por lo que advierte que volverán a golpearle la conciencia. “Es un proceso lento. Recuerdo de Gandhi una frase muy hermosa: ‘El bien anda siempre a paso de caracol’. A ese paso vamos frente a la imbecilidad del mal.” Así, Javier Sicilia advierte que desde el anarquismo cristiano, el dolor de las víctimas y su apertura al diálogo, continuará con su actividad intelectual, aunque cancelada su producción poética en duelo por Juanelo. “El poeta no se puede morir, es un don, una forma de mirar, hablas así, los símbolos son parte del poeta. Muchos no entendieron los simbolismos poéticos que utilicé durante las caravanas y los diálogos. Pero detrás de eso hay un sustrato permanente del evangelio y de este anarquismo cristiano del que venimos hablando”, afirma. –¿Existirá un vínculo de su proyecto editorial Ixtus con el MPJD? Será esto un diálogo permanente? –se le insiste. –Ambos son parte de mí. La casa de mi pensamiento está en Ixtus y en Proceso. Creo que será un alimento para el MPJD, para que muchos que no han estado desde el inicio entiendan la profundidad de donde emanan nuestras acciones y que observen que, detrás, hay un sustrato profundo de vida espiritual que se articula en vida política.

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