"El Chapo", sus rutas y alianzas en Colombia

martes, 26 de febrero de 2013
Advertida por el presidente Juan Manuel Santos, la Policía Nacional de Colombia abrió una investigación para detectar la presencia y el modus operandi del Cártel de Sinaloa. Así, se encontró que la organización delictiva opera en tres departamentos del país y ha tejido alianzas con una de las bandas criminales locales en la zona del Pacífico. Consultados al respecto, varios investigadores advierten acerca de los riesgos que ello implica, pues temen que los operadores del Chapo en Colombia se involucren en la lucha de las mafias locales que se disputan el control de las rutas del narcotráfico. BOGOTÁ (Proceso).- Frente a las versiones de que El Chapo Guzmán y sus seguidores operan en Nariño y otros departamentos, el presidente Juan Manuel Santos ordenó al jefe de la Policía Nacional de Colombia (PNC), general José Roberto León Riaño, y a la fiscalía iniciar una investigación para hacer frente a los narcotraficantes mexicanos. El jueves 14, al encabezar un consejo de seguridad en el departamento de Tumaco, Santos señaló: Existen “rumores (sobre) la posible presencia de miembros de los cárteles mexicanos aquí en el departamento de Nariño” y por ello “le dimos instrucción al señor director de la policía para que, junto con la fiscalía, investiguen bien si hay lugar para creer que esos rumores puedan ser ciertos. “No tenemos conocimiento de ninguna información concreta, pero me dicen varias personas que los rumores son crecientes, de la presencia de los cárteles, en particular el de Sinaloa, en algunas zonas del departamento de Nariño, cosa que por supuesto combatiremos y no permitiremos por ningún motivo.” La presencia aquí del Chapo y su cártel es algo más que un rumor, según fuentes de inteligencia de la PNC consultadas por el reportero. Gracias a las alianzas con organizaciones locales, el Cártel de Sinaloa –también conocido como Cártel del Pacífico– logró establecerse en el país y hoy tiene presencia en tres regiones desde el año pasado: Los Llanos Orientales, una extensa zona de sabanas tropicales al sureste de esta capital; el suroccidental departamento de Nariño, y Buenaventura, en el estratégico puerto de acceso del Pacífico colombiano, ubicado 341 kilómetros al suroccidente de Bogotá, aseguran a Proceso los entrevistados. Uno de ellos, vinculado a una investigación de la PNC, asegura incluso que “hay un intento del Cártel de Sinaloa por obviar intermediarios y acercarse a las fuentes primarias de producción y tráfico de drogas en Colombia”. El mismo jueves 14, agentes de inteligencia e investigadores de la PNC se desplazaron a la zona y detectaron que en Nariño, colindante con Ecuador, y en el puerto de Tumaco –que se utiliza para embarcar cocaína hacia Centroamérica y México por el Pacífico–, los narcos mexicanos controlan los cultivos de hoja de coca y los laboratorios instalados en ese entorno para procesarla. A finales de 2012 llegaron a Nariño varios narcotraficantes mexicanos y de inmediato se pusieron en contacto con los jefes locales de Los Rastrojos, la banda que disputa el mercado de las drogas a Los Urabeños. Los encuentros han dejado decenas de muertos, dicen los lugareños. De acuerdo con la PNC, los mexicanos son miembros del Cártel de Sinaloa y “entran y salen del país”; con el apoyo de Los Rastrojos, dicen los agentes consultados, supervisan en forma directa los cultivos de la hoja de coca y los laboratorios en los que ésta se procesa, algunos de los cuales se localizan en territorio ecuatoriano. Según ellos, la salida de los cargamentos se efectúa por el puerto de Tumaco. “Vemos una intención del Cártel de Sinaloa de asumir la supervisión y el control de todo el proceso: la producción, el procesamiento y el transporte de la droga desde Colombia”, dice uno de los policías consultados. Los enviados del Chapo –“gerentes del narcotráfico más que pistoleros”, según la PNC– se desplazan por el corredor que va de Tumaco al municipio de Ipiales, frontera con Ecuador, ubicado a unos 178 kilómetros al sureste del puerto. “Es una zona de mucha conflictividad delictiva y un corredor estratégico para el narcotráfico por las salidas que tiene la droga hacia el Pacífico y Ecuador y porque ahí tenemos cultivos y laboratorios. Los mexicanos buscan el control de toda la cadena”, dice al reportero uno de los entrevistados. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1895 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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