Una obra maestra de impudicia jurídica

miércoles, 6 de noviembre de 2013
Hace seis años, cinco soldados fueron acusados de filtrar información a El Mochomo Beltrán Leyva. ¿Las pruebas?: una libreta que se materializó de la nada, un audiocasete sin dueño y una USB que no aparece. Los jueces le han ido rehuyendo al caso, y el juicio apenas acaba de recalar en un tribunal militar. Hoy, por primera vez, los acusados hablan y denuncian las irregularidades de su proceso. Todo empezó mal: ni siquiera está claro dónde se detuvo al capo que desató el lío. MÉXICO, D.F. (Proceso).- Enero 21 de 2008. Eran las 3:25 horas. “Estaba en mi casa, acostado, cuando escuché ruidos, voces de gente en la puerta. Abrí la persiana. (Hombres armados) estaban apuntándome por la ventana. En ese instante tumbaron la puerta de acceso y otra de madera. (A la planta alta de la casa) subieron muchos militares, me pusieron una capucha en la cabeza. Me llevaron a la sala de la casa, en donde me tuvieron como dos horas. De ahí me sacaron a la calle, me subieron a una (camioneta) van y me trasladaron al aeropuerto, supongo, porque se oían los aviones. Luego me trasladaron a la Ciudad de México en una aeronave. Al llegar me quitaron las vendas de la cabeza y me presentaron con los periodistas…” Ésta es parte de una declaración que Alfredo Beltrán Leyva El Mochomo rindió el 11 de marzo de 2009. “Me subieron a un helicóptero y me bajaron en las instalaciones de la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, hoy SEIDO). En un cuarto dos mujeres me pedían que ‘pusiera’ a mi hermano Arturo; les dije que no sabía nada de él…”. En otra declaración, el 25 de mayo, añade: “Los militares entraron, revolvieron toda la casa y no encontraron nada ilícito. ¿Cómo es posible que dos días después supuestamente hallen un arma de fuego? Resulta ilógico”. Cinco días después de la detención de Alfredo Beltrán, cinco soldados fueron detenidos por la Policía Judicial Militar, acusados de proporcionar información a ese capo. Las autoridades difundieron que los nombres de los cinco aparecieron en una libreta encontrada durante la captura de Beltrán Leyva. Además, en un audiocasete se incriminaba a uno de ellos. Sin embargo, según la versión oficial, la detención se realizó no dentro de la casa, sino afuera. Supuestamente, Beltrán Leyva iba en una camioneta BMW modelo X3 junto con otras tres personas. Llevaba 900 mil dólares, un estuche con 11 relojes finos, un fusil AK-47 y ocho armas cortas. Después de casi seis años en prisión y procedimientos en al menos tres tribunales, los militares acusados decidieron hablar por primera vez... Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1931 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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