El proyecto para remodelar el Zócalo, detenido

martes, 1 de julio de 2014

Anunciado por el jefe de Gobierno Miguel Mancera a principios de año, el proyecto para enjardinar la plaza mayor no avanza, según confirmó a Proceso la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda. Por su parte, el arquitecto y urbanista Fernando González Gortázar, y el exsecretario del INAH Sergio Raúl Arroyo, alertan: no se trata de una plaza más y el asunto debe analizarse con sumo cuidado, mientras la exsecretaria de Desarrollo Social en el gobierno cardenista, Clara Jusidman, habla de un abortado proyecto similar en ese periodo, con traspiés de la administración zedillista.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Luego de que en enero pasado Miguel Ángel Mancera, titular del Gobierno del Distrito Federal anunciara que el Zócalo capitalino sería objeto de una remodelación, diversos intelectuales como el arquitecto Fernando González Gortázar, la exsecretaria de Desarrollo Social en el gobierno del Distrito Federal (1997-2000). Clara Jusidman, y el exdirector del Instituto Nacional de Antropología e Historia Sergio Raul Arroyo, coincidieron –cada quien por su lado– en que tocar la plaza es una cuestión de consenso técnico y sobre todo de respeto a su esencia como espacio de expresión.

Primero fue la Plaza Seminario al costado de la catedral metropolitana, en estos momentos es objeto de remodelación, y sigue el Zócalo capitalino, sobre el cual Mancera ordenó un proyecto ejecutivo a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi), así como a la Autoridad del Espacio Público (AEP), con la idea de colocar áreas verdes y convertirlo en una prioridad para el peatón, mismo que tendría que estar concluido este año.

“He pedido que me preparen un proyecto de reparación y rediseño de la plancha del Zócalo, Me parece fundamental que tenga una nueva cara, una nueva imagen, es una zona emblemática, y que se pueda disfrutar por toda la gente”, dijo.

Sin embargo, no es la primera vez que el Gobierno del D.F. quiere intervenir el Zócalo: en 1998 en el periodo de Cuauhtémoc Cárdenas (1997-1999) convocó a un gran concurso que resultó en tres proyectos ganadores presentados en el primavera de 1999, los de los arquitectos Cecilia Cortés Contreras, Alberto Kalach y Teodoro González de León.

En agosto de ese año, se publicó en estas páginas una amplia entrevista con la investigadora reforestal Silvia Loera, quien explicó que colocar jardineras movibles en la plaza “sería una farsa y un gasto inútil” (Proceso 1137).

“Para que fuere posible devolver al Zócalo su aspecto de área jardinada, habría que empezar por mejorar su subsuelo formado por relleno de cascajo y desperdicios de construcción. El subsuelo natural o ‘virgen’ del antiguo casco de la Ciudad de México –así también desde Tepeyac hasta Xochimilco–, es totalmente salobre, por lo tanto pobre y muy delgado”, explicó.

Los proyectos de los arquitectos citados coincidían en que para la rehabilitación del Zócalo habría que quitar las rejas del atrio de la Catedral (Proceso, 1171), lo que generó polémica en su momento.

En respuesta al anuncio de Mancera, el arquitecto Fernando González Gortázar escribió, el pasado 18 de abril, una carta abierta a Mancera, cuyo último párrafo resume su posición:

“Señor Jefe de Gobierno, si se quiere tocar un sitio tan sobrecargado de historia, de valores urbanos, de significado simbólico, y del profundo afecto de todos nosotros, sin duda el espacio público más importante de la nación, esto no puede hacerse sin convocar para ello a las mentes más brillantes en las diversas disciplinas que se involucran.

“No es posible anunciar tan a la ligera que la plaza del Zócalo estará jardinada: ¿cómo se llegó a esa conclusión? No creo que la opción deba desecharse a priori pero, a reserva de conocer los detalles de la solución que se proponga, esto pudiera leerse como una idea encaminada a frenar las concentraciones políticas y la instalación de campamentos de protesta, que allí se ha vuelto tristemente habitual por fallas y omisiones de autoridades diversas. La intención de mejorar la plaza central del país me parece loable. Pero ojalá que la forma de encararla no venga a dar al traste con todo, como bien puede pasar: eso sería imperdonable.”

La misiva fue apoyada con otra carta de un grupo interdisciplinario autodenominado La Tertulia del Convento, integrado por artistas e intelectuales: Eugenio Aguirre, Gonzalo Celorio, Sergio García Ramírez, Felipe Garrido, Ángeles González Gamio, Hernán Lara Zavala, Eduardo Matos Moctezuma, Silvia Molina, Carmen Parra, Vicente Quirarte, Mónica del Villar, y Sergio Zaldívar.

Sin mayor respuesta al respecto, Proceso solicitó una entrevista para conocer el proyecto ejecutivo en el área de Comunicación de Seduvi; ahí explicó que era la Autoridad del Espacio Público la encargada de responder. Pero esta instancia devolvió la ruta hacía esa área, donde la licenciada Josefina Faz respondió vía telefónica que aún no existe proyecto ejecutivo, que el primer paso sería reunir un comité interinstitucional, pero que ni siquiera está definido.

González Gortázar:

Los tiempos de la cultura

Entrevistado vía telefónica, el arquitecto Fernando González Gortázar –quien actualmente expone su obra escultórica bajo el nombre de Resúmen del Fuego en el Museo de Arte Moderno– explicó que hablar de una remodelación del Zócalo es un tema delicado que requiere especialistas de diversos ámbitos, del porqué no cree viable una plaza mayor jardinada, y sobre todo del mal uso que se le da a ese espacio desde hace unos años.

Comenzó diciendo:

“Es curioso que hubiera diecinueve años exactos entre el primer proyecto y el segundo, y dieciséis entre el segundo y el de Mancera, es poco ese refrán que dice ‘Al nopal sólo lo van a ver cuando tiene tunas’. Excepto en la ejemplar promoción de Cárdenas, creo que todos los demás –en 1981 cuando José López Portillo fue presidente también hubo un anuncio sobre remodelación– han sido caprichos de jerarcas, y el Zócalo no es un lugar cualquiera, es quizá el sitio más emblemático del país, el ombligo de México y no se le puede dar un trato como si fuera una plaza cualquiera.

“Debe ser objeto de un planteamiento relevante de lo que queremos que sea. Desde el punto de visa urbano y simbólico, en mi opinión es uno de los mejores espacios urbanos del planeta, no por la dimensión majestuosa sino por la relación que hay entre ella y los edificios alrededor, y esta austeridad, sobriedad, esta fuerza, este carácter regio que tiene el Zócalo actual, sin duda es mejorable, pero parte de esta grandeza es su espacio urbano.”

–¿Qué beneficios le ve a la posibilidad de que el Zócalo tenga jardín nuevamente, según anunció Mancera

–No le veo, da la impresión de que se trata de coartar la libre expresión, de hacer corrales que por muy jardinados que estén no dejan de ser barreras y limitar esta libertad de expresión y es muy interesante que después de los problemas con los maestros, los extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, ahora venga la idea de crear espacios no tocables, no pisables, que no puedan ser partes de las protestas. No debemos permitir que el Zócalo se convierta en un espacio sagrado e intocable, lo primero es, lo segundo no.

“Los campamentos que se han vuelto habituales, cuyo trasfondo en su mayor parte nace de las fallas y omisiones de autoridades muy diversas más que de la insensibilidad y el vandalismo a los que se achacan esos campamentos. Si tuviéramos autoridades receptivas que respondieran con talento político y sensibilidad no habría necesidad de estas manifestaciones.”

–¿Qué habría de rescatarse del proyecto ganador de Cuauhtémoc Cárdenas, si es que existe algo?

–Cuando se hizo el concurso de proyectos con Cárdenas se instituyó un jurado internacional de muy alto nivel, y unas de las cosas que movió fue a la reflexión del uso del espacio, y el obvio era el de alojar multitudes. Luego nos preguntamos, ¿debe ser lugar de estancia? ¿Por qué sí? ¿Por qué no? Y resuelto esto, de qué manera. No es que el jefe de gobierno decida si va a tener jardín o no, va más allá de eso, lo mínimo que se puede hacer es echarle un vistazo a los tres finalistas de 1998.

Luego de toda clase de marchas, plantones civiles, asociaciones, organizaciones políticas, la plaza también ha sido espacio de cultura y reflexión; en lo que va del año ha albergado las actividades de invierno organizadas por el gobierno de la ciudad, de la muestra Fuerzas Armadas, Pasión por servir a México, de algunos conciertos, de las carpas de la Aldea Digital de Telmex, y recientemente sede de la Feria de las Culturas Amigas.

Sobre los diversos usos que se le dan al Zócalo como sede, valoró:

“En los últimos lustros ha sido objeto de toda clase de abusos, se le ha utilizado para fines incompatibles con su densidad simbólica, la manera en que el gobierno federal y en ocasiones del Distrito Federal le dan uso, pero en otras como el caso de la exposición de la Secretaría de Defensa fue un exceso y falta de respeto de sentimiento hacia el Zócalo.

“Nadie tiene derecho a obstruir que los legítimos dueños –los ciudadanos– usen su espacio, y eso se está convirtiendo en un hábito que nos quita lo que es nuestro. Cuando estaba la exposición de la Secretaría de la Defensa, al recorrer la avenida Madero miré que mi remate visual dejaba de ser el Palacio Nacional y se convertía en unas grotescas y excesivas carpas de carácter publicitario de las fuerzas armadas ¡eso mueve a la indignación! Si el gobierno quiere hacerse publicidad que busque el espacio adecuado.”

Y remató así:

“Yo no tengo la solución en mis manos, cualquier cosa que se quiera hacer al Zócalo debe ser producto de la reflexión colectiva. No puedo decir lo que debe hacerse sino hablar desde mi experiencia y de lo que he aprendido de errores personales.

“No hay prisa, mas que la de la política, pero los tiempos de la ciudadanía del patrimonio y la cultura no son los de la política, no se pueden mezclar valores y la transitoriedad de un evento político con la eternidad de la ciudad y su cultura.”

Jusidman: El maltrato a Cárdenas

También sobre el tema habló Clara Jusidman, licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, quien laboró durante 20 años en el servicio público ocupando diversos cargos, entre ellos la dirección de la Secretaria de Desarrollo Social en el gobierno del Distrito Federal de 1997 al 2000, incluyendo los dos años de Cuauhtémoc Cárdenas como gobernador de la ciudad, tiempo en el cual se efectuó el concurso para la remodelación del Zócalo capitalino.

Se le preguntó a Jusidman, quien también es la actual presidenta honoraria de la Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social (Incide Social), por qué no se llegó a concluir el proyecto de Cárdenas teniendo un ganador:

“Del Zócalo recuerdo que era un lindo proyecto que tenía una fila de jacarandas, me parecía un proyecto lindo y me hubiera parecido maravilloso que se hiciera, de por qué no se hizo en realidad es un tema muy raro que no he platicado con el ingeniero Cárdenas, él se fue a la campaña rumbo a la Presidencia y se quedó en su lugar Rosario Robles y creo que simplemente ya no lo siguió.”

–Se dijo en su momento que no se hizo porque fue una cuestión del gobierno federal, de Ernesto Zedillo, quien se opuso.

–Hay que recordar que el gobierno del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en el Distrito Federal fue el primer gobierno democrático, el primer gobierno electo, el primero de izquierda, fue complicado y sí hubo maltrato al ingeniero de parte del gobierno federal, de protocolo inclusive, detalles feos, pero lo más feo fue la restricción presupuestaria y el cargo de la deuda de los gobiernos priistas.

“Cuando llegamos no había ni política de desarrollo social, fue un gobierno muy duro, porque fueron tres años y nos tocó rearmar ese aparato institucional que nos dejaron deshecho, fue una negociación dura con la gente del DIF y con la gente de salud, fue rearmar todo, recuerdo que le decía que había que organizar la casa primero antes que habitarla, por eso fue tanta la restricción presupuestal y de armar una institucionalidad de gobierno, autónomo, electo, no una dependencia del gobierno federal que hasta ese momento había sido la ciudad, hubo que armar todo desde las secretarías.”

–A qué se refiere sobre que hubo maltrato al ingeniero Cárdenas

–A que fue complicado, sí hubo cosas de protocolo que ya no recuerdo bien pero sí hubo, aunque como dije, el maltrato más grande fue el castigo presupuestario. Sufrió mucho desde el punto de vista presupuestal y del control que todavía tenía el Partido Revolucionario Institucional (PRI) sobre el congreso, fue un gobierno con pocos recursos a diferencia del de Andrés Manuel López Obrador donde hubo gente del propio PRI que buscó darle más recursos.

–¿Cuál cree que sea el interés del gobierno actual del Distrito Federal para remodelar la plaza mayor?

–Lo que a muchos nos preocupa es el vínculo de Mancera con los desarrolladores inmobiliarios, lo que está pasando en Masaryk, se habla de 400 millones de pesos, o ahí está el costo de la rehabilitación de la Alameda. ¿Qué están haciendo en Masaryk? Y entiendo que lo van a terminar a mediados de 2015.

“Lo que yo pienso es que si quieren hacer algo en el Zócalo tienen que ser súper transparentes porque si no es darle negocios a los cuates inmobiliarios de Mancera.”

Arroyo: Tocar el Zócalo,

de interés mundial

El exdirector del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Sergio Raúl Arroyo, coincidió plenamente con Fernando González Gortázar y Clara Jusidman, y añadió que tocar al Zócalo es una cuestión de interés no sólo nacional, sino internacional.

“Lo primero es que cuando se tocan lugares como el Zócalo no se trata de cuestiones de audacia, se tienen que contemplar grandes consensos en cuestiones técnicas y académicas, lo que creo es que se tendría que seguir una política de consejos, totalmente especializados, que lo que permitan sea realmente una reflexión. Porque lo que sí no podemos hacer son cambios sólo porque el mundo tiene que cambiar y tenemos que actualizarnos, y que este ‘culto a la modernidad’ pase encima de todas las cosas y creo que se pueden hacer cosas muy sensatas, pero con una amplísima convocatoria.”

–¿Por qué es una cuestión de interés nacional?

–Así es, es una cuestión de interés nacional pero también de interés mundial, no estamos hablando de cualquier plaza, creo que esta sería la primera base que tomar. En estos momentos no conozco nada del proyecto, hablo al aire, pero lo que creo es que debe prevalecer la sensatez por sobre todo.

–¿Y ya hubo proyectos previos? –se le preguntó:

–Y los efectos muchas veces de los proyectos de cambio, la propia política los califica de acuerdo con su propio interés, creo que implica una convocatoria muy plural de la sociedad, pero sobre todo me parece que es importante porque México cuenta con cuerpos técnicos especializados que pueden ayudar muchísimo a apoyar un proyecto de transformación del centro.

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