El ocaso del rey Juan Carlos

martes, 16 de abril de 2013
La figura que el rey español Juan Carlos se forjó como garante de la legalidad por su papel en la transición de la dictadura a la democracia se desmorona escándalo tras escándalo. Sus safaris, una presunta relación extramarital y un caso de corrupción en el que está implicada su hija Cristina han deteriorado esa imagen. Ahora hasta los sectores más conservadores empiezan a hablar de abdicación. MADRID (Proceso).- La corona española vive sus peores momentos en los 38 años de reinado de Juan Carlos de Borbón, quien está envuelto en numerosos escándalos, y ahora se abre el debate sobre su posible abdicación. Los bonos que el monarca obtuvo como garante de la estabilidad durante la transición a la democracia o como símbolo de unidad nacional parecen agotados. Sufre un acelerado deterioro de su imagen, el respaldo popular está en números rojos y sus capacidades físicas están mermadas: Tiene movilidad limitada por una reciente intervención quirúrgica por una hernia discal, lo que se suma a una cadena de operaciones previas por la fractura de la cadera derecha, la implantación de una prótesis en la rodilla, otra en la cadera izquierda y la extirpación de un nódulo en un pulmón. Dos hechos más tienen en vilo a la corona: El safari de Juan Carlos de Borbón para cazar un elefante en Botsuana en abril de 2012 –en una semana en la que la economía española estuvo a punto de necesitar un rescate financiero, atenazada por un desempleo de 26%– y el proceso judicial por malversación de fondos públicos y fraude contra su yerno, Iñaki Urdangarin, en el que la hija del rey, la infanta Cristina, fue imputada y está a un paso de sentarse en el banquillo por “cooperación necesaria” en esos presuntos delitos. Lo insólito es que el debate sobre la posible renuncia real surgió de la prensa identificada como monárquica. El pasado 22 de febrero José Antonio Zarzalejos, exdirector del ABC, diario de clara tendencia monárquica, tituló su colaboración en el diario digital El Confidencial, “El rey baraja ya la abdicación”. En entrevista con Proceso Zarzalejos sostiene que “el rey ya no tiene capacidad ni energía para reinar y mantenerse al frente de la jefatura del Estado”. Se dice convencido de que “éste es el momento de la abdicación”, porque actualmente “el rey forma más parte del problema que de la solución”. Añade: “Al estar España regida por una monarquía parlamentaria, el jefe del gobierno (Mariano Rajoy) y el líder de la oposición (Alfredo Pérez Rubalcaba) deben tener el arrojo de hacerle ver al rey que es el momento de abdicar para que el príncipe Felipe sea proclamado rey y, por ende, jefe del Estado español. No puede ser ésta una decisión personal sino un proceso institucional; el rey está sometido al Parlamento y al gobierno, no es un poder autónomo por derecho divino”. Jesús Cacho, director del periódico digital vozpopuli.com, reveló que el anuncio de la abdicación se tenía preparado para la Semana Santa, pero la anticipación del líder de los socialistas catalanes, Pere Navarro, sugiriéndola frenó la operación orquestada en La Zarzuela, según su columna del 3 de marzo pasado. Los medios españoles, hasta hace unos años blindaje de la figura de la familia real, hoy se ocupan cotidianamente del juicio del caso Nóos y de los escándalos de la realeza. El domingo 7 El País dedicó su nota principal, cinco páginas y el editorial al debate sobre el futuro de la monarquía, incluida una encuesta de Metroscopía que reveló que la valoración ciudadana del rey se desplomó de 21% en diciembre a menos de 11% en marzo, poco antes de conocerse la imputación a la infanta Cristina. Zarzalejos asegura que entre el equipo del rey en La Zarzuela ya se “ven escenarios y se barajan hipótesis” de la abdicación, pese a que Juan Carlos “aún no está convencido” de tomar esa decisión.   La amiga del rey   Pero el rey arrastra otro tema espinoso: Corinna zu Sayn-Wittgenstein, una aristócrata alemana de 48 años con la que mantiene una “entrañable amistad” (como declaró ella) desde 2004 y quien en una entrevista divulgó su papel como broker en asuntos sensibles para el gobierno y para grandes trasnacionales españolas. Corinna Larsen mantiene el título de princesa y el apellido desde su matrimonio con el aristócrata alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein, de quien ya está divorciada. El nombre de esta apasionada del arte y de la cacería, con una red de contactos que incluye a empresarios, mandatarios, monarcas europeos y árabes, apareció cuando se supo que fue la organizadora de la cacería en Botsuana, donde Juan Carlos sufrió el accidente que le provocó la fractura de cadera. El viaje fue sufragado por el magnate sirio Mohamed Eyad Kayali. El intempestivo regreso del monarca para ser operado de emergencia en Madrid dejó al descubierto que de ese viaje privado no estaban enterados el gobierno de Mariano Rajoy ni el Parlamento. “Lo siento. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, se disculpó días después el rey. Desde entonces el caso ocupó los principales espacios en la llamada prensa rosa por la relación de Corinna con el rey –periódicos alemanes, como Bild, hablaron sin tapujos de una relación sentimental– y los medios españoles, principalmente El Mundo, El País y digitales como El Confidencial empezaron a divulgar pormenores del papel de esta consultora internacional. Con su firma, Apollonia Associates, afincada en el paraíso fiscal de Malta desde octubre de 2010, ofrece servicios de “asesoría estratégica internacional” en inversiones de gran calado. Luego se divulgó que dentro del juicio contra Urdangarin y su socio en el Instituto Nóos, Diego Torres, éste entregó el 16 de febrero al juez José Castro una serie de correos electrónicos en los que Corinna y Urdangarin intercambian mensajes sobre las gestiones que ella hacía para conseguirle al yerno del rey la presidencia del capítulo español de la fundación inglesa Laureus, que entrega los llamados “premios Óscar” del deporte. Según los correos el monarca estaba al tanto de ello: “He enviado copia a tu suegro”, le escribía ella a Urdangarin, lo que abonó al descrédito del rey. Al hacerse públicos los correos Corinna respondió con una contraofensiva mediática. El 23 de febrero El Mundo publicó una entrevista en la que reveló algo que dio un giro total al tema, que dejó la prensa rosa y se volvió un asunto de Estado. La entrevistada aseguró: “He hecho trabajos gratis, pro bono, para el gobierno español y remunerado para el sector privado, para algunas empresas”. Y añadió: “Ese trabajo que he realizado para el gobierno español, cuando se me ha pedido, ha sido siempre delicado, confidencial. Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que yo he ayudado a solucionar por el bien del país”. También habló con la revista Hola! y con el semanario francés Paris Match; esta publicación, no obstante, dedicó su portada a los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, a los que llamó “la esperanza de España”. El 10 de marzo El Mundo dio a conocer que Corinna fue la asesora de Lukoil, cuando la petrolera rusa pretendió meterse al accionariado de Repsol. Proceso (número 1674) publicó los pormenores de la operación mediante la cual Lukoil pretendía adquirir 29.9% de Repsol con el apoyo abierto de Juan Carlos pero con la fuerte oposición del servicio de inteligencia español, que advirtió de la vinculación de la petrolera con el régimen de Vladimir Putin y sus presuntas conexiones con la mafia. Fragmento del reportaje que se publica en la edicción 1902 de la revista Proceso, ya en circulación.

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