Boxeo: La muerte como negocio

domingo, 10 de noviembre de 2013
El fallecimiento del boxeador Francisco Frankie Leal luego de ser noqueado en la función del pasado 19 de octubre en Cabo San Lucas, se agrega a otros que pudieron evitarse de existir controles más estrictos para la concesión de licencias y permisos médicos a los pugilistas. El trasfondo oscuro de estos casos lo constituyen las promotoras y las televisoras, cuyo único interés es enriquecerse a costa de peleadores que, ávidos de gloria e impulsados por la necesidad económica, arriesgan sus vidas sin contar con seguros médicos ni garantías para sus familias en caso de muerte. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Luego de un gancho propinado por Raúl Hirales, Frankie Leal retrocedió sólo para recibir más castigo. Indefenso, intentó sujetar a su adversario pero le faltó fuerza. Enseguida le conectaron dos golpes más, uno detrás de la oreja izquierda y, cuando estaba por sonar el campanazo final del octavo episodio, luego vino el impacto demoledor en el cuello. El réferi Arturo Cota Sandoval, también presidente de la Comisión de Box de Cabo San Lucas –fue nombrado titular del organismo un día antes de la pelea–, no se percató del golpe prohibido. Luego de una voltereta, Leal cayó de espaldas. Intentó levantarse pero se desplomó en su propia esquina. Quedó sentado y ya no logró ponerse de pie. Le hicieron un par de preguntas que alcanzó a responder, pero estaba más que noqueado. No podía sostener los brazos ni mantener erguida la cabeza. Su respiración era agitada. El doctor Adolfo Rodríguez, jefe de los servicios médicos de la Comisión de Box de Los Cabos, le sujetaba la cabeza y le pedía que no cerrara los ojos. A gritos, pidió que le llevaran un collarín pero los socorristas de la Cruz Roja no contaban con él. Algunos asistentes al auditorio municipal de Los Cabos le gritaban: “¡Acuéstelo porque no está respirando bien!”, a lo que él respondió: “Soy el médico de la Comisión, no vengan a decirme lo que debo hacer”. Así lo cuenta el apoderado y primo del pugilista, Miguel Barraza. En un intento por reanimarlo, Rodríguez le gritó: “¡No te vayas para abajo!”, pero no reaccionaba. Con dificultad, Leal fue retirado del ring para dar paso a la función estelar, protagonizada por Omar Chávez –hijo del expugilista Julio César Chávez– y Joachim Alcine. En el trayecto al hospital, Barraza avisó a los paramédicos que Frankie no respiraba. “Como la ambulancia no tenía tanque de oxígeno, los socorristas me dieron una pequeña bomba de aire que no sirvió para nada. Cuando le di respiración boca a boca reaccionó ligeramente. Repetí la maniobra durante un tiempo y subieron los códigos, los niveles”. Cuando la ambulancia llegó al Centro Médico Cabo San Lucas, la puerta de emergencia estaba cerrada. Finalmente lograron entrar y en cuanto ingresó a la sala comenzaron a brindarle la atención necesaria. “Lo acompañé hasta ahí, pero me pidieron que saliera. No supe nada hasta que nos avisaron que debían hacerle una tomografía en otro hospital, porque donde estaba no había el equipo ni los especialistas para atenderlo. Pedimos que se lo llevaran de una vez, sin embargo, respondieron que no tenían la ambulancia adecuada”, cuenta el promotor. De Cabo San Lucas lo llevaron a un hospital de La Paz, antes de trasladarlo al UC San Diego Medical Center, de San Diego, California. En este nosocomio realizaron estudios que revelaron un grave daño cerebral. En un intento por salvarle la vida le indujeron un coma y lo intubaron, pero todo fue inútil. Una semana más tarde, el 26 de octubre, fue desconectado del respirador artificial, un día después de cumplir 27 años. Originario de Mexicali, Baja California, Francisco Leal debutó en 2005. Realizó 31 peleas, con 20 triunfos, 13 de ellos por nocaut; ocho derrotas y tres empates. No contaba con seguro médico ni seguro de vida.   Abandono   La trágica función boxística fue organizada por Zanfer Promociones, de Fernando Beltrán, en sociedad con Eco Promotions, de Edrulfo Castillo, y el gobierno del municipio de Los Cabos. El combate se transmitió por TV Azteca, cuyos comentaristas cuestionaron las tácticas empleadas por Hirales. No obstante, señalaron que el tercero sobre el cuadrilátero tuvo mucha culpa de lo ocurrido e insistieron en que Frankie no recibió la atención médica adecuada, tras derrumbarse en su esquina. Ésta no es la primera ocasión que Zanfer se involucra en problemas. En marzo de 2009 murió Marco Nazareth, de 24 años, a consecuencia de un paro cardiaco por el fuerte castigo que recibió de Omar Chávez en un combate realizado en Puerto Vallarta, Jalisco. El pugilista sólo tenía un récord de cuatro victorias y tres derrotas. A finales de ese año, este semanario documentó la manera en que la promotora de Fernando Beltrán abandonó a su suerte al peleador costarricense Alejando El Timón Martínez, después de quedar en estado vegetativo crónico a consecuencia de la golpiza propinada por su oponente, Alejandro El Topo Rosas (Proceso 1729). De acuerdo con el reporte, Zanfer le adeudaba más de 3 millones de pesos a la clínica donde fue internado Martínez. La empresa tampoco pagó a la familia del peleador los 30 mil pesos pactados en el contrato. Por gestiones del cónsul general de Costa Rica en México, Carlos Pantoja, el joven fue trasladado a su país, donde falleció en agosto de 2012 luego de permanecer tres años en coma. El 23 de octubre último Beltrán difundió en la página web de Zanfer el siguiente comunicado: “Como empresa hicimos con mucha responsabilidad lo humanamente posible para tratar de salvar su vida, y ahora sólo nos queda unirnos a la pena que embarga a su familia, a la familia boxística, y tratar de ayudar en lo que sea necesario”. Sin embargo, la esposa de Frankie, Laura Coronel, desmintió al empresario al anunciar que su marido aún estaba conectado a un respirador artificial en el UC San Diego Medical Center, de San Diego. Como ya se indicó, Leal falleció el 26 de octubre. Por su parte, Miguel Barraza adelanta que realiza consultas con su equipo de abogados para entablar una demanda contra la Comisión de Boxeo de Los Cabos, por lo que considera deficiencias en la organización de la velada. La querella incluiría al doctor Adolfo Rodríguez y a la Cruz Roja local, por presunta negligencia médica. El 31 de marzo de 2012, Leal se salvó de morir tras ser noqueado en el décimo episodio por el ruso Evgeny Gradovich, en San Antonio, Texas. Fue retirado en camilla y hospitalizado en una clínica de esa ciudad. Ese día, la Comisión de Box y Lucha Libre de Mexicali anunció, en voz de su vicepresidente Raúl Wilhelmy, que estudiaba la posibilidad de suspender al boxeador porque no solicitó permiso al organismo para pelear en Estados Unidos. Es curioso que ahora como presidente de ese organismo, el mismo Wilhelmy le otorgara a Frankie la licencia para su última pelea. Leal permaneció inactivo durante 10 meses, hasta que a comienzos de 2013 la Comisión Atlética de Nevada autorizó su licencia. Según Wilhelmy, ese organismo le practicó al gladiador resonancias magnéticas, encefalogramas y exámenes del corazón. Salió muy bien de todas las pruebas. El 22 de octubre Wilhelmy dijo a la cadena ESPN: “Vino por su salida a México, lo envíe a servicios médicos para sus exámenes. Estaba bien y casi en su peso”. El pasado 19 de abril Leal reanudó sus actividades. Cayó ante César Juárez en decisión dividida. En su segunda pelea, antes de enfrentar a Hirales, venció a Germán Meraz por decisión unánime, el 9 de junio.   Presagios   Por sus antecedentes, Leal era una apuesta muy arriesgada. Tanto que el vicepresidente de la empresa Top Rank, Bruce Trampler, escribió en su cuenta de Twitter que su muerte no le sorprendió: “No era como en un juego de dados. Casi murió el año pasado en Texas, pero lo buscó y esta vez fue demasiado lejos, casi suicida”. Agregó: “Todos los peleadores deben tener el derecho de dictaminar su destino; sólo pienso que esa muerte pudo ser tan predecible como evitable y que su entrenador debió retirarlo a tiempo”. Para Miguel Barraza, Trampler es la persona menos indicada para hablar del tema “porque él como matchmaker les habla a los entrenadores para pedirles peleadores con apenas una semana de anticipación nada más para dar el peso. Haga de cuenta que les da la oportunidad. A él no le importa si están en condiciones. Esto es algo del destino, que no se veía venir”. En entrevista con Proceso, Miguel Barraza precisa que empezó a trabajar con Leal 10 meses después de su combate con el ruso porque su anterior apoderado lo abandonó. Aclara que después de esa pelea Frankie volvió a realizarse tomografías y resonancias magnéticas. “Salió completamente bien. Si en 10 meses no aparece nada, pues no tienes nada. Caso contrario, la Comisión Atlética de Nevada le hubiera negado la licencia”. Añade: “Estoy consciente de que en el ring puede pasar cualquier cosa. Por eso hablé con Frankie y le dije: ‘Si necesitas peleas yo te apoyo, te las consigo pero con tiempo, y no como la que me ofrecieron contra el cubano Guillermo Rigondeux en una semana’. Me han ofrecido varias peleas así y no las he tomado si no son con un mes o mes y medio de antelación, para estar preparado. Siempre les digo a los promotores: ¿Para qué quieren un combate si no va ser en igualdad de condiciones? ¿No prefieren dos peleadores que den lo mejor de sí mismos?”. Señala que hubo descuidos en la atención médica a su representado: “El mismo réferi preside la Comisión de Box. No conozco el reglamento, pero si eso está permitido es poco ético porque el titular de la Comisión de Box debe estar pendiente de la ambulancia y de lo que pasa alrededor. Además, el equipo de Hirales y el nuestro tuvimos que buscarlo para que nos firmara los vendajes, y los peleadores estaban a cinco minutos de subir al cuadrilátero”. También comenta que el pleito entre Hirales y Leal se pactó con mes y medio de anticipación, y plantea que la Comisión de Box de Mexicali le practicó exámenes: “Físicamente estaba muy bien. Esto fue un golpe. A cualquiera le puede pasar por más listo o bien parado que esté. Nada más que se presentaron muchos detalles desde que lo dejaron sentado en el ring hasta su traslado a la clínica. El tiempo que pasó fue vital. Si le hubieran puesto oxígeno inmediatamente, cuando estaba en la esquina, hubiera sido un caso diferente.” En entrevista con este semanario el director del Centro Médico Cabo San Lucas, Andrés Flores Gómez, plantea que Leal llegó a la clínica en muy malas condiciones: “Vino en un estado de gravedad extrema, en paro cardiorrespiratorio. Así lo informé a sus familiares, les dije que haríamos todo lo posible por salvarlo”. Para hacerle la tomografía, Leal fue enviado a un hospital cercano a esta clínica privada, “donde un neurocirujano pudiera atenderlo. En la zona de Los Cabos no hay neurocirujanos, por ello se informó a la familia que era urgente el traslado del paciente a La Paz”, reconoce el doctor Flores, quien afirma: “son básicos los primeros minutos de atención médica, pero no tengo la capacidad para decir si fue bien atendido o no, porque no estuve presente en el lugar”.   Deslindes   El presidente de la Comisión de Box de Los Cabos, Arturo Cota Sandoval, quien fungió como réferi de la contienda, se deslinda y asegura que no fue una pelea agresiva ni contundente: “El chavo se desvaneció al terminar el conteo que le hice. Fue una gran sorpresa que nadie imaginaba porque no se le aplicó ningún nocaut o un golpe rotundo. Peores nocauts se han visto en el boxeo. Como réferi consideré una pelea ni para allá ni para acá”. Dice que subió de réferi porque en la actual comisión, cuya presidencia asumió en la víspera de la función sabatina en plena ceremonia de pesaje, no hay gente que sepa dirigir una pelea. “Me vi obligado a subir al cuadrilátero. Soy réferi de años y subí a cumplir”. Según Cota, la atención médica proporcionada a Frankie “fue rápida. No nos quedamos parados, o dijeras que tuvimos 10 o 20 minutos en el ring”. Acepta que desconocía los antecedentes del peleador. “Se me hace muy raro, pues dicen que lo noquearon hace un año y fue llevado en ambulancia al hospital. No sé por qué no le dieron peleas en Estados Unidos o ¿qué pasó?”. Esta comisión realiza a los peleadores los estudios más prácticos: “chequeos de presión, de vista, que no vengan golpeados, que no traigan las muelas picadas, alguna enfermedad como gripa o fiebre. La revisión se hace a la hora del pesaje”, revela Cota, quien también fungió de réferi de la función estelar en la que Omar Chávez derrotó al canadiense Joachim Alcine. Chávez se adjudicó el triunfo por decisión unánime en 12 episodios, apenas un día después de asistir como invitado a la fiesta en la que fue abatido Francisco Rafael Arellano Félix por un sicario disfrazado de payaso mientras el anfitrión celebraba su cumpleaños número 63. Entre los convidados al festejo también se encontraba el exfutbolista Jared Borgetti, actual comentarista de la cadena ESPN. El semanario Zeta, editado en Tijuana, reveló que Omar Chávez llegó acompañado de su equipo, de al menos 10 personas. Tuvo que ir a declarar ante la Agencia del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia estatal.

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