Medina Mora y Marisela Morales, exhibidos por la artera Operación Limpieza

miércoles, 12 de marzo de 2014
La Operación Limpieza emprendida en el sexenio calderonista para ser aplicada en el seno de la corrupta PGR no solamente resultó en un fracaso rotundo. Fue una injusticia artera, mayúscula. Por falta de pruebas, una a una han ido saliendo de prisión las personas que fueron procesadas bajo la acusación de colaborar con el crimen organizado. El agente Alejandro Aguilar López pasó casi cuatro años y medio en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, y cuando se presentó de nuevo en su centro de trabajo simplemente le dijeron: estás dado de baja.   MÉXICO, D.F. (Proceso).- Cuatro años, cuatro meses y cuatro días de prisión, además de su empleo, le costaron al policía ministerial de la Procuraduría General de la República (PGR) Alejandro Aguilar López la injusta acusación de la subprocuradora Marisela Morales, sostenida de manera endeble, de que trabajaba para el Cártel de los hermanos Beltrán Leyva. En abril de 2009, la Operación Limpieza estaba en su apogeo al interior de la PGR. El entonces titular de la dependencia, Eduardo Medina Mora, hoy embajador en Estados Unidos, y la subprocuradora Morales, actual cónsul en Milán, estaban empeñados en demostrar, acicateados por la DEA, que el combate al narcotráfico enarbolado por su jefe, Felipe Calderón, incluía al propio gobierno, empezando por la procuraduría. Necesitaban, pues, nombres de funcionarios y empleados, jefes y personal operativo, para darle contenido a la operación que, según anunciaron, estaba dirigida dentro de la PGR contra los protectores del narcotráfico, en especial de los Beltrán Ley­va, entonces socios de Joaquín El Chapo Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa detenido el pasado 22 de febrero. Medina Mora informó que entre octubre de 2008, cuando se inició la Operación Limpieza, y febrero de 2009, habían caído 25 funcionarios y agentes de la PGR, entre ellos Noé Ramírez Mandujano, quien fungía como titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), hoy SEIDO, cargo que heredó Morales. Cinco años y medio después, la justicia federal hizo de la operación un fracaso redondo. Todos los acusados están libres como consecuencia de la fragilidad de las pruebas, sostenidas sólo por testigos protegidos, las cuales fueron desacreditadas por jueces federales por falsas e inconsistentes. Apenas el pasado 26 de febrero, el Poder Judicial Federal puso en libertad a los dos últimos detenidos. En el clímax de la operación fueron aprehendidos el coordinador técnico de la SIEDO, Miguel Colorado González, y el exjefe de la Interpol México, Rodolfo de la Guardia García. Pero Medina Mora y Marisela Morales iban por más, entre ellos Alejandro Aguilar López, jefe de grupo de traslados de procesados en la Agencia Federal de Investigación (AFI) de la PGR, ahora sustituida por la Agencia de Investigación Criminal. Fragmento del reportaje que se publica en la edición 1949 de la revista Proceso, actualmente en circulación.

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