La versión cruel de "El Rey Lear", por Hugo Hiriart

viernes, 12 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Este viernes 12 de abril se estrena la obra El rey Lear, de Shakespeare, bajo la dirección y adaptación del dramaturgo Hugo Hiriart, quien después de 10 años de ausencia en los escenarios mexicanos dirige esta pieza sobre las vicisitudes de la vejez. El teatro Sor Juana Inés de la Cruz del Centro Cultural Universitario será la sede de la puesta que se inaugurará el jueves a las 20:00 horas, y con 14 funciones programadas hasta el 5 de mayo. El elenco está conformado por el actor colombiano Germán Jaramillo –como Rey Lear–, Fabiana Perzabal, Sonia Franco, Frida Castañeda, Francisco Mena, Israel Islas, Erwin Veytia, José Carlos Rodríguez, Guillermo Guioto, Tomás Rojas, Alán Alarcón, Álvaro Guerrero, Roberto Ríos Raki y Úrsula Pruneda. En entrevista con Proceso, tanto Hiriart como Jaramillo –de 70 y 60 años respectivamente– coinciden en que adaptar y dar vida a un papel como el del Rey Lear, un soberano que pierde la fuerza física y mental por su edad, es abordar una temática universal. “Esta puesta es sobre la pérdida del poder, la fuerza, el vigor, la vivacidad, de cuando un viejo queda en manos de los demás y no hay forma de oponerse, no porque no se quiera, sino porque ya no se puede. Y cuando digo viejo me refiero a todos porque todos –los que tenemos suerte– llegamos”, dice Hiriart. Articulista y escritor de diarios y revistas, exdirector del Instituto Cultural Mexicano de Nueva York y exagregado cultural de México en el consulado de esa ciudad, Hiriart explica que realizar (a propuesta suya) El rey Lear fue producto de año y medio de trabajo, de traducción y adaptación sobre todo; reducir la pieza (la original de Shakespeare dura cuatro horas y media), dice, era lo idóneo para estos tiempos. Su versión dura hora y media. “Traduje la obra con unos alumnos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) a verso moderno, al tiempo que la iba reduciendo y adaptando. Ahora no soportamos cuatro horas y media, vivimos una vida de respuestas más rápidas. La obra es un tragedión de Shakespeare, más que la tragedias griegas, porque se inicia como una comedia y lentamente se tuerce a algo trágico y horripilante, y me interesaba mucho que diera esa vuelta de tirabuzón”, explica. Tras 10 años sin dirigir, Hiriart, Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009, se sabe mucho más atento: “Para un viejo lo mejor es tener contacto con los jóvenes, porque tienes la capacidad de ayudarles. A mí me gusta estar rodeado de mis alumnos, de gente de entre 20 y 30 años, porque eso evita que te fosilices, que entiendas el arte nuevo, que tu arte es mi arte y todo eso.” –¿Cómo se siente al dirigir después de tanto tiempo? –Puedo decir que estoy más atento a los detalles, antes no era así y me lo tomaba a juego, pero ahora lo hago con más detenimiento. Aquí por ejemplo hay un drama paralelo con las dos hijas malas y la buena, en el teatro de Shakespeare no había salidas y es muy detallista. –¿Busca transmitir algún mensaje en el espectador? –No quisiera producir ningún mensaje específico, que sean los espectadores que interpreten y que cada uno piense lo que quiera, no es una obra con mensaje y hay tantas versiones como espectadores, uno de uno y otro de otro son distintos y eso es lo bueno del teatro. Esta puesta es de una crueldad insoportable e ilógica, quién sabe de dónde le salió a Shakespeare, porque es tan cruda que le cambiaron el final por dos siglos y le hicieron un final feliz, y así estuvo hasta que llegó Edmund King y se refirió a los originales y dijo “así no es la obra”. El dramaturgo, profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) desde hace seis años (imparte literatura oriental, estética literaria y guión), concluye: “Los jóvenes creen que viven en la inmortalidad, pero todas las etapas son cortas. La vida es más larga y tiene más que la juventud, como decía Eriksson, el psicólogo: en la vida hay etapas que hay que saltar, de niño a adolescente, de adolescente a joven, y de joven a autónomo. La vida dista mucho de ser paradisiaca y perfecta.” Por su parte Germán Jaramillo, amigo de Hiriart y su esposa la cineasta Guita Schyfter, con quien trabajó recientemente en la película Huérfanos sobre el político liberal Melchor Ocampo, explica su papel como Rey Lear: “Lo interesante de la adaptación es que es una mirada de hoy sobre Shakespeare, una reflexión de hoy en día que puedes situar en una metrópoli tan fascinante como México, cuando tener 80 años y tratar de cruzar Insurgentes para tomar el Metrobús es complicado, es de una reflexión entre ser anciano y el mundo de hoy, situada con el poder de un rey que en un acto de insensatez divide el reino en tres y con esto desata una guerra, la pérdida de las hijas, el engaño la imposibilidad de defensa y la absoluta impotencia”, dice. Jaramillo, próximo a cumplir 40 años como actor (fundador del Teatro Libre de Bogotá, Colombia, y del ID Studio Theater en Estados Unidos), narra: “Cuando era joven hice esta obra pero en el papel del Conde de Kent, en Colombia, y desde entonces soñé con hacer el papel del rey y acercarme a los tobillos del más grande poeta. Así que celebrar mis 40 años de actor en un escenario como el Centro Cultural Universitario, con los actores con los que la comparto y dirigido por Hugo en esta adaptación, es muy grato.” Las funciones son jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00. Una vez terminada la temporada, existe el proyecto de llevarla a Bogotá, Colombia.

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