Archi vs.Canelo: Una estelar de golpes bajos

viernes, 6 de abril de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- La golpiza que El Archi Solís asegura haber recibido de El Canelo Álvarez en octubre último mantiene a los dos boxeadores en el peor de los cuadriláteros: el Ministerio Público, un pantano donde la investigación se hunde por el peso de la indolencia, al punto de que el caso no ha sido turnado todavía a un juez. Aparentemente protegido por las autoridades de Jalisco –y en lo que El Archi considera una sucia jugada para eludir responsabilidades–, El Canelo dice que el agresor no fue él, sino su hermano Juan Ramón. Lo cierto es que tanto el campeón mundial superwelter como sus hermanos tienen un largo historial de agresiones y escándalos... La odisea por la que ha pasado el boxeador Ulises El Archi Solís en su afán por clamar justicia es una muestra más de la impunidad que campea en México. A cinco meses de que denunció en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJEJ) al también pugilista Saúl El Canelo Álvarez por la golpiza que, asegura, le propinó en octubre de 2011, el Ministerio Público no ha consignado el expediente del caso a un juez. El Archi considera que, lejos de cumplir con su obligación de investigar, la representación social descargó en él toda la responsabilidad en este sentido y, a pesar de que hay cinco testigos que identifican a El Canelo como el agresor, éste señala a su hermano Juan Ramón Álvarez Barragán como el culpable. Ulises Solís sostiene que incluso tanto él como su familia han sido amenazados de muerte y advertidos de que no podrán hacerle nada a Saúl Álvarez puesto que tiene amigos en la PGJEJ que lo protegen. Más aún, dice, El Canelo presume su amistad con el gobernador de Jalisco, Emilio González. “Se supone que la procuraduría está para cuidar al ciudadano y para que se haga justicia. En mi caso –afirma– no está haciendo nada. No ha hecho la investigación, la han congelado y tratado de tapar. Hay muchas anomalías que hacen ver que se están inclinando a favor de él; es obvio, es la estrella y a quien Televisa está promoviendo de manera importante.” El Archi asegura que él y su familia están siendo sometidos a presiones y amenazas para que retiren los cargos haciéndoles saber de la “amistad” de Saúl Álvarez con el gobernador de Jalisco; “hasta me fueron a tirar unas fotos a la casa de mi mamá donde El Canelo aparece con personas de la procuraduría que al parecer son sus amigos”, acusa Solís. En entrevista con Proceso, El Archi da su versión de lo que ocurrió la mañana del 25 de octubre de 2011: “Faltando unos metros para llegar a la entrada de la Barranca de Oblatos, iba subiendo, ya terminando de correr, y vi que venía El Canelo. Se me hizo raro porque él siempre se prepara en el bosque de los Colomos. Escuché que me dijo: ‘¡Archi!’, y como venía de frente, me cerró el paso. Me agarró de la chamarra y la playera, me levantó y quedamos cara a cara y me dijo: ‘¿a dónde vas?, a ti te quería ver’. Me hice para atrás y le dije: ‘¿qué te pasa?’ Me empezó a reclamar que yo andaba con su expareja. Le dije que yo ni la conozco, que estoy en TV Azteca y no tengo nada que ver con ella. “Yo pensaba que me reclamaba de Marisol, su novia de Televisa. Me dijo: ‘no te hagas pendejo, la mamá de mi hija’. Le dije que tampoco la conozco y que no entendía qué me reclamaba. En eso me soltó dos golpes, un volado de izquierda y un cruzado de derecha que me dio en la mandíbula. Quedé noqueado. Me intenté poner de pie, pero se me dejó ir. Intenté quitarme los golpes y le decía que se tranquilizara y decía cosas que ya ni entendía, yo veía todo gris. Él es un peso superwelter y yo soy minimosca, son 49 contra 70 kilos. Nunca le iba a hacer algo. Me tiró otros golpes, uno que me pegó en la sien derecha y otro en el lado izquierdo del pecho. Lo empujé un poco y le decía: ‘¡ya, espérate, tranquilo!’. Ya sólo me dijo: ‘no te vuelvas a cruzar en mi camino porque si te vuelves a cruzar te voy a mandar matar y a cortar la cabeza’. “Algunos testigos se me acercaron, les dio coraje cómo me dejó todo sangrado. Se veía una diferencia abismal. Varios me dieron sus teléfonos y direcciones. Afortunadamente se tomaron la molestia de presentarse como testigos presenciales y hasta dejaron de ir a trabajar por ir a levantar la denuncia y luego a ratificarla.” Las trampas, las lesiones…   El mismo 25 de octubre de 2011, El Archi denunció la agresión en la Agencia Número 2 de hechos de sangre dolosos de la División de Averiguaciones Previas y Coordinación Metropolitana de la PGJEJ. Cuenta que cuando terminó de declarar, un policía judicial de apellido Covarrubias le comentó que tenía un plazo de 48 horas para arrestar a El Canelo “en flagrancia”. Le dijo que si sabía dónde localizarlo se comunicara a su celular para que acudiera en una patrulla a detenerlo y presentarlo ante el Ministerio Público. El Archi les pidió a familiares y amigos que montaran guardias afuera del gimnasio Julián Magdaleno, donde entrena Álvarez. Cuando, unas horas después, llegó El Canelo, de inmediato avisaron al policía, pero éste nunca se presentó. “Le marqué al oficial y me dijo: ‘okey, nada más agarro la patrulla y me lanzo para allá’. Después de una hora y media, como no llegaba, le marcamos otra vez, pero no contestaba o rechazaba las llamadas, y luego ya sólo mandaba al buzón. Jamás llegó. El caso es que no lo detuvieron en las 48 horas”, lamenta el pugilista. Ese mismo día Solís fue sometido a una cirugía para reparar las dos fracturas expuestas que sufrió, una del lado derecho y otra del izquierdo de la mandíbula. En el informe del cirujano maxilofacial Carlos Roa, que obra en la averiguación previa 15729/2011, se detalla que a Solís le colocaron dos placas y 20 tornillos de distintos tamaños y clases, además de que se le extrajeron tres muelas y “que tardará aproximadamente un lapso de ocho semanas en consolidar las fracturas, por lo que se indican 60 días de incapacidad. Posterior al procedimiento, el paciente requerirá fisioterapia y, posiblemente, retirar el material de fijación ósea por la profesión que desempeña”. En la averiguación previa también se encuentra el parte médico de lesiones número 5168 de la Unidad Médica “Leonardo Oliva” (Cruz Verde) donde Ulises Solís se presentó inmediatamente después de la golpiza. Los médicos que lo atendieron determinaron que sus lesiones eran graves y que tardarían más de 15 días en sanar. Ulises Solís solicitó un reclasificativo de lesiones, que elaboraron las doctoras Carmen Hernández e Irma Villegas, del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), en el que quedó establecido que a pesar de las fracturas expuestas y de que se necesitó una cirugía con anestesia general, las mismas no son graves ni ponen en riesgo la vida del lesionado. Insatisfecho con ese resultado, el boxeador pidió al doctor Jorge León, perito médico forense graduado en la Universidad de Guadalajara y especialista en emergencias médico quirúrgicas, que realizara el reclasificativo con base en el parte médico de la Cruz Verde como el del IJCF y el del doctor que lo operó. El resultado de su informe refiere que “las fracturas expuestas mandibulares que le fueron ocasionadas al C. José Ulises Solís Pérez, por agente contundente y el necesario sometimiento al riesgo de muerte que produce la aplicación de la anestesia general para su corrección quirúrgica, cada una de estas circunstancias soportadas por el lesionado, por sí mismas y en conjunto, son de las que por su situación anatómica (mandíbula) y naturaleza específica (inducción a la inconciencia general), sí pusieron en peligro la vida; el paciente tardará más de 15 días en sanar, no pudiendo determinar aún las secuelas que necesariamente tendrá porque todavía está bajo tratamiento médico”. En virtud de que El Archi manifestó que “veía doble” y que para “corregir” ese defecto tiene que mover su cabeza hacia un costado, el doctor León también tomó en cuenta otro dictamen médico que el 13 de diciembre de 2011 elaboró el cirujano oftalmólogo José Trujillo. Tras revisar las lesiones de Solís en cara y cráneo, el segundo especialista determinó que presenta diplopía oblicua (visión doble) ocasionada por la conmoción cerebral que sufrió y que, aunque no pone en riesgo su vida, sí afecta su vida laboral y la función visual. “Tarda seis meses en recuperarse y casi siempre no es total la recuperación de la función, pues hay repercusión sobre la funcionalidad de columna cervical, ya que se está induciendo una posición anómala de la actitud de la cabeza. El paciente tiene que mantener la cabeza todo el tiempo inclinada hacia el hombro derecho para evitar ver doble y esto repercute en el aparato músculo-vertebral cervical”, indicó Trujillo en su reporte. Luego de conocer el resultado del IJCF, el procurador de Jalisco, Tomás Coronado Olmos, indicó que la querella quedaría resuelta con la reparación del daño por parte de El Canelo Álvarez. “Si lo vemos desde el punto de vista jurídico no hay mucho futuro más que la reparación de los daños ocasionados. Tarde que temprano se tendrá que concluir esta averiguación previa y también ver la posibilidad de que en la vía conciliatoria pudiera resolverse este caso”, dijo. Cuestionado en cuanto a la supuesta protección que la dependencia a su cargo está dándole al boxeador de Televisa, el funcionario recalcó que no hay favoritismo y que “nunca” ha tenido contacto “con el joven Canelo Álvarez”. “Dice el procurador que mis lesiones no son graves y que tardan menos de 15 días en sanar. ¿Por qué minimiza las lesiones que sí pusieron en riesgo mi vida? En meses no he podido volver a mi trabajo, apenas empecé a entrenar (el 13 de marzo) y ya perdí dos peleas que tenía contratadas para diciembre y febrero”, cuestiona El Archi.   Versiones de “El Canelo” y su hermano Fue el 7 de diciembre cuando finalmente El Canelo Álvarez se presentó ante el Ministerio Público, aunque se reservó su derecho a declarar y solicitó hacerlo por escrito. Y así lo hizo, pero hasta dos meses después. En su declaración afirma: “quien tuvo el incidente con El Archi fue mi hermano Juan Ramón Álvarez Barragán”. El Canelo explica que en su primera comparencia se rehusó a declarar porque al “tener vínculos de parentesco con el inculpado”, de acuerdo con el artículo 197 fracción I del Código Procesal, no tiene la obligación de hacerlo. “Niego los hechos que aparecen en mi contra; esto es, niego cualquier tipo de participación en los hechos que señalan El Archi y sus testigos (...) la verdad de los hechos, como lo manifesté, es que mi hermano Juan Ramón Álvarez Barragán fue quien tuvo alguna diferencia con el aquí denunciante.” Álvarez expuso que vio de lejos a Ulises Solís en la Barranca de Oblatos cuando llegó a correr (a las 7.30 a.m.) a la pista que ahí se encuentra, y “como es costumbre” no lo saludó. Sostiene que él ni siquiera vio el supuesto incidente entre El Archi y su hermano, sino que cuando ya se iban del lugar, su entrenador Edison Reynoso le platicó que como Ulises Solís “insultó y agredió” a Juan Ramón Álvarez, éste se defendió pero que “no pasó a mayores”. El boxeador refiere en su declaración que en la entrada de la Barranca su manager José Chepo Reynoso le preguntó qué había pasado porque El Archi se le acercó para decirle “‘mira lo que me hizo el hermano de tu canelito’, apuntándose a la boca, y se retiró, a lo que yo le dije que Eddy me venía comentando que mi hermano tuvo un incidente, pero que yo desconocía cómo ocurrieron los hechos porque no estuve presente y mi hermano no me había dicho aún lo que pasó, ya que él se había quedado en la pista”. En dicha declaración, que redactó el 31 de enero último, Santos Saúl Álvarez Barragán insiste en que el denunciante pretende obtener beneficios económicos por una lesión que “nunca” cometió, “ocasionando con esto un daño hacia mi imagen y mi persona”. El 10 de febrero ratificó su declaración y proporcionó un domicilio en el que podría localizarse a su hermano Juan Ramón. El 24 de febrero, este último se presentó a declarar en el Ministerio Público acompañado de los abogados de su hermano Saúl, pero cuando los litigantes vieron que El Archi estaba presente decidieron que la declaración se haría por escrito. Con fecha 1 de marzo, Juan Ramón Álvarez declaró por escrito lo siguiente: cuando alrededor de las 7:40 horas se dirigía a la pista para comenzar su rutina vio “que venía subiendo El Archi, quien empezó a decir; ‘eh, pinches hermanos putitos, ese canelito es producto de la publicidad y valen pura madre’, a lo que yo le contesto: ‘¿qué, estás ardido porque mi hermano te superó?’, y en eso se me dejó venir a golpes esquivando yo el primero y conectándome uno en las costillas y yo lo golpeé en la quijada con el fin de detener su agresión, lo que así sucedió; en eso llegó un muchacho y le dijo al Archi ‘ya déjalo, luego nos la sacamos’, por lo que continuamos nuestro camino hacia abajo a la pista”. Pero El Archi sostiene que Juan Ramón miente. Explica: “Se está echando la culpa el hermano para limpiar la imagen de Saúl, pero si ya declaró que fue él, ¿por qué no lo consignan? Esos delitos se persiguen de oficio y no lo están haciendo. Ya presenté una queja en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (que quedó radicada con el número 4594/2012 en la Segunda Visitaduría) para ver cómo me pueden ayudar porque es evidente que no están cumpliendo con su trabajo”. –¿Está usted dispuesto a negociar con El Canelo para retirar la denuncia? –Voy hasta donde tope porque no es justo que toda la averiguación previa la hayamos hecho nosotros, mi familia y mis abogados. Nosotros andamos repartiendo los citatorios, tuvimos que decirles dónde encontrar al Canelo porque el Ministerio Público no sabía dónde notificarlo. No estoy de acuerdo en que la justicia sea para los que tienen influencias y amigos. “Varias veces sus abogados, que por cierto los cambia a cada rato, se han acercado para llegar a un acuerdo; a mi hermana le dijeron que les presentáramos una propuesta para conciliar y que esto no llegara a más. Les llevamos mis dos contratos firmados con la cantidad que estoy dejando de percibir por su culpa (200 mil dólares por cada uno). Y nada más dijeron: ‘les avisamos’. Jamás volvieron a pararse. Y luego empezaron a presionar con amenazas a mí y mi familia. Me han llegado hasta rumores de que si El Canelo pierde y me tiene que pagar voy a colgar los tenis.”

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